10 de octubre de 2014 17:14 PM
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Uruguay y los impuestos al agro

CompartiremailFacebookTwitterEn pleno debate electoral, el candidato de la izquierda doctor Tabaré Vázquez ha declarado que impondrá el impuesto de Primaria al agro. Se expresa que no es justo que los terratenientes no paguen ese impuesto. El razonamiento encierra una falacia y avanza bajo un error de enfoque. En primer lugar, el impuesto de Primaria no […]

En pleno debate electoral, el candidato de la izquierda doctor Tabaré Vázquez ha declarado que impondrá el impuesto de Primaria al agro. Se expresa que no es justo que los terratenientes no paguen ese impuesto. El razonamiento encierra una falacia y avanza bajo un error de enfoque.

En primer lugar, el impuesto de Primaria no es un buen impuesto como no lo son los impuestos asignados a fines determinados (esto lo sabe cualquiera que haya leído técnica tributaria); por este camino se avanza hacia el impuesto de Primaria, el impuesto a la salud, el impuesto para las carreteras, el impuesto para el agua, el impuesto para la electrificación, el impuesto para los trenes, el impuestos para los ancianos, el impuesto para esto o para aquello.

Así se crea un sistema tributario lamentable, de pésima factura técnica, y esto no es de izquierda o de derecha, es de calidad en técnica tributaria, nada más.

En segundo lugar, nos vamos acostumbrando a pagar en este país varias veces por los mismos servicios que el gobierno debería dar de una, bien dados. Pagamos los impuestos nacionales para tener salud, educación y seguridad y bien altos que son; luego pagamos impuesto de Primaria y Fonasa o sea segunda vez y luego los que pueden deben pagar algo privado porque los servicios públicos que se consiguen con esos dos pagos son insuficientes.

El camino de la buena administración tributaria no va por poner más y más impuestos asignados a distintos rubros; va por recaudar bien los impuestos generales y gastar muy bien, y contra estrictas medidas de resultados, la plata de todos que cuesta mucho ganar.

En tercer lugar, no es cierto que el agro no aporte a Primaria; cuando se ajustó el sistema tributario al agro, en base al sistema bicéfalo de Imeba e IRAE, se bajó el impuesto a los semovientes y se asignó una cuota de la recaudación por rentas para sustituir el impuesto de Primaria; si el gobierno no le vuelca a Primaria lo que le corresponde según esas pautas, eso es otro asunto.

En cuarto lugar, hay que entender que en una actividad intensiva en el uso del capital como es el agro por la presencia de la tierra, no se pueden usar impuestos al capital. Esto es así por la misma razón que, según la reforma del propio Frente Amplio de 2007, si gano 100.000 dólares trabajando pago 25% de impuesto a la renta; pero si gano 100.000 dólares sin trabajar, sino como renta de mis capitales, pago 12%.

Esto no es receta de la más rancia derecha, esto es puro contador Astori y reforma Frente Amplio con mayorías parlamentarias. ¿Por qué entonces la izquierda le cobra menos de la mitad de impuesto a la renta al peso ganado por el capital que al peso ganado por el trabajo? Muy sencillo: porque así es en todo el mundo y así debe ser si se entiende algo de economía. Entonces por esa misma razón que no permite cobrarle altas tasas al capital en ningún país del mundo, no se le puede cobrar a la tierra (puro capital) impuestos ciegos unos arriba de los otros como este segundo gobierno del Frente Amplio y, según anuncio de Tabaré, un hipotético tercer gobierno están afines a hacer.

Para gente que solo sabe hacer el saludo a la bandera ideológica de pegarles a los terratenientes pero que no entiende nada de economía, cualquier impuesto a la tierra, sea para los caminos, para Primaria o para lo que sea, suena bien. Pero están todos mal, no porque haya que regalarles  nada a los productores rurales, sino porque hay que entender lo que le sirve al país, a todo el país. Que es lo mismo que le sirve a todos los países del mundo y por lo cual el capital recibe tratamiento tributario especial y mucho más liviano que el trabajo.

Hay una izquierda moderna en Uruguay que sabe economía y puede manejar un país moderno; pero acá hay también una izquierda sesentista, a la que no le interesa la economía ni el desarrollo del país y que solo quiere castigar a los que tienen plata hoy y nada más.

La propuesta de cobrarle Impuesto de Primaria al agro además de lo que ya aporta para Primaria y además de los otros intentos de cobrarle a la tierra para los caminos –y seguramente alguna otra idea más por el estilo que pronto surgirá– son todos reflejos de la vieja izquierda; esa que ha arruinado absolutamente todos los países en que ha gobernado aplicando sus ideas.

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