13 de octubre de 2014 00:10 AM
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Las variedades de berries que prometen ! ! !

El explosivo crecimiento del mercado de los berries, en especial el del arándano, ha llevado a los viveristas a explorar alternativas que se enfoquen en necesidades específicas del productor. Se trata de variedades como Centra Blue, Blue Moon, Farthing, Flicker, Tope Shelf, Ventura y Last Call, entre otras, en arándanos; y las Regina y Amira, en frambuesas

El mercado de los berries, en especial el de los arándanos, no deja de crecer. Junto con la demanda aumentan las exigencias de los mercados y las de los consumidores. No importa el país de que se trate, pero las personas están cada vez más preocupadas no solo de alimentarse bien, sino que quieren que esos alimentos, además de sanos, les aporten condiciones de salud. Así, es creciente su exigencia en aspectos que van más allá de solo sabor y dulzura. Y, si a ello se agrega que aumenta la competencia global, la carrera la ganan aquellos que tienen el producto que llega en mejores condiciones, independiente de la distancia que tenga que viajar. Tanto los exportadores como los viveristas lo saben y por eso están permanentemente explorando nuevas variedades, las que traen al país para ver cómo funcionan en este ambiente y así no solo asegurarse de que respondan adecuadamente a la industria, sino que sean más competitivas.

Que los frutos tengan buen calibre, sean firmes para que soporten viajes largos y que las plantaciones resistan bajas temperaturas y enfermedades es donde está puesto el principal foco. Pero a medida que las expectativas comerciales se expanden también surgen variedades que buscan responder a requerimientos más específicos.

Es el caso de la variedad (tardía) de arándanos Centra Blue desarrollada por el programa de mejoramiento genético Plant & Food Research de Nueva Zelandia. Su principal característica es que su cosecha se concentra entre febrero y marzo, meses donde la oferta de arándanos es baja. “La fruta de buena calidad se acaba en enero. La baja generalmente es cubierta por la Elliot, pero da un fruto muy ácido”, comenta Alejandro Navarro, gerente general del Vivero Sur, única empresa que tiene la licencia para comercializarla.

Hace algunos años ingresó la Ocholockonee -de la U. de Georgia-, que produce arándanos de acidez atenuada y menos astringentes, y que tiene como objetivo contar con producción para cubrir la demanda de fines de la temporada. Y si bien dio buenos resultados, en Chile tiene una debilidad: “Es una buena variedad tardía, pero como venía de una realidad distinta se dieron cuenta después de que se parte con la lluvia. La Centra Blue, en este caso, tiene una cosecha similar, pero viene de una genética seleccionada para que eso no ocurra”.

El ingeniero agrónomo explica que puede llegar a producir hasta 30 toneladas por hectárea, da frutos redondos, de un calibre que fluctúa entre los 2,4 y 2,8 gramos y se puede plantar desde la zona central hasta el sur.

“Reúne dos características que son muy importantes para el mercado: estacionalidad y productividad. Si le va bien, podría reemplazar a las variedades que tienen problemas en esa fecha”, dice Navarro y comenta que harán plantaciones de prueba esta primavera y en 2015 en mayor volumen.

Otra de las apuestas es la Blue Moon de cosecha temprana, también con licencia neozelandesa, y que tiene como principal atributo la producción de frutos de 3,5 gramos. Ambas, por la calidad de los arándanos que producen, están dirigidas al mercado en fresco y resisten viajes a mercados lejanos, como China.

Vivero Sunnyridge, experto en arándanos, también está explorando alternativas que apunten a cubrir las nuevas necesidades y demandas. Marcela Zúñiga, directora ejecutiva de la empresa, comenta que una de las variedades que están evaluando y los tiene entusiasmados es la Farthing de Florida, de la que tienen licencia exclusiva.

“Dio fruta la temporada pasada y está interesante, porque es de cosecha muy concentrada, entonces puede servir en un futuro para cosecha mecanizada”. Esto puede ser una ventaja para los productores más pequeños, pues como se requiere más mano de obra en menos tiempo los productores grandes pueden no disponer de ella.

Zúñiga asegura que en dos o tres semanas se termina la cosecha, lo que a su juicio es una ventaja porque “si tienes el 90% de la fruta la tercera semana, obtienes un mejor precio”. Otra de sus cartas nuevas es la Flicker, que tiene un potencial productivo de 20 mil kilos por hectárea, pero recién tendrán los primeros resultados en 2016.

En SB Group están comenzando a evaluar nuevas selecciones avanzadas de la Universidad de Georgia, que permiten tener una producción temprana con fruta de alta calidad. También están haciendo recambios varietales de variedaddes de Fall Creek, con variedades de mejor calibre, sabor y crocancia como Tope Shelf, Ventura, Last Call, ” lo que nos permite llegar a mercados más exigentes”, comenta Sebastián Ochoa, gerente técnico y de producción del holding SB-Group.

A lo anterior agregan un programa privado de variedades australianas de un grupo de selecciones avanzadas tempranas, siempre verdes, con fruta firme, crocante y de muy buen sabor, que destacan por calibres sobre 25 mm.

Qué hay en frutillas y frambuesas

Por años la Heritage reinó entre las frambuesas, pero con el tiempo ha perdido condiciones, impactando directamente la producción enfocada a la exportación en fresco. Por ello en los últimos años se ha buscado traer variedades que la reemplacen. Dos de ellas, traídas por Vivero Sur, son Regina y Amira.

Ambas son de doble propósito -fresco y congelado-, pero por su calidad apuntan a recuperar el mercado en fresco, que según Navarro “prácticamente desapareció por la prostitución de identidad de la Heritage. Entonces, como hay fruta mala para fresco, el 99,9% se destina a congelado”.
Ambas producen frutos de cinco gramos-30 frambuesas llenan un clamshell-, duran hasta dos semanas y rinden hasta 25 ton por hectárea.

“Se exportaron los primeros containers este año con muy buenos resultados para desarrollar un producto premium. Se puede competir con Serbia, por ejemplo, para mantener el negocio a flote”, dice el gerente general de Vivero Sur.

Vivero Llahuén, especializado en frutillas, también busca responder a las nuevas tendencias del mercado. Es por eso que se están enfocando en la comercialización de las variedades patentadas de doble propósito -tanto para fresco como para congelado- Albion y Monterrey, que son parte del programa de mejoramiento genético de la U. de California.
Las dos son de día neutro, por lo que tienen una producción estable que en promedio alcanza los 50 mil kilos por hectárea, lo que permite ofrecer fruta durante todo el año. Según Benjamín Zschau, asesor del vivero, disponer de frutillas a lo largo del año es una de las demandas de este sector.

Esa estabilidad permite, dice Zschau, “mejorar la eficacia de mano de obra en cosecha, que es el gran problema de hoy. Además, al ser plantas más pequeñas se pueden plantar hasta 64 mil por hectárea, a diferencia de la Camarosa (de vida corta), que son 55 mil plantas”.

Otra de las ventajas de estas variedades, añade el experto, es que como tienen flores, frutos cuajados y aptos para la cosecha al mismo tiempo, en caso de que caiga una helada no se pierde la producción completa, pues volverá a florecer.

49.700.000 plantines de frutilla se comercializaron en 2013. La española Sabrina lidera con 10 millones de ejemplares.

2.363.666 ejemplares de arándanos se vendieron el año pasado y la variedad Legacy es la más plantada, con 691.552 plantas.

1.295.879 plantas de frambuesa se transaron en 2013, de ellas 1.017.500 son la antigua Heritage.

Fuente: Anuario Viveros 2014, Asociación Viveros de Chile

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