6 de octubre de 2014 23:11 PM
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Con este modelo ya no hay precio de soja que alcance

CompartiremailFacebookTwitterEl precio de la soja esta en baja. Hay que mirar al norte para entender qué esta pasando. La cosecha record en EE.UU, sumada a la recuperación del dólar, impacta negativamente sobre la cotización de nuestra principal fuente de ingreso de divisas. Tampoco Brasil tracciona a la industria argentina como antes, y comienza a devaluar […]

El precio de la soja esta en baja. Hay que mirar al norte para entender qué esta pasando. La cosecha record en EE.UU, sumada a la recuperación del dólar, impacta negativamente sobre la cotización de nuestra principal fuente de ingreso de divisas. Tampoco Brasil tracciona a la industria argentina como antes, y comienza a devaluar su moneda para recuperar competitividad.

El extraordinario viento de cola que viene acompañando al kirchnerismo durante prácticamente toda su administración, sigue soplando. No obstante, ya no tiene la fuerza que necesita un modelo que a esta altura acumula demasiadas inconsistencias. Este año la soja bajó, pero supera aún los valores de 2007. En aquel entonces, ese precio alcanzaba para impulsar un crecimiento de la economía de casi el 7% anual. Hoy, el PBI se contrae más de 2%. En definitiva, a este modelo ya no hay precio de la soja que le alcance. Por su parte, la moneda brasileña se está depreciando, pero todavía no al nivel que tenia en 2005, cuando crecíamos sin embargo a tasas chinas.

Desde hace años que convivimos con uno de los niveles de inflación mas altos del mundo. Somos quizás el único lugar de la tierra donde faltan dólares. Y el único país del vecindario que no tiene acceso al mercado de deuda internacional. Con este panorama, no es creíble ahora pretender echarle la culpa de todos nuestros problemas a un juez “senil” de Nueva York o a un par de cambistas locales, por más mal que se hayan portado. Es claro que esta crisis es totalmente innecesaria, autogenerada por pésimas decisiones políticas y una manifiesta incapacidad de gestión.

La buena noticia es que dependemos de nosotros para salir de esta difícil situación. El Gobierno mantiene todavía herramientas y margen de acción para cambiar. Es indispensable que hagan un verdadero diagnóstico de esta realidad que nos toca vivir todos los días a los argentinos. La salida de Juan Carlos Fábrega de la conducción del Banco Central, añadió una dosis de mayor incertidumbre a la coyuntura. Aunque parezca una contradicción, con 40% de inflación y una demanda de pesos que se contrae cada vez más, la renuncia del responsable de la política monetaria acrecienta nuestras dudas sobre el futuro.

El nuevo presidente del BCRA tiene el crédito abierto. Pero, si desde el más alto poder político no se asume la realidad y se insiste con las teorías conspirativas, lo más probable es que los mismos problemas económicos de siempre: la inflación, la falta de dólares y la deuda, queden como asignatura pendiente

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