5 de octubre de 2014 01:59 AM
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El campo con vientos de cambio

Ni la política ni la economía brindan señales positivas para la comunidad agroindustrial. Sin embargo, asoman destellos incipientes: fitosanitarios y exportación de carne de feedlot.

Dentro de la paranoia conspirativa del pensamiento oficialista, el campo volvió a tomar fuerza como uno de los culpables del fracaso del modelo nacional y popular, que ya bien puede decirse, arrastra al país hacia un nuevo colapso económico y social. La expulsión del Banco Central de Fábrega, uno de los pocos funcionarios que intentó aplicar algo de sentido común, confirma la firme tendencia del ascendiente del ministro de Economía Kiciloff en las decisiones de Estado, a través de una organización política que se ha infiltrado en todos los resortes del aparato oficial.

Para la tribuna, Cristina fustiga a los productores por “sentarse encima de los silos”, cuando en realidad, de los 55 millones de toneladas de soja cosechadas la campaña pasada, 30 fueron a la industria, 10 a China y se estima que entre 10 y 12 quedaron en mano de los chacareros. Por lo menos, esto garantiza que el año que viene volverán a sembrar y le asegurarán los dólares del agronegocio que tanto asco les provoca recaudar.

A nivel político, el campo hoy es incapaz de una gesta como la de 2008, cuando todos se pusieron de acuerdo para decir basta: hoy la Mesa de Enlace navega por separado las desilusiones propias junto con las impotencias compartidas. En este sentido, la vía política del acuerdo, la negociación o el diálogo parecen ya prescriptas. “Que llegue rápido el 2016” piensan los productores. Cuanto antes.

Ante esto, asoman algunas señales positivas. Semanas atrás destacábamos una incipiente política de Estado en materia de fitosanitarios que permita poner fin a tanta polémica apostando por las Buenas Prácticas Agrícolas. Hoy, destacamos la implementación de la Cuota 481, otra oportunidad que nos da el mundo para retomar la senda exportadora de carnes de calidad. Si bien es incipiente y sólo para los feedlots habilitados a exportar, significa el primer paso de una tendencia que, a caballo de la caída de los precios de los granos, pueda motorizar el resurgimiento de la actividad ganadera en la provincia y el país.

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