11 de octubre de 2014 10:58 AM
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Nuevas prácticas para aumentar la productividad

Para conocer los avances tecnológicos que regirán la producción agropecuaria en 2020, CREA relevó los desafíos tecnológicos que enfrentarán sus asociados, y entrevistó a 55 referentes de cada actividad. De allí surgieron las nuevas prácticas que podrían llevar al sector a otro nivel de productividad en los próximos años.

Gustavo Martini, coordinador de la Comisión de Agricultura de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea) dijo que, según los encuestados “el mejoramiento genético vegetal seguirá siendo el pilar de la productividad”. En ese sentido, la fuerte inversión realizada por semilleros en informática y en software permite procesar una multiplicidad de datos que provienen de miles de parcelas para conseguir un aumento en los rendimientos superiores al uno por ciento anual. Y también gracias a la biotecnología se verán varios lanzamientos de eventos para control de plagas, enfermedades y malezas.

 

A mediano plazo lo que impactará en la agricultura es el biocontrol, formulaciones con microorganismos para poder controlar enfermedades o insectos.

 

Por su parte, los “fierros” también realizarán su aporte. Las sembradoras serán más precisas y rápidas a través del desarrollo de dosificadores neumáticos, tubos de caídas que acompañan la semilla hasta el fondo del surco, y control de profundidad de siembra a través de monitores conectados a aplicaciones específicas y a dispositivos móviles. En pulverizaciones habrá un uso más eficiente de los fitosanitarios con menor impacto ambiental. Hoy ya es posible aplicar herbicidas sólo donde hay malezas con pulverizadoras equipadas con sensores que detectan y abren válvulas que aplican el producto sólo donde se necesita. En el mediano plazo será posible pulverizar con productos volcados en tanques diferentes, de modo tal que se puedan inyectar distintos principios activos de acuerdo al tipo y cantidad de malezas.

 

De la encuesta también surge que la agricultura de precisión sumará superficies y ganará adeptos. El aumento del uso de vehículos aéreos no tripulados (drones) y satélites permitirá un seguimiento exhaustivo de los cultivos. Llegará el día en que un grupo de productores pondrá en órbita un satélite propio para controlar sus producciones. Se podrá encender la bomba, poner en marcha el motor, y ajustar y detectar fallas desde un teléfono celular. Del riego también se espera un futuro impacto a través del mejoramiento del sistema por goteo subterráneo para la agricultura intensiva y como complemento de la extensiva.

 

Por último, la poscosecha también tendrá su mejora con los silobolsas pentacapas, que protegerán mejor los granos y darán espacio para sensores de monitoreo de los niveles de dióxido de carbono, incluso a distancia.

 

En ganadería, según Cristian Feldkamp, las tecnologías que tendrán impacto futuro, según la encuesta a especialistas, son también variadas y complementarias. Se optimizará la nutrición temprana del ternero. También se sustituirán antibióticos que no estarán habilitados en algunos mercados por aceites esenciales y se trabajará en reducir los gases que generan efectos invernadero.

 

En cuanto al progreso genético, se acelerará con herramientas que posibilitan extraer semen de terneros de cinco meses de edad así como óvulos de terneras de seis meses de edad para realizar una fertilización in vitro de aquellos animales que prometen una mejor progenie.

 

Habrá jeringas neumáticas que mejorarán el trabajo de vacunación. En pasturas, se mejorarán las resistencias a la salinidad, a sequías transitorias y a bajas temperaturas.

 

Por otra parte, los procesos estarán protocolizados con manuales para ganar eficiencia, bajar el impacto ambiental y reducir la curva de aprendizaje de los trabajadores. Se mejorará la toma de datos para transformarlos en mejores decisiones. Se podrá sacar una foto con el celular y calcular la biomasa forrajera y su calidad. Lo mismo se podrá hacer con la condición corporal de una vaca. “La ganadería en la argentina tiene un futuro extraordinario”, dijo Feldkamp, y agregó: “La tecnología ganadera dejará de ser un oxímoron”.

 

 

El impacto de los cambios

Avances para la agricultura y la ganadería

 

Gustavo martini

Coordinador de agricultura/AACREA

“Lo que impactará en la agricultura son las formulaciones con microorganismos para controlar enfermedades o insectos”

 

Esteban jobbágy

Investigador/CONICET

“Si adoptamos una visión dinámica de la naturaleza surge la propuesta del manejo adaptativo”

 

Emilio satorre

Docente /FAUBA

“Si se conoce parcialmente la dinámica de la resistencia de plagas y malezas hay fallas en los controles”

 

santiago fariña

Coordinador de lechería/AACREA

“Las tecnologías que nos lleven a gestionar mejor nuestros sistemas serán las que nos permitan dar el gran salto cualitativo”

 

Competir contra los insectos

Recomiendan entrenarse para ganarles

El investigador Daniel Igarzábal repartió consejos dignos de un estratego militar. Una de sus perlitas de sentido común fue: “si declaramos una guerra contra los insectos, erramos la estrategia. Ellos tienen 500 millones de años con una experiencia mayor a la nuestra. Podemos pensar de manera diferente: debemos competir contra los insectos, para lo cual es necesario entrenarse en lugar de armarse”. Y recomendó que “en el aumento inteligente de la biodiversidad está el futuro de la agricultura. Los sistemas biodiversos se defienden solos o al menos toman represalias en muy largo plazo”.

 

La suma de saberes da el salto de la lechería

No existe una técnica o desarrollo que por sí solos posibiliten dar un gran impulso productivo

 

 

MAR DEL PLATA (De un enviado especial).- La producción lechera siempre da la nota. Y la encuesta a asesores y especialistas para saber qué tecnologías son las que más impactarán de aquí a 2020 no fue la excepción porque ninguno consideró que exista una técnica o desarrollo que por si sólo les posibilite pegar un gran salto productivo. No tienen mayores expectativas con avances espectaculares registrados en los últimos tiempos en el campo de la genética como las supervacas de Wisconsin, Estados Unidos, con producciones promedio de 87 litros por día, o el futuro uso de robots que pueden ordeñar 900 vacas en los sistemas tipo calesita.

Santiago Fariña, coordinador de la Comisión de Lechería de Aacrea, jugó con acierto con la garrocha de fibra de vidrio que subió al escenario y los distintos tipos de garrochistas. “Con esto Sergei Bubka logró saltar 6,14 metros y yo no podría superar ni un metro. Porque no se trata sólo de tener, sino también de saber. No hay un producto tecnológico que, como una garrocha, nos permita dar un gran salto productivo.

Los consultados determinaron que las tecnologías que tendrán un gran impacto serán aquellas que ayuden a saber. “Saber qué pasa con nuestras vacas durante todo el día. Estamos hablando de chips y de lactómetros individuales que nos permitan saber cuánto produjo cada vaca. Estamos hablando de realización de análisis de la leche en el momento para conocer sus propiedades, y de acelerómetros que nos permitan saber si la vaca está por entrar en celo o no. Hablamos de sensores dentro del rumen para conocer las variaciones de temperatura, y de balanzas automáticas a la salida de los tambos para saber la evolución del peso. Todos estos sensores, de forma integrada, nos pueden dar información para adelantarnos a los problemas”, expresó Fariña.

Entre los conocimientos actualizados que deberán tener los tamberos están también los relacionados a saber cuánto alimento se está ofreciendo a las vacas a lo largo del día.

En síntesis, según Fariña, “las tecnologías que nos lleven a gestionar mejor nuestros sistemas serán las que nos permitan dar el gran salto cualitativo”.

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