13 de octubre de 2014 02:27 AM
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El problema no es el caballo

OCU denunciaba esta semana la existencia de carne de caballo en kebabs, pero lejos de representar una amenaza para el consumidor, este producto puede presumir de tener grandes cualidades nutricionales y de estar menos tratada que otras.

La cultura popular alberga grandes tesoros, y uno de ellos son los refranes y los dichos. “Que no te den gato por liebre” es uno de frases hechas muy conocidas y que se emplea en muchas circunstancias, aunque hace unos años cuando se pronunciaba se podía hacer en sentido literal. Hoy el dicho podría evolucionar, a tenor de lo denunciado por la Organización de Consumidores y Usuarios esta semana, por la aparición de carne de pollo, pavo y caballo mezclada en carne de ternera, concretamente en carne para kebab.

Según los datos de la asociación, se ha encontrado carne que no era ternera en 24 de 25 muestras, por lo que la proporción es muy alta. Lo curioso es que con la ley en la mano no existe fraude, ya que las trazas que aparecen en los productos analizados lo hacen en un porcentaje menor al uno por ciento, por lo que esta práctica no se considera ilegal, aunque los consumidores se lleven a la boca un producto que no es el que han adquirido, al menos en su totalidad.

 

Así, se puede considerar que no estamos ante un problema sanitario. Es lo que afirma Fernando García del Moral, doctor en Tecnología y Calidad de los Alimentos y gerente de llenatucesta.es, que explica que “en realidad, estamos ante un fraude al consumidor por etiquetado falso, y no frente a un peligro para la salud del consumidor”. Aún sin representar un fraude, sí existe un engaño al consumidor. Y eso que algunas empresas dedicadas a la alimentación estuvieron bajo la lupa el año pasado al aparecer en sus productos carne de caballo sin que existiera ninguna advertencia en el etiquetado.

 

Un hecho que causó mucho revuelo en nuestro país, ya que en la mayor parte de España no es común el consumo de la carne de caballo, algo que incluso llega sorprender en otros países europeos. “En nuestra sociedad comer carne de caballo es casi tan tabú como comer carne de perro. La carne de caballo es una carne muy apreciada por sus propiedades, pero con una mala reputación tremenda en muchos países occidentales. En Francia e Italia, sin embargo, cuenta con una gran número de consumidores habituales”, explica García del Moral. Su bajo consumo hace que también sea una carne menos tratada que otras, ya que no existe una gran demanda ni una gran industria a sus espaldas.

La carne de caballo también destaca por sus propiedades alimenticias. Según García del Moral, “es muy valorada en las grandes mesas por su punto dulzón y sabor muy refinado, con menos grasa que el pollo y una textura tierna y muy fácil de digerir. También es rica en hierro y omega-3, por no hablar del valor que tiene su crianza en libertad para el desarrollo de zonas rurales y el mantenimiento de ecosistemas naturales. Sería bonito poder compararla a la crianza del cerdo ibérico en la dehesa”.

 

Aunque quedan claras las propiedades positivas de la carne de caballo, el problema que sigue persistiendo es la manipulación que pueden realizar algunas empresas alimentarias. Ante este hecho, el gerente de llenatucesta.es da una clave: “Cuántos más kilómetros hace un alimento, más riesgo existe, por lo que el consumo de proximidad es sin duda alguna la mejor garantía de calidad y seguridad de los alimentos”. Además, este doctor en Tecnología y Calidad de los Alimentos incide en los niveles “extremadamente altos” de seguridad alimentaria existentes en España.

“En nuestro país se considera inaceptable el menor fallo en la produccion, transformacion, distribucion y venta de alimentos. Somos capaces de rastrear el problema a lo largo de toda la cadena de valor, desde la huerta o la granja hasta el domicilio del cliente final”, sostiene García del Moral. Por tanto, podemos estar seguros de la calidad de los productos que comemos, aunque en algunas ocasiones nos puedan dar gato por liebre.

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