14 de octubre de 2014 14:59 PM
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Dentro de cada lote se está incubando alguna resistencia

CompartiremailFacebookTwitter“Evidentemente algo estamos haciendo mal. Hoy tenemos 16 biotipos resistentes y en el último lustro la pendiente se agravó con la aparición de varias malezas nuevas de difícil control”, dijo Jorge González Montaner, coordinador agrícola de la zona CREA Mar y Sierras, durante una conferencia ofrecida en el Congreso Tecnológico CREA. “Dentro de cada lote […]

“Evidentemente algo estamos haciendo mal. Hoy tenemos 16 biotipos resistentes y en el último lustro la pendiente se agravó con la aparición de varias malezas nuevas de difícil control”, dijo Jorge González Montaner, coordinador agrícola de la zona CREA Mar y Sierras, durante una conferencia ofrecida en el Congreso Tecnológico CREA.

“Dentro de cada lote se está incubando alguna resistencia. Nosotros no la vemos pero si mantenemos un sistema determinado la resistencia va a aparecer. Al principio no le hacemos caso pero cuando se torna exponencial, no la podemos parar. Si mantenemos el sistema y no rotamos es inevitable que ocurra. A la larga, es una solución temporaria si no se integra”, evaluó.

Para González Montaner la zona sur de la región pampeana tiene la ventaja de que los flujos de los problemas vienen del norte y, por lo tanto, se cuenta con información previa para adelantarse a los problemas.

La rotación de cultivos es una de las principales herramientas disponibles para evitar la aparición de malezas resistentes, aunque el actual escenario no favorece esa práctica. ”En la medida que no metamos gramíneas en la rotación seguiremos teniendo problemas”.

“Necesitamos ser más serios con los protocolos y la información de las empresas para poder manejar los productos nuevos, porque los datos del norte no necesariamente se acomodan a la problemática del sur”, sugirió.

“¿Cómo puede ser que nos hayamos vuelto glifosato dependientes? De alguna manera estas rotaciones cortas o la falta de rotación están afectando nuestro patrimonio. Decisiones de menos de 100 dólares (por hectárea) afectan a los miles de dólares que tenemos en la tierra. Hay que dar vuelta la ecuación y poner el insumo como herramienta estratégica”, afirmó González Montaner.

El investigador dijo que es esencial pactar y educar sobre acuerdos de arrendamientos que integren rotaciones de cultivos y de familias de productos químicos. También se debe exigir a las empresas de insumos marbetes más específicos sobre los impactos. Pero, sobre todo, concientizar al poder público y a la sociedad sobre la irracionalidad de las trabas comerciales que se aplican sobre los cereales y que impactan negativamente al momento de planificar una rotación.

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