10 de octubre de 2014 11:00 AM
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Se creó la primera carrera de electrónica aplicada al agro de América Latina

Especialistas de INTA participaron de la creación de la primera carrera de ingeniería electrónica con orientación en aplicaciones agropecuarias del país y América Latina. Se dicta en la Universidad Nacional de Moreno.

Sin precedentes en América Latina y el país, especialistas del INTA participaron de la creación de la primera carrera de ingeniería electrónica con orientación en aplicaciones agropecuarias, que se dicta en la Universidad Nacional de Moreno –Buenos Aires–. El programa de formación tiene una duración de cinco años y apunta a capacitar profesionales para trabajar en el desarrollo de tecnologías que permitan potenciar el sector agroindustrial.

“Dentro de las políticas de Estado, hoy día la ingeniería es clave para llevar a cabo un modelo industrializador basado en la sustitución de importaciones”, señaló Andrés Moltoni, responsable del Laboratorio de Electrónica del Instituto de Ingeniería Rural del INTA y docente e investigador de dicha unidad educativa.

Ante esta demanda, explicó que la mayoría de las universidades ofrecen una formación general en electrónica, la cual deja de lado las problemáticas de lo agropecuario y las de las economías regionales. En esa línea y dada la escasa disponibilidad de técnicos idóneos, el perfil de la nueva carrera prioriza el diseño de tecnologías aplicadas a los procesos productivos.

“La orientación en aplicaciones agropecuarias pretende formar un ingeniero capaz de comprender las necesidades y las potencialidades del sector agroindustrial para generar dispositivos electrónicos, que mejoren los procesos de producción, calidad y almacenamiento de la producción agropecuaria y contribuyan al crecimiento de las economías regionales”, observó.

Por su parte, Gerardo Masiá, coordinador del área de Investigación y Desarrollo en el Instituto de Ingeniería Rural y docente de la carrera, destacó el valor que posee la articulación del INTA junto con las universidades, ya que “así pueden construirse alternativas de educación formal que satisfacen las exigencias electrónicas de la agroindustria, amplían la oferta de productos tecnológicos de origen nacional y resuelven las nuevas demandas locales”.

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