13 de octubre de 2014 18:02 PM
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Acondicionamiento Vaca-Becerro (1era Parte)

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Los sistemas de producción de bovinos en nuestro país son variados, se pueden clasificar por su especialización en la producción (productores de carne, leche o doble propósito) o por las características de manejo (estabulado, semiestabulado o pastoreo). Independientemente de su clasificación, todos tienen el propósito de ser rentables. El sistema de producción bovina de doble propósito se caracteriza por producir leche y carne en áreas tropicales, donde se ordeña mediante el amamantamiento del becerro, se utiliza baja cantidad de insumos, escasa tecnología, las unidades de producción son ranchos, la principal fuente de alimentación es el pasto y las vacas que se emplean generalmente son cruzas de razas Europeas con Cebú. Estos sistemas se localizan principalmente en áreas tropicales, donde se encuentra el 40% del inventario nacional que produce el 28% de leche y 39% de carne que se consume en el país. A pesar de su importancia económica y productiva, estos sistemas presentan índices productivos bajos (cuadro 1) debido a su escasa o nula adopción de tecnología, falta de asistencia técnica, falta de datos e información, entre otros. Actualmente, existen técnicas que puede incrementar y eficientizar la producción y rentabilidad de estos sistemas, por ejemplo se puede incrementar la producción de leche a 2,500 kilogramos por lactancia, disminuir la edad a primer parto a 30 meses, acortar los períodos interpartos a 14 meses y aumentar el peso de los becerros al destete a 180 kilogramos en 12 meses (cuadro 1).

 

Para lograr lo anterior, se deben considerar aspectos de manejo, alimentación, genética y sanidad, ya que impactan en forma importante en el desempeño productivo, reproductivo y salud de vacas y terneros. En el caso de las vacas que ya se encuentran en producción láctea, su acondicionamiento debe realizarse desde el momento del secado, que es el periodo de tiempo que se le proporciona a la glándula mamaria para su involución y regeneración, a fin de que en la siguiente lactancia presente un buen desempeño productivo.
Antes de realizar el secado, se debe diagnosticar y tratar a las vacas que presentan mastitis subclínica o clínica, de tal forma que se tenga plena seguridad que la glándula mamaria se encuentra totalmente sana al momento del secado, ya que de no ser así, el microrganismo se mantendrá latente durante el periodo seco y cuando la glándula mamaria nuevamente produzca leche, se desarrollará y generará mastitis.

 

La mastitis en vacas al secado, puede tratarse con tilosina a razón de 20 mg/kg de peso corporal (Basetyl® 200: 1 ml por 10 kg de peso) o bien con enrrofloxacina a dosis de 2.5 mg por kg de peso corporal (Piroflox® 10%: 1 ml por 40 kg de peso). Cualquiera de estos antibióticos presentan buena penetración y actividad en glándula mamaria y deben administrase por vía intramuscular cada 24 horas. El tratamiento se realizará de 3 a 5 días y el periodo de retiro de leche no será limitante ya que no se utilizará para consumo humano, debido a que son vacas en proceso de secado.
Para mantener a la glándula mamaria sana durante el periodo seco, es conveniente administrar Cloxacilina de larga acción, antibiótico de amplio espectro y larga acción bactericida (1 jeringa de Masticlyn® Secado por cuarto) (cuadro 2).
Previamente a su aplicación, se ordeña la vaca a fondo, se desinfecta el esfínter del pezón, se retira el capuchón de la jeringa e introduce la cánula al pezón y se administra el producto, se realiza un ligero masaje en el pezón y la glándula para distribuir el producto, finalmente se aplica un sellador.  Si las vacas están consumiendo concentrado durante la producción láctea, se retira dicho alimento de 1 a 2 semanas antes del momento de su secado y se alimentará solo con forraje, para reducir la cantidad de energía y limitar la producción de leche. Las vacas que han estado lactando generalmente presentan un condición corporal baja (2 a 2.5) al momento del secado y se requieren proporcionar una alimentación adecuada para que al momento del parto su condición corporal sea en promedio de 3.5 a 3.75 en escala del 1 al 5 (l es la vaca más flaca o caquéxica y 5 la vaca más gorda u obesa) (cuadro 2).
La condición corporal se refiere a la cantidad de reservas corporales de energía que una vaca posee y presenta una influencia muy importante en la salud, producción láctea y eficiencia reproductiva de la vaca. Al momento del parto e inmediatamente después del parto, la vaca presenta un balance negativo de energía porque la demanda para la producción láctea es mayor que la ingerida en el alimento, por lo tanto, utiliza sus reservas corporales para cubrir dichas necesidades. Si la vaca no tiene una adecuada condición corporal al momento del parto, no tendrá la capacidad para reproducirse y gestarse en los primeros 120 días posparto y no logrará producir un becerro al año. Con la pérdida de una unidad en la condición corporal, la vaca presenta un índice de concepción promedio del 50%, con dos unidades de pérdida 34% y más unidades 21%. Vacas flacas o gordas al momento del parto son vacas problema. Las vacas flacas tienen mayor probabilidad de presentar atonía uterina, falta de contracción uterina o retención placentaria por deficiencia de minerales, desplazamiento de abomaso, producen poca cantidad de calostro y leche, sus terneros tienden a ser débiles y enfermos, estas vacas demoran en la presencia del ciclo estral y la manifestación de estro o calor posparto, presentan problemas para gestarse por deficiente desarrollo y ovulación folicular. Las vacas gordas tienen mayor predisposición de presentar dificultad al parto por agotamiento y falta de condición física, tienden a desarrollar cetosis y producen poca leche. Para mejorar la condición corporal de las vacas flacas se puede proporcionar 2 kg de concentrado, por vaca por día y durante los últimos 45 a 60 días de gestación (cuadro 2). El concentrado debe tener 18 a 20% de Proteína cruda (PC), 1.6 a 1,8 Mega calorías de Energía Metabolizable por kg de Materia seca (Ms) y sales minerales. En el concentrado o en las sales minerales se puede proporcionar 2 gr de Maxifolipol® por vaca por día, es un promotor de la producción cuyo principio activo Flavofosfolipol actúa eliminando bacterias Gram Positivas productoras de metano que es energía que el bovino no puede utilizar y desecha al ambiente. Al eliminar dichas bacterias permite el desarrollo de poblaciones bacterias que degradan la celulosa de los forrajes favoreciendo la absorción de nutrientes y formación de ácido propiónico y glucosa, energía que las vacas emplean en ese momento para mejorar su condición corporal. También se puede administrar vitaminas A, D y E (Seba® ADE, 5 ml por vaca) por vía intramuscular para mejorar el metabolismo de nutrientes y condición corporal, favorecen el desarrollo del ternero dentro de su madre y estimulan la actividad del sistema de defensa de la vaca.

 

 

La vitamina A participa en la regeneración de epitelios y mejora la actividad del sistema inmune, la vitamina D participa en el metabolismo de calcio para la formación ósea y dental del becerro que se encuentra gestando y producción de leche de la vaca al momento del parto. La vitamina E presenta actividad antioxidante intra y extra celularmente; elimina radicales hidroxilos que son tóxicos para la células, forma parte de los componentes estructurales de las membranas celulares, siendo importante para la estructura y crecimiento muscular. Durante el periodo seco, se puede desparasitar interna y externamente a las vacas, ya que no producen leche y no se tendrá que realizar retiro de la misma. Se sugiere emplear Sulfóxido de Albendazol (Novox®: 1 ml/ 50 kg de peso corporal vía intramuscular superficial o subcutánea), que elimina parásitos internos pulmonares, gastrointestinales, incluyendo fasciola hepática en diferentes fases larvarias (cuadro 2). También se puede utilizar Ivermectina al 1% a una dosis de 200 mg por kg de peso corporal (Ectosin® MP 1 ml/ 50 kg de peso corporal) vía subcutánea, que además de eliminar parásitos internos, elimina parásitos externos tales como piojos y garrapatas. También al momento del secado es conveniente administrar vacunas con virus muertos (virus de la rinotraqueítis infecciosa bovina (IBR), parainfluenza 3 (PI3), Virus respiratorio sincitial Bovino (VRSB), Adenovirus y Diarrea Viral bovina (DVB)) y bacterinas (Clostridium chauvoei y C. septicum, Clostridium hemolyticum, Histophilus somni, Clostridium perfringens tipo C (toxoide), Antrax, Clostridium novyi, Manhemia hemolytica con toxoide y Pasteurella multocida) (cuadro 2).
 

 

La bacterina de Brucelosis se aplicará de 15 a 20 días después del parto ya que dicha bacteria tiene tropismo por el eritrol, azúcar que se produce en el útero durante la gestación y con la llegada de mayor cantidad de dichas bacterias se puede desencadenar el aborto. Tanto las vacunas como las bacterinas mejoran la actividad del sistema inmune de la vaca y la protegen ante los procesos de estrés que experimentará al momento del parto y producción láctea. Los procesos de estrés provocan un incremento en la secreción de cortisol que deprime la actividad del sistema de defensa de las vacas y tienen mayor predisposición a enfermarse. Las vacunas y bacterinas también contribuyen a la producción de calostro de buena calidad que protegerá a los becerros de las enfermedades y reducirá su mortalidad. La vitamina E y Selenio (Ponade 1 ml/ 50 a100 kg de peso corporal por vaca) actúan como antioxidantes, se administran por vía subcutánea al momento del secado y 21 días preparto para estimular la actividad del sistema inmune y reducir la incidencia de retención de placenta e infección intrauterina postparto. A los 21 días antes del parto, se colocará a las vacas en un potrero plano, limpio, con buena visibilidad donde se facilite su observación y manejo al momento del parto (cuadro 2). Se reduce la administración de sales minerales con el propósito de activar al sistema parathormona – calcitonina a incrementar o reducir la concentración de calcio en sangre y a estimular la liberación de calcio en los huesos y su absorción en intestino y riñón, a fin de reducir la presencia de hipocalcemias en el postparto. Una vez concluido el parto, se recomienda administrar por vía intramuscular una dosis de ceftiofur al 5% (Actynoxel® RTU, 1 ml/ 25 kg de peso corporal) vía intramuscular para prevenir algún proceso infeccioso bacteriano intrauterino y meglumina de flunixin (Napzin®: 1 ml/ 25 kg de peso corporal) por vía intramuscular para reducir la inflamación y dolor, sobre todo si la vaca presentó dificultad al parto. Es recomendable introducir bolos de urea (Fureal® NF Bolos: 2 en el cuerno uterino gestado y 1 bolo en el cuerno no gestado) vía intrauterina para favorecer el desprendimiento y la salida de la placenta. De 3 a 5 días postparto se debe repetir la aplicación de vitaminas ADE (Seba® ADE, 5 ml por vaca), Fosforo + Vitamina B12 (Vitabecid 15 a 20 ml por vaca) y Vitamina E y Selenio (Ponade®: 1 ml/ 50 kg de peso corporal por vaca), para mejorar el metabolismo de nutrientes, obtener buena producción láctea y mantener adecuada condición corporal, estimular la actividad del sistema inmune y recuperación del útero para su próximo servicio reproductivo.

 

El manejo reproductivo puede iniciarse desde el día 37 postparto y consiste en administrar 150 mg de D clorprostenol (Indupar®: 2 ml) por vaca vía intramuscular, cuya función es romper el cuerpo lúteo para inducir el inicio del ciclo estral (figura 1). También en ese momento se administra vitaminas ADE (Seba® ADE 5 ml) por vaca vía intramuscular, Vitamina E y Selenio (Ponade® 1 ml/ 50 kg de peso corporal por vaca) vía subcutánea, así como 3 aplicaciones de Fosforo y Vitamina B12 (Vitabecid® 15 a 20 ml por vaca) por vía intramuscular cada 4 días (figura 1), para generar mayor disponibilidad de energía, mejor desarrollo y ovulación del folículo y mayor manifestación de signos de calor o estro de la vaca. Algunas vacas presentarán calor de 48 a 72 horas después de la aplicación del D clorprostenol. A estas vacas se les puede realizar Inseminación Artificial (IA) y/o monta directa (MD). En caso de que se pretenda sincronizar, no se les dará servicio y se  realizará una segunda aplicación de 150 mg de D clorprostenol (Indupar® 2 ml) por vaca el día 51 y de 48 a 72 horas posteriores se realizara la IA a tiempo fijo o a calor detectado o bien monta directa (figura 1).
Figura 1.

 

Las vacas que no presentaron calor se les puede administrar 250 mg Gonadorelina (Relina 500®: 2.5 ml) por vía intramuscular el día 63 a fin de estimular el desarrollo y ovulación del folículo, posteriormente se administrará 150 mg declorprostenol (Indupar®: 2 ml) por vaca vía intramuscular el día 70 y de 48 a 72 horas las vacas presentaran signos de estro o calor. Al momento de realizar la IA o la monta directa se recomienda aplicar 100 mg de Gonadorelina (Relina 500®: 1 ml) para inducir una mejor ovulación. En el día 77 se puede administrar 125 mg progesterona (Horproges® 2.5 ml) por vaca vía intramuscular profunda, para mejorar las condiciones del útero y favorecer la implantación del ovulo fecundado.
Las vacas que no quedan gestantes con el manejo anterior, se les puede considerar como vacas problema ya que presentan más de 100 días de periodo abierto, a dichas vaca se les realizará el manejo reproductivo que se indica en la (figura 2), que consiste en la aplicación de 150 mg de D clorprostenol (Indupar®: 2 ml) por vaca vía intramuscular el día 100 postparto, vitaminas ADE (Seba® ADE: 5 ml por vaca), Vitamina E y Selenio (Ponade®: 1 ml/ 50 a 100 kg de peso corporal por vaca) y Fosforo + Vitamina B12 (Vitabecid® 15 a 20 ml por vaca) 3 aplicaciones, una cada 4 días (figura 2). Nuevamente se administrará una dosis de 150 mg de D clorprostenol (Indupar®: 2 ml por vaca) el día 114, se espera la presencia de estro o calor  48 a 72 horas, donde se realizara IA o monta directa y administración de 100 mg de Gonadorelina (Relina 500®: 1 ml por vaca). Finalmente se administrará 125 mg progesterona (Horproges®: 2 ml por vaca) 5 días después del servicio (figura 2). Las vacas que después de 3 ó 4 servicios no hayan quedado gestantes serán candidatas a desecharse del hato.
Figura 2.

Fuente:

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