14 de octubre de 2014 04:52 AM
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Menos carne vacuna, más cerdo y pollo

CompartiremailFacebookTwitterHistóricamente, los argentinos mostraban una marcada preferencia por el consumo de carne vacuna por sobre otras variedades. Sin embargo, debido al significativo aumento de los precios, se observa una tendencia a un mayor consumo de pollo, y, especialmente. El análisis de los datos del consumo y los precios confirma que los valores de los cortes […]

Históricamente, los argentinos mostraban una marcada preferencia por el consumo de carne vacuna por sobre otras variedades. Sin embargo, debido al significativo aumento de los precios, se observa una tendencia a un mayor consumo de pollo, y, especialmente. El análisis de los datos del consumo y los precios confirma que los valores de los cortes definen la decisión de compra de los argentinos.

Si se evalúan las variables de consumo y precios de carne en Argentina se desprende que, a pesar de la preferencia cultural por la bovina, el precio empieza a imponerse en las decisiones de consumo local. Entre los valores de los distintos tipos se verifica que los precios de la carne vacuna se incrementaron nada menos que 58% en los últimos doce meses, por encima del 39% que subió la carne aviar y 42% la porcina.

Entre las principales causas del incremento de la carne de vaca está la caída en la oferta de ganado. En particular, las malas condiciones climáticas han impactado negativamente en la oferta en los últimos meses, lo que aceleró fuertemente la suba en los precios del ganado en pie, y, aunque en menor medida, de los cortes al consumidor. Así, en agosto el precio promedio del ganado en pie fue un 81% superior al observado en igual mes de 2013.

El impacto del precio en la elección de los compradores se nota en la caída del consumo de ese producto y el sostenimiento o incremento de las otras.

El consumo anual per cápita de carne de vaca fue de 60,2 kg en los primeros siete meses de 2014, un 4,4% menos que en el mismo período de 2013. En cambio, la caída en el consumo de pollo, que tuvo un aumento de precios menor, fue mucho más leve (-1,3%).

En contraste, el consumo de carne porcina, que también se ha abaratado respecto de la vacuna, acumula un aumento de 3,1%. En el largo plazo se observa también una marcada tendencia a la incorporación de un mayor consumo de cerdo en la dieta de los argentinos, donde aún tiene mucho por ganar ya que el consumo per cápita en Argentina (10,6 kg pc) continúa siendo sensiblemente inferior a la media mundial (de 17 kg per cápita).

Es claro entonces que en los últimos años cuando la carne bovina, que es la preferida históricamente por los argentinos y está asociada directamente a su identidad cultural, aumenta de precio su consumo empieza a caer. Si bien la diferencia en cantidades consumida con relación a las otras carnes sigue siendo abrumadora, la relación comienza a ser mucho más dinámica en favor de la carne de pollo, y especialmente de cerdo.

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