13 de octubre de 2014 12:38 PM
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Cambiar la estrategia para cambiar el resultado, en el manejo de malezas resistentes

CompartiremailFacebookTwitterEl ingeniero agrónomo Luis Lanfranconi, de la Agencia de Extensión INTA de Río Primero, Córdoba, se encargó de desarrollar la cuarta charla del ciclo 2014 de capacitación online Agricultura Consciente de Nidera (www.agriculturaconsciente.com). Con 34 años en el área de extensión, Lanfranconi relata su experiencia en la problemática de las malezas -desde que se involucró […]

El ingeniero agrónomo Luis Lanfranconi, de la Agencia de Extensión INTA de Río Primero, Córdoba, se encargó de desarrollar la cuarta charla del ciclo 2014 de capacitación online Agricultura Consciente de Nidera (www.agriculturaconsciente.com). Con 34 años en el área de extensión, Lanfranconi relata su experiencia en la problemática de las malezas -desde que se involucró con el tema a fines de los ‘90 hasta llegar a la situación actual- y deja recomendaciones para enfrentar a las especies que han adquirido resistencia a los herbicidas.

 

Respecto del proceso creciente de aparición de malezas resistentes, Lanfranconi destaca que las gramíneas son las que más han avanzado en la resistencia a glifosato. “Aunque la resistencia ya era conocida en la Argentina, ya que en 1995 tuvimos un primer caso con yuyo colorado (Amaranthus quitensis) resistente a un herbicida de la familia de las imidazolinonas en la localidad de Isla Verde, de la provincia de Córdoba, con la llegada de las sojas RR el problema se resolvió rápidamente porque era una maleza sumamente sensible al glifosato”, explica Lanfranconi. “Sin embargo agrega-, hoy esta maleza vuelve a ponerse en el camino, ya que el yuyo colorado volvió a ser un problema este año, presentando en este caso resistencia a glifosato y a los inhibidores del ALS, es decir imidazolinonas y sulfonilureas”.

 

Cambio del sistema productivo

Al analizar las causas del aumento de especies de malezas resistentes, Lanfranconi ubica en primer lugar el cambio del sistema de labranza, al pasar de la remoción del suelo a la siembra directa. “Al dejar de remover el suelo hemos impactado sobre la flora que coloniza los sistemas productivos, favoreciendo el desarrollo de algunas especies como la rama negra, la moqueta, las malezas perennes y especialmente las gramíneas que son las que más avanzaron”.

 

“A esto le tenemos que sumar que la siembra directa vino acompañada por sojas con una tecnología que permite el uso del glifosato sobre el cultivo. Esto marcó una nueva situación, definida por suelos que no se remueven, sojas resistentes a glifosato, especies favorecidas por el no movimiento de los suelos, disminución de las rotaciones y una gran facilidad para el control de las malezas sólo con glifosato. En síntesis, un cóctel que a través de los años generó la presencia de malezas resistentes”, indicó el especialista.

 

“Lo que hizo el productor, sin darse cuenta, fue ejercer un factor de presión muy grande utilizando un monoherbicida, que a su vez fue perdiendo fuerza y que en los últimos años derivó en el aumento de las dosis y de la frecuencia de las aplicaciones”.

 

“Paralelamente agregó Lanfranconi-, dejaron de usarse herbicidas preemergentes que eran residuales y por lo tanto quedaban en el suelo impactando sobre el banco de semillas, que se fue incrementando y llevó a que aparecieran individuos resistentes al glifosato y al ALS. Esas malezas fueron ocupando un lugar importante dentro del terreno y pasaron a competir con el cultivo. Y hoy nos encontramos con que no tenemos las herramientas disponibles para controlarlas”.

 

Recomendaciones

Por último, la charla de Lanfranconi se centró en las propuestas “que podemos transmitirle al productor para que opere en este nuevo esquema de producción”.

 

“Como en cualquier otra actividad, lo primero que debemos hacer es un diagnóstico dijo el técnico del INTA-. Para eso, lo mejor es sentarse con lápiz y papel y anotar cuales son los lotes con problemas. Si las malezas están presentes habrá que cambiar la estrategia de trabajo, porque lo primero que se debe considerar es evitar que esas especies semillen y, si son pocas plantas, sacarlas del lote y del establecimiento lo antes posible”.

 

El segundo paso recomendado por Lanfranconi es la planificación de las actividades dentro del establecimiento. “Esa planificación tiene que ver con la rotación de cultivos que nos permita impactar sobre el desarrollo de las malezas, la rotación de mecanismos de acción de herbicida para no generar malezas resistentes”.

 

 

Métodos simultáneos

Paralelamente, Lanfranconi señala que es necesario implementar otras vías de control. “Por ejemplo, si la maleza es sorgo de Alepo habrá que considerar un sistema de cortes verticales para trozar rizomas, o en el caso del yuyo colorado terminar de remover a mano los pocos individuos que vayan quedando después de las aplicaciones con herbicidas pre y postemergentes”.

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