7 de octubre de 2014 13:33 PM
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China sigue aspirando grandes cantidades de divisas del mercado argentino gracias al modelo ensamblador “soja dependiente”

Contraste con la situación chilena con la argentina ! ! !

China sigue aspirando grandes cantidades de divisas del mercado argentino gracias al modelo ensamblador soja-dependiente China se transformó en una aspiradora de divisas del mercado argentino en un momento en el cual esa mercadería constituye un bien ultra escaso en la nación sudamericana.
China es una nación ávida de muchos de los alimentos elaborados en la Argentina. Pero el comercio de tales productos es limitado porque el gobierno kirchnerista considera que, con excepción de la soja, todos los demás alimentos deben tener como prioridad el mercado interno.
Argentina viene registrando desde 2008 un creciente déficit comercial con China: en el primer semestre de 2014 el mismo fue de 2682 millones de dólares, según datos oficiales (Indec) recopilados por la Cámara de Exportadores (Cera). La mayor parte de las exportaciones argentinas con destino a la nación asiática están concentradas en poroto y aceite de soja.
En cuanto a las importaciones argentinas de bienes chinos, la mayor parte corresponde a partes de equipos electrónicos y digitales que, luego de ser ensamblados en territorio argentino, se comercializan a precios estratosféricos para perjuicio de los consumidores (el ejemplo más salvaje de ese fenómeno son las ensambladoras fueguinas promovidas por la Ley 26.539/09).
En 2006 Chile firmó un Tratado de Libre Comercio (TLC) con China. Desde entonces el comercio bilateral de Chile con China fue superavitario. En el primer semestre de 2014 registró un saldo a favor de 2396 millones de dólares, según datos oficiales (Direcon).
Alrededor del 80% de las colocaciones chilenas en el mercado chino corresponden a minerales (fundamentalmente cobre), mientras que el 20% restante está representado por frutas frescas, celulosa, salmón y vinos, entre otros productos que gozan de beneficios arancelarios gracias al TLC.
Además Chile, al no promover la instalación de ensambladoras en su territorio, importa bienes terminados provenientes de China, los cuales, además de beneficiar al consumidor chileno, genera un menor egreso de divisas.

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