9 de octubre de 2014 22:07 PM
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Abejas del mundo se refugian en Chile . . .

Ya no es una noticia que sorprenda el hecho que hay peligro inminente de desaparición de las abejas. De acuerdo a datos científicos, estas podrían desaparecer en Chile en sólo quince años. Pero Chile, según los mismos datos, también puede convertirse en el último refugio de estos insectos

Paula Pedreros, cofundadora de la ONG Plan Bee, asegura que la población de abejas disminuye un 8,0 % cada año, lo que proyectado a quince años se convertirá en un serio peligro de extinción para la especie. La paradoja es que Chile, debido a sus condiciones geográficas y recursos hídricos, también podría convertirse en el último refugio de las abejas, cuya existencia está amenazada en todo el mundo debido a factores que resultan comunes en los cuatro puntos cardinales.

Los factores principales para este cuadro de extinción en el mundo son la sequía, la deforestación, el uso de pesticidas, las antenas de la telefonía celular, las torres de alta tensión, los cultivos transgénicos y la intervención de especies invasoras, como las avispas africanas llamadas ‘chaquetas amarillas’, en el caso específico de Chile, enumeró Paula Pedreros.

“Es fundamental darse cuenta de que nuestra existencia como seres humanos depende de la vida de las abejas, ellas son ahora el principal indicador de que nuestro planeta está agonizando”, subrayó. Tras analizar más de 52.000 colmenas en dos años, en una zona que abarcó desde la Región de Coquimbo hasta la de Valparaíso, los profesionales de la ONG Rejipro, una empresa chilena dedicada a la extracción de propóleos, se percataron de que era necesario crear un ‘plan B’ para trabajar por la concientización de la sociedad sobre la conservación de las abejas.

La forma de contrarrestar estas adversidades comienza, según Pedreros, “Por pedir a los habitantes de Chile que planten flores, para poder recuperar y mantener la población de abejas”. Hay que tener presente “que este proyecto ayudará a descontaminar la tierra” remarcó la experta.

Plan Bee ha emprendido también una amplia campaña en los colegios, enseñando a los jóvenes la importancia de la abeja en la vida diaria y promoviendo la instalación de colmenas urbanas en Santiago.

Más del 60% de los alimentos que consumimos los humanos es fruto de la polinización que en silencio realizan las abejas. Según Albert Einstein, su desaparición sentenciaría la del hombre en un plazo de cuatro años.

Con estas premisas, un grupo de profesionales chilenos se decidió a promover la apicultura sustentable, económica y ecológica desde la empresa Rejipro, que introdujo tecnología a la elaboración de propóleos. Con ello, pudo mejorar la cantidad y calidad del cultivo en zonas rurales de la Región de Valparaíso, todo bajo un modelo de trabajo justo, en el que a los pequeños productores de miel les corresponde 70% de las utilidades.

“Aunque la mitad de las ganancias repartidas el último lustro han sido en alimentos y medicamentos, las abejas seguían débiles. La sequía y la insistencia en el uso de técnicas obsoletas o remedios inadecuados, entre otros factores, continuaban matándolas y haciendo nuestros esfuerzos insuficientes. Fue por eso que decidimos reorientar este impulso a través de una organización no gubernamental (ONG), que bautizamos como Plan Bee”, relata el director de Rejipro, Antonio Vuletin.

Para Vuletin, el compromiso del equipo de 12 Ingenieros Agrónomos y comunicadores de Plan Bee es clave también en el reto de concientizar a la opinión pública en la necesidad de salvar a las abejas: “Nunca nos hemos sentido más felices ni seguros de estar en el lugar correcto, devolviéndole la mano al destino a través de una apuesta de valor para el país”.

Reserva mundial de abejas en Chile

Para asumir la defensa de estos artrópodos, presentes en Chile a lo largo de los 1.500 kilómetros que separan el desierto de Atacama y la Patagonia, se establecieron varias líneas de trabajo: entrega de suplementos alimenticios y medicamentos para las abejas; capacitación a los apicultores; reforestación con flora nativa; desarrollo y elaboración de nuevos biopesticidas y levantamiento de información para perfeccionar la actividad. 

Estamos creando espacios para la biodiversidad, ya tenemos la primera reserva de abejas en Los Molles (a 300 kilómetros al norte de Santiago) y esperamos de aquí a fin de año tener al menos dos más”, explicó Pedreros. Sin embargo, desde la ONG reclaman “medidas del gobierno para evitar la desaparición de las abejas”, razón por la cual han escrito cartas a los ministros de Agricultura, Carlos Furche, y al de Medio Ambiente, Pablo Badenier, denunciando la utilización de plaguicidas neonicotinoides en los cultivos.

“Tales sustancias, están perjudicando gravemente la población de abejas, de otros insectos polinizadores y de aves silvestres”, protestó Paula Pedreros. La desaparición de las abejas supondría además la pérdida de miles de empleos que dependen directamente del trabajo de estos insectos, especialmente en el ámbito rural.  Asimismo, provocaría una drástica disminución de los ingresos del sector frutícola y transformaría la cadena alimentaria tal y como la conocemos, razones suficientes para pasar a la acción y evitar que se extingan en los próximos 15 años, concluyó la experta.

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