7 de octubre de 2014 13:31 PM
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La geopolítica y los sapos a tragar

URUGUAY : Un país chico como Uruguay tiene que lograr un continuo equilibrio entre los gigantes mundiales. Hoy están en marcha negociaciones que no deberían verse afectadas por ruidos políticos.

En el último tramo de la administracion Mujica el nivel de relacionamiento con la Casa Blanca llegóa niveles muy altos lo que alentó la posibilidad de una vía rápida para mejora en el acceso comercial. Uruguay luchó durante décadas para ingresar con cítricos a Estados Unidos y lo logró recientemente justo cuando se está por perder beneficios arancelarios con la Unión Europea. Se pudo ingresar con carne ovina sin huesa y se adelantan gestiones para acceder con cortes con hueso. A eso se suma una categoría de carne natural que ya recibió la luz verde desde Washington.

La posible llegada a Uruguay de presos de la base de Guantánamo –una gran “mano” de un país muy chico a la principal potencia- era uno de los elementos que sustenta esa buena onda desde la administración Obama. Hubo encuestas que mostaron que una mayor parte de uruguayos que oponía a la llegada de estos presos y también el rechazo de partidos de oposición.

Para un país como Uruguay –de peso nulo en el concierto internacional- hacer equilibrio entre los grandes debe estar en el ADN de sus gobernantes. No se debe claudicar en tema de principios pero se debe saber en qué momento recostarse a donde pega el sol. Y a veces, el sol puede estar pegando en varios lados. Y ahí debe jugar la estrategia. Cuando Moscú impuso el embargo comercial a Estados Unidos, la Unión Europea y otros países se sabía que podía beneficiar a Uruguay (y lo hizo principalmente en el sector lácteo). El gobierno no hizo punta en destacar esos beneficios para no quedar expuesto ante los mandamás de los países perjudicados por la decisión rusa.

Hay muchos ejemplos. En el caso de Estados Unidos no es sólo el acceso a ese mercado. Como dijo el presidente Mujica sería bueno que la Casa Blanca de luz verde “o mire para otro lado” en posibles soluciones no muy ortodoxas para aumentar el comercio con Irán, especialmente en el arroz. Y especialmente ahora cuando Uruguay enfrenta una dura competencia en el mercado iraquí. A no pocos frenteamplistas y funcionarios no les debe hacer mucha gracia las formas de la revolución bolivariana pero saben que Venezuela ha sostenido la corriente comercial de varios productos de exportación. O que no son pocas las veces que hay que tragarse que los brasileños nos abracen por un lado y nos maten si nos tienen que matar.

Es por eso que, más allá que sea campaña electoral, todos los partidos deben tomar la estrategia comercial del país y ese delicado equilibrio como una política del país. Está claro que sin hacer concesiones excesivas cuando el beneficio es incierto o cuando los principios básicos están en juego. Lo importante es ver los importante, las posibildades de empleo, de progreso y de crecer. Sea quien sea el que gobierne.

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