13 de octubre de 2014 11:12 AM
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El salto de Perú en la exportación de arándanos

Los envíos pasaron de US$ 465 mil en 2012 a más de US$ 17 millones en 2013. Se espera que la superficie actual de 500 hectáreas se cuadruplique en seis años, y buscan estar entre los cinco mayores productores mundiales.

Le habían dicho que, de las cinco reuniones programadas con productores de arándanos en Perú, la mitad se iba a caer porque las personas normalmente no llegaban. Le tenía menos fe en especial a la última, planificada para un viernes a la hora de almuerzo. Pero los pronósticos fallaron. 

Sebastián Domínguez, gerente comercial de arándanos de la consultora Utilitas -que tiene oficina en Perú-, dice que no solo llegaron todos, sino que lo que más le sorprendió es que asistieron los dueños de las empresas y no sus representantes, como ocurre comúnmente.

“Eso demuestra el interés que tienen en plantar, en saber más del cultivo y del negocio. Nos consultaron mucho de precios y de las variedades, porque están interesados en buscar nuevas opciones”, comenta. Resalta el especial interés que hay entre productores de uvas y espárragos por hacer recambios y nuevas plantaciones con arándanos, para diversificarse.

El pulso que tomó Domínguez coincide con las cifras que registra la agroindustria peruana, las que demuestran que el blueberry sube como la espuma, tanto en plantaciones como en exportaciones, sin dar señales de que vaya a detenerse.

Si bien en Chile desde hace algunas temporadas ya se comentaba del boom de los peruanos, e incluso empresas nacionales ya están presentes con inversiones directas o asociados con firmas locales, el real destape exportador de arándanos en el país vecino llegó la temporada pasada, cuando saltaron desde US$ 465 mil enviados en 2012 a un total de US$ 17 millones. Y para este año se estima que subirá a más de US$ 40 millones.
Es un incremento que va de la mano con aumentos en las plantaciones, que pasarán desde las actuales 500 hectáreas a un total de entre mil y 1.500 al cierre de 2014, y que en cinco años más bordearía las cuatro mil hectáreas, con la meta de convertirse en uno de los cinco mayores productores del mundo en la próxima década.

Desde la Asociación de Exportadores de Perú (Adex) aseguran que el avance de la producción y exportaciones de arándanos están en plena expansión, con perspectivas muy positivas para las ventas, algo que lo hace muy atractivo para los productores a pesar del costo que tiene la plantación por hectárea, que varía entre US$ 35 mil y US$ 40 mil en promedio.

La mejor ventana

Hasta ahora, la mayoría de las plantaciones peruanas se concentran en la costa, en las provincias de Cajamarca, La Libertad, Caraz y Lima. Sin embargo, como ya se dedicaba a la producción de espárragos y granadas, la firma Agronegocios Valle y Pampa decidió probar, en 2010, con arándanos en Pisco, en la provincia de Ica, al sur de Lima.

Partieron con seis hectáreas, de las cuales destinaron tres para producción y el resto para hacer ensayos sobre el manejo agronómico y nuevas variedades -“lo único que no se puede importar ni replicar”, sostienen. Tras los positivos resultados, el año pasado sumaron 30 hectáreas, a las que añadirán otras diez a fines de 2014.

“Tenemos un proyecto total de 70 hectáreas para los próximos tres años, lo que desde nuestro punto de vista es agresivo y lo vemos como un reto, porque exige un manejo mucho más detallado que cultivos como el espárrago”, explica el gerente general de la empresa, Miguel Bentín. Hasta ahora el modelo de plantaciones de arándanos en Perú ha estado principalmente en manos de empresas exportadoras de otros frutos.

De las experiencias que han tenido con las tres hectáreas que siguen destinando a ensayos -enfocados a ajustar podas, aplicaciones y fertirriego, porque están en un área de dunas-, han detectado que es útil usar la malla ground cover (que no se utiliza tanto en ese país) sobre arena lavada, en un sistema que Bentín define casi como hidropónico.

Ahora están enfocados en buscar nuevas variedades, distintas a la Biloxi, que es la más plantada, y en concentrar la producción para aprovechar la ventana más atractiva para Perú, en septiembre y octubre, aunque por condiciones climáticas podrían producir durante todo el año en el país.
“Actualmente tenemos temporadas muy largas, que comienzan a fines de julio y terminan a fines de noviembre, pero el peak está entre la segunda semana de septiembre y la tercera de octubre y nos queremos concentrar ahí”, acota Miguel Bentín, quien también preside Proarándanos, la recién formada asociación de productores peruanos.
En ese sentido, asegura que hasta ahora no han tenido topes con Argentina, que tiene una producción temprana, ni con Chile, pero a futuro cree que la estrategia debe enfocarse en ser “una previa” de la temporada chilena, ya que “cuando Chile entra con mucho volumen tiene otras capacidades, con las que hoy nosotros no contamos”.

Sebastián Domínguez concuerda con esa visión y plantea que Perú debiera centrarse en producir entre agosto y octubre, coincidiendo solo con la parte temprana de Chile y evitando en lo posible a Argentina, cuya cosecha empieza en septiembre. “Deberían concentrar sus proyectos para que el peak sea en septiembre, que es la ventana buena y así optar a los mejores precios, porque creo que Perú va a molestar más a Argentina que a Chile en volúmenes y valores”, sostiene.

los Desafíos

Al analizar el potencial que tiene Perú para seguir desarrollándose en la producción de arándanos, la directora ejecutiva de iQonsulting Isabel Quiroz asegura que es muy alto, ya que tienen una extensa zona apta para el cultivo y también facilidades climáticas. En su opinión, el ritmo de expansión lo marcará la capacidad de los viveros para producir plantas y estima que el límite de crecimiento lo fijará el mercado. “Al bajar el precio con el mayor volumen este determinará hasta cuándo es negocio para los peruanos”, sostiene.

Como es una industria en formación aún tiene varios desafíos que reconocen los propios productores, como explorar nuevas variedades.

“Es acertado utilizar la Biloxi como primer paso a nivel de industria, pero estamos viendo que hay una potencialidad que no estaríamos aprovechando, que es migrar hacia variedades que puedan concentrar mejor la producción, mejorar los rendimientos, ser más vigorosas y que permitan obtener un producto final aceptado en forma más difundida”, asegura Bentín y adelanta que la expansión que realizarán este año será con la variedad Emerald.

Isabel Quiroz añade que el crecer en base a una sola variedad también es un riesgo desde otros puntos de vista, como el sanitario. “Basta acordarse del virus PSA en el kiwi, que ha devastado huertos en Nueva Zelandia e Italia”, recalca.

También deben explorar cómo se comportan las plantaciones en las distintas regiones.

“Todavía es una sorpresa para algunos agricultores el momento de la cosecha, porque los días que necesita desde la caída de hojas hasta cosechar depende del clima y no siempre se cumplen las expectativas de programación de cosecha”, advierte Isabel Quiroz.

En cuanto a los destinos de la fruta, donde actualmente predomina EE.UU., Hong Kong y Holanda -con alrededor del 80% de los envíos-, también está pendiente abrir nuevos mercados para dirigir el volumen creciente, ya que aún no tienen acceso a países como China y Corea.

Aunque están todas estas tareas en el pizarrón de los productores, una de las mayores incógnitas instaladas en Perú es si las grandes extensiones plantadas -con superficies que llegarán dentro de un par de años a dos mil hectáreas en el caso de empresas como Camposol- tendrán éxito, ya que los arándanos tienen exigencias de manejo más específicas que otros cultivos y el costo de la mano de obra está elevándose en ese país.

“Yo creo que los proyectos muy grandes van a ser difíciles. Para mí, uno de más de 50 hectáreas lo veo más complicado, porque la ventana real de buenos precios es septiembre y todo lo otro ya es peleado con Argentina y Chile, por lo que se pueden desilusionar si hacen proyectos muy grandes”, comenta Sebastián Domínguez.

Sin embargo, Miguel Bentín reconoce que aunque son extensiones gigantescas, que se han visto también en las uvas y otros frutales, las han sabido manejar: “Se ven como proyectos descomunales, pero han demostrado que tienen la capacidad de manejarse a unas escalas inéditas, así es que les doy el beneficio de la duda”.

 

“Ya se verá”, asegura el gerente de Valle y Pampa, así como también se verá si el exponencial crecimiento de la industria del arándano en Perú logra su consolidación.

 

US$ 3 es el valor promedio de una planta de arándanos en Perú, donde la variedad más común es Biloxi.

3.637% crecieron las exportaciones de arándanos en la temporada pasada, respecto de 2012. Para esta temporada se espera superar los US$ 40 millones.

80% de la superficie total de arándanos se estima que actualmente está concentrada en grandes empresas agrícolas.

 

 Sierra Exportadora impulsa a los pequeños productoresEl gobierno peruano cuenta con la agencia Sierra Exportadora que busca potenciar el desarrollo de esa zona, caracterizada por estar entre las más pobres del país y que en el pasado se vio afectada por la guerrilla.
Desde 2011 comenzaron con un programa para promover las plantaciones de arándanos entre estos productores, que poseen entre dos y cinco hectáreas como promedio.

El modelo desarrollado es de asociatividad entre productores -que ya suman alrededor de 200 hectáreas en total, equivalentes al 20% de la superficie plantada a la fecha en Perú- y empresas medianas establecidas en la sierra, que les compran la producción y les dan asesoría.

“Nuestro mensaje es que los productores se integren a la cadena de valor de una empresa o que se asocien para reunir no menos de 20 hectáreas para ser proveedor de los importadores que están buscando arándanos y que ofrecen también apoyo financiero y coinversión, porque se ha visto que la ventana que tiene Perú es inmensa y con mucho futuro”, explica el presidente de Sierra Exportadora, Alfonso Velázquez.

Detalla que trabajan en conjunto con instituciones financieras estatales, como el Banco de la Nación y Agrobanco para crear líneas especiales de crédito para arándanos enfocadas en los productores pequeños, pues es una nueva oportunidad.

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