6 de octubre de 2014 00:24 AM
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El nivel del aceite chileno es similar al de España, Italia y Grecia

El especialista italiano, responsable del concurso el Sol d'Oro de Verona y del Hemisferio Sur, destaca el producto chileno, por el énfasis que existe en la calidad. Recalca que el sector requiere un esfuerzo para posicionarlo mejor en los mercados y que, para ello, es vital que se trabaje con la información.

Calidad. Eso es lo que ha llevado a que el aceite de oliva chileno haya ganado espacios en un mercado internacional altamente competitivo y donde desde hace ya muchos años existen productores reconocidos, como Italia, España y Grecia. Tierra, clima, variedades y un trabajo profesional es lo que ha llevado a un creciente aumento de las exportaciones, que en el primer semestre de este año representaron US$ 16.856.635 (FOB) -un 20% más que en igual período de 2013- equivalentes a 3.405 toneladas de aceite.

Una muestra del peso que gana la industria nacional a nivel global es que ahora el país fue elegido como sede del hemisferio sur de uno de los concursos más importantes del rubro, el Sol d’Oro, evento que se organiza anualmente en Verona, Italia, y que tiene entre sus características que cada aceite ganador es catado cinco veces por el jurado.

A cargo de la organización del evento chileno estuvo Marino Giorgetti, también responsable del concurso en Verona, quien se encargó de que en el concurso local se cumplieran todas las exigencias del europeo.

El especialista conoce bien la industria de los distintos países, incluida la chilena, y reconoce que ésta tiene un producto de alta calidad.

“El nivel del aceite chileno es similar al de España, Italia y Grecia. Es cierto que Chile no tiene gran cantidad frente a la producción mundial, pero enfrentado a otros países de Sudamérica o del sur del mundo, el aceite de Chile es muy bueno. El país tiene un muy buen clima para la producción de olivos y de aceite, y puede fabricarlo a un precio bastante bajo respecto del de otros países, como los de Europa”, asegura.

 

Algunas debilidades

De todas formas el país tiene ciertas debilidades.

“Hay muchas empresas que no son grandes, aunque también hay algunos grandes, con muchas hectáreas, y mucha cantidad de aceites. Pero, claramente lo que requiere el aceite de oliva chileno es presencia como país. Ocurre algo muy parecido a lo que pasó con el vino chileno. Hace muchos años no era tan conocido. Pero hoy lo es en todo el mundo. Incluso en Italia. Entonces, hay que hacer lo mismo con el aceite de oliva. Chile, como país, tiene que tener una campaña. Es importante que todos se unan para posicionar el aceite de oliva en el mundo”, comenta.

El objetivo, dice, debe ser dar a conocer al país como un productor y de calidad, y mostrar el tipo de aceite que se elabora.

“Muchas empresas que tienen un mercado nuevo, en Brasil, Colombia, Venezuela, es donde necesitan más conocimiento del aceite chileno, porque los consumidores no lo conocen y deben aprender que el aceite chileno es de calidad”, plantea.

El especialista considera que en el resultado de la producción chilena influye la manera en que se trabaja en el país y el foco que tiene la industria.

“Por ejemplo, Argentina tiene muchos más olivos y una tradición, pero la producción argentina es una enfocada mayormente al granel y con menos énfasis en la calidad, lo que no significa que no haya empresas con aceites óptimos, pero son las menos. En Chile ocurre lo opuesto y son las menos las empresas que hacen un aceite de baja calidad. Esto es por la metodología de cultivo y claramente porque la atención de las empresas está enfocada en la calidad”.

 

Información al consumidor

Para Giorgetti una buena forma de dar a conocer un aceite de oliva es precisamente la participación en concursos internacionales de alto nivel.

“En ellos se tiene una muy buena oportunidad. Son una vitrina para la empresa que obtiene una medalla. También son una manera de mostrarles a los consumidores cuáles aceites son los mejores, es decir, una forma de asegurarles la calidad. Porque detrás de un aceite premiado hay un jurado de expertos profesionales, que cataron, con un método muy profesional, y eligieron aquellos que reunían determinadas características. Entonces, de esa forma se garantiza y certifica que esa marca o ese aceite tiene una determinada calidad”, dice.

El especialista explica que cuando una empresa participa en un concurso o acude a una feria internacional a la que asisten compradores de todo el mundo, la primera pregunta que recibe es “¿cuántos concursos ganaste, qué concursos, con qué aceites? El objetivo es conocer una empresa. Por eso es muy importante que puedan explicarlo”.

A nivel de consumidores, el problema es que se ven bombardeados por numerosos aceites y no tienen la capacidad de identificar la calidad.

“Es importante la información al consumidor, para que tenga la capacidad de reconocer la calidad en un aceite. Si no puede distinguirla, entonces claramente compra el más barato. Pero, si tiene la conciencia, la capacidad organoléptica de evaluar la calidad de un aceite, entonces, va a comprar uno de muy buena calidad. Y con el concurso, por ejemplo, se da una oportunidad a un mayor número de consumidores de reconocer un aceite de calidad”, dice Giorgetti.

También considera importante aumentar el número de catadores, “porque cada uno tiene la misión de sensibilizar al consumidor a una mejor calidad del aceite. Cada catador tiene que ser un amplificador, por eso es importante que haya muchos… que expliquen cómo se debe seleccionar un buen aceite y qué es un buen aceite. Porque, ¿cómo sabe un consumidor qué comprar? …A medida que haya más gente que sepa”.

 

El despertar de EE.UU.

El especialista europeo destaca el crecimiento de Estados Unidos como mercado para el aceite de oliva, un producto que tradicionalmente se vendía en forma más fuerte en los mercados europeos.

“Estados Unidos es un mercado que va creciendo y que, además, es muy, muy grande. Hay mucho interés, especialmente porque muchas empresas tienen la oportunidad de llegar con aceite orgánico, monovarietales. Es un mercado importante”.

Ante el avance de los envíos a granel, Giorgetti sostiene que si bien “claramente hay empresas que importan a granel y que envasan en destino, es mejor que se envíe envasado, pues se garantiza la mantención de la calidad”.

Respecto de la creciente tendencia por los productos orgánicos, el italiano reconoce que también está en el aceite de oliva. “Hay un aumento del aceite orgánico, al igual que el de todos los otros alimentos, porque la gente tiene miedo de los pesticidas y hacer un aceite orgánico es bastante fácil porque la planta del olivo no necesita productos fitosanitarios en particular. Entonces, este es un producto que es una muy buena oportunidad para una empresa ofrecerlo”.

A nivel sensorial es difícil que existan diferencias, incluso para él, que como catador experto debe testear del orden de cuatro mil aceites cada año. “Yo no sabría distinguir si un aceite es orgánico. Lo orgánico es una metodología de cultivo particular, pero el producto final es indistinguible”, recalca.

La clasificación del aceite en virgen, extra virgen y lampante está normada en Europa y debe ser validada. Así, por ejemplo, en Italia esa clasificación se otorga tras pasar por un panel de cata reconocido por el ministerio (existen 50), y que debe entregar el certificado de calidad.

También está el tema del etiquetado. “Es una que establece que en los restaurantes no se pueden poner en la mesa una botella sin la etiqueta. Esto es para que el consumidor sepa qué está consumiendo, de dónde viene, quién lo produjo. Se busca evitar que se utilice un aceite a granel. Es una ley que Italia propuso a la Comunidad Europea”.

Insiste en que este tipo de medidas ayudan a las empresas, “porque si el consumidor en el restaurante tiene en la mano una botella de una marca determinada sabrá que es un buen producto y puede que lo busque en un supermercado o internet”.

25 mil

hectáreas plantadas con olivos habría en 2014, según Chile Oliva.

34%

creció la producción de aceite de oliva entre 2004 y 2012.

En 28,5%

cayó la producción en 2013 por factores climáticos, llegando a 15 mil toneladas.

 

 Un tema de sensaciones

Con el aceite de oliva, al igual que con el vino, el tema pasa por los sentidos.De ahí que al catar, lo que se hace es “evaluar con los sentidos. Por ejemplo, lo frutado, con el olor; con el gusto, el amargo, el picante; y la armonía o equilibrio entre las distintas sensaciones. Así, en lo frutado, se puede distinguir una sensación de hierba, tomate, plátano. También se considera la intensidad de frutado. Y es muy importante, porque hay sencillo, intenso, medio, y eso es muy importante cuando se va a utilizar el aceite en la cocina. Es decir, hay que considerar qué se va a comer y cómo se va a expresar o sentir ese aceite con esa comida, porque el aceite de oliva hay que usarlo según el plato que se va preparando. Por ejemplo, un pescado al vapor necesita un aceite de frutado ligero, en cambio una carne necesita uno más estructurado”.

 

Los resultados del concurso en chile

Ligero: 1° Hacienda Laguna Torca/Chile; 2° Daniel Emprendimientos (Piuqué blend)/Argentina; 3° Valle Grande (Olave Nocerllara)/Chile. Medio:1° Willow Creek (Director Reserve)/Sudáfrica; 2° Agroland (Colina de Garzón Bivarietal)/Uruguay; 3° Olivos Valle del Sol S.A. (Deleyda Premium)/Chile.

Intenso:1°Inia Intihuasi/Chile; 2° Agrícola Pobena (Alonso)/Chile; 3° Alma Oliva (Almaoliva varietal Coratina)/Argentina.

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