19 de octubre de 2014 17:13 PM
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Numeros complicados para la soja

•La baja de precios en Chicago y la suba de costos internos ajustan los márgenes y suben los rendimientos de indiferencia. Las proyecciones indican un nuevo crecimiento del área sembrada, pero lejos de lo que podría aumentar por los espacios que dejará el maíz. Cultivos alternativos y ganadería serían algunas alternativas

Las primeras proyecciones de siembra de soja para la presente campaña en Argentina indican que el “cultivo estrella” volverá a batir un récord de área. Sin embargo este nuevo hito se conseguirá con un incremento mínimo, de apenas 1.2% respecto del año pasado. Si se contempla que el maíz dejará una importante cantidad de hectáreas libres, puede inferirse que el estrangulamiento de los márgenes -producto de la caída de los precios internacionales y la suba de costos internos- está empujando a los productores a pensar dos veces el planteo de la campaña gruesa. Incluso, en zonas periféricas y marginales, donde los suelos no garantizan buenos rindes o la distancia al puerto hace que el costo del flete se coma el poco margen que podría lograrse, se baraja desde cultivos alternativos hasta el regreso de la ganadería.

 

Sube, pero poquito

En su informe de pre campaña de soja, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires indicó esta semana que la reducción de superficie prevista en algunos cultivos de verano -maíz y girasol principalmente- libera lotes que podrían ser destinados a soja. Pese a ello, durante las últimas semanas se han relevado factores que atenuarían la expansión de área de esta oleaginosa durante los próximos meses. En consecuencia, la siembra de la oleaginosa podría cubrir un área tentativa de 20.600.000 hectáreas durante la campaña 2014/15, registrando un incremento interanual del 1,2 % (siembra 13/14: 20,35 MHa), que de concretarse representaría un nuevo récord de siembra nacional para este cultivo.

Por su parte, la Bolsa de Comercio de Rosario advirtió que “caería el área total sembrada con soja y maíz”. Según sus cálculos, la superficie de intención de siembra de soja se proyecta en un rango de 20,6 a 20,9 millones de hectáreas, mientras que la de maíz está estimada en 3,7 millones. “En la hipótesis de máxima, ambos quedarían por debajo de 24,5 millones de hectáreas”, señaló un informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA). Y es que el año pasado, “a esta misma altura, se esperaba cubrir 25 millones ha con ambos cultivos”. Para los técnicos rosarinos, el “notable aumento de los rindes de indiferencia” ha acotado fuertemente la siembra del cereal y, en menor medida, a la soja. Si bien se consideran otros cultivos alternativos en zonas alejadas del área núcleo y, por ende, mayores costos comerciales en fletes- y menor capacidad productiva, “podrían quedar sin entrar al nuevo ciclo productivo entre 300 y 500 mil hectáreas”.

El rango proyectado por la entidad rosarina “obedece al retraso con que se inicia la temporada y a la alta incertidumbre reinante”. Esta inquietud se concentra mayormente sobre las áreas más marginales, “donde se pone en duda si muchos campos incorporados en recientes temporadas volverán a entrar a este próximo ciclo agrícola”.

 

Precio e incertidumbre

Para los analistas porteños, “la mayoría de los factores adversos que fueron relevados durante las últimas semanas tiene por común denominador el actual precio de mercado junto con su evolución esperada para el corto y mediano plazo”. Ante la previsión de una cosecha récord en los Estados Unidos, y la consecuente recomposición de los niveles de stock internacionales, la cotización internacional de la soja se encuentra en valores sustancialmente menores a los verificados en años recientes, lo cual presiona de manera negativa sobre la rentabilidad prevista para el nuevo ciclo. “Dicha situación frena la expansión de área que podría registrar el cultivo durante los próximos meses”.

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Alternativas. En la zona norte del área agrícola “se evalúa la posibilidad de destinar parte de la superficie disponible hacia cultivos alternativos como porotos, algodón, sésamo y chía entre otros”.

 

En este sentido, un análisis del especialista de la Bolsa rosarina Guillermo Rossi estimó que “hay pocas chances de una recuperación” del precio de la oleaginosa. En general, “los grandes fundamentos del mercado están descontados por los operadores y solo queda esperar el comportamiento de la demanda durante los meses venideros para evaluar el potencial de recuperación. Por lo pronto, el abundante stock global en manos países exportadores y el pronunciado fortalecimiento del dólar frente al resto de las monedas limitan el potencial de regresar a un escenario con precios cercanos a los máximos alcanzados en 2012, a lo que se suma un escenario bajista para el precio del petróleo”.

Rossi concluyó que durante las próximas semanas el principal fundamento en el plano local estará dado por la actitud que tomen los vendedores, “en un mercado condicionado por el debilitamiento de la situación macroeconómica de nuestro país y la incertidumbre cambiaria”. En ese sentido, remarcó que en las operatorias de futuros de dólar de, Rofex (Mercado a Término de Rosario) las tasas implícitas en los plazos intermedios se encuentran en torno al 35%, “que implica un tipo de cambio futuro esperado superior a $ 10 para el mes de mayo”.

 

Viejos conocidos que vuelven

En el informe de pre campaña de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires se advierte que la caída de los precios en cultivos de verano impacta sobre el margen de ganancia e incrementa el riesgo de inversión, desalentando la siembra sobre cuadros que, por sus propias características edáficas o climáticas en cada región, presentan menores potenciales de rendimiento.

Sobre el norte del área agrícola nacional “se evalúa la posibilidad de destinar parte de la superficie disponible hacia cultivos alternativos como porotos, algodón, sésamo y chía entre otros”. Sobre la región NOA también se suma la desventaja de haber sufrido durante las últimas campañas gran presión de insectos en lotes de soja, principalmente picudo, provocando reducciones sobre el rendimiento a cosecha. Por otra parte, debido a la falta de precipitaciones registrada durante los meses previos, esta última región también mantiene serias limitaciones de cara al inicio de la nueva campaña.

Mientras tanto, el reporte prevé que muchos cuadros de baja aptitud agrícola, ubicados principalmente sobre la periferia a las regiones Núcleo Norte y Sur, “queden sin sembrar o sean destinados a ganadería, debido a su acotado potencial productivo”. Aunque se aclaró que “gran parte de estos lotes, dependiendo de los precios de mercado para soja o maíz, pueden o no ser incorporados al circuito agrícola”.

Además, los arrendamientos que aún no se cerraron configuran otro factor que imprime incertidumbre sobre la superficie que ocupará el cultivo de soja. “El retraso en la definición de esta superficie genera inconvenientes para la preparación de los barbechos químicos, incrementado su costo y disminuyendo su eficiencia. Por otra parte, el control tardío de malezas provoca una mayor pérdida de agua útil en el perfil del suelo, disminuyendo en consecuencia la oferta hídrica disponible para el cultivo”, alertaron los técnicos.

 

 

A favor, poco

A favor de la siembra, el factor que permite anticipar la expansión de área con soja se centra en la reducción de la superficie a ocupar por de maíz y girasol. “Varios de estos cuadros liberados serán implantados con soja y este traslado de superficie se explica por la menor inversión inicial que demanda esta oleaginosa, como así también por registrar una comercialización más fluida en comparación a los demás cultivos extensivos de verano”.

El informe de la entidad porteña concluyó que bajo este escenario se prevé que las zonas ubicadas sobre el norte de la región agrícola “tiendan a trasladar una mayor cantidad de lotes hacia cultivos regionales o hacia la actividad ganadera; mientras que sectores del sur del área agrícola registre incrementos más importantes en el cultivo soja”.

En relación a esto últimos, también se relevó un gran interés por la incorporación de soja sobre rastrojo de trigo y cebada, y esta decisión tiene mayor peso sobre el sector sur, en donde se concentra la mayor superficie destinada a cultivos de invierno. “Esta estrategia productiva, favorecida por las buenas condiciones hídricas relevadas sobre gran parte del área nacional, tiene como objetivo diversificar costos y riesgos, como así también mantener cubierto el lote durante un mayor periodo de tiempo para reducir la incidencia de malezas resistentes y la cantidad de aplicaciones de herbicidas necesarios para su control”.

 

 

El productor deberá endeudarse nuevamente en esta nueva campaña

El ingeniero agrónomo Néstor Roulet, ex vicepresidente de CRA, analizó esta semana los números de la soja en función del stock con que aún cuentan los productores para financiar la próxima campaña, concluyendo que no tendrán más remedio que endeudarse para encarar las tareas. “Si la producción vende toda la soja que tiene hoy disponible, el dinero que recibe no le alcanza para cubrir los gastos de siembra y protección de este cultivo que aún debe afrontar”, indicó el analista.

Roulet estimó que el stock en manos del productor actualmente asciende a 21.6 millones de toneladas, tras las ventas realizadas entre Marzo y Junio, que fueron para pagar los costos indirectos de la campaña anterior 2013/14 (cosecha, flete y acondicionamiento) y deudas contraídas; más las hechas entre julio y setiembre, orientadas a hacer frente al primer tramo de la próxima campaña (Barbecho inicial) y alquileres. “Las ventas desde ahora en más -hasta Enero de 2015- son para pagar el resto de los gastos de siembra e implantación del cultivo”.

Según sus cálculos, el costo directo del cultivo de soja (barbechos, post emergentes, fungicidas y siembra) será de u$s 266,35 por hectárea. Tomando el valor de pizarra actual, menos los costos de comercialización e impuestos, el productor hoy recibe unos u$s216,89 por tonelada. Por lo tanto, necesita vender 1.22 toneladas para cubrir los costos por hectárea.

“Si a las estimaciones de área a sembrar (a los sumo 21 millones de hectáreas) la multiplicamos por las toneladas de soja por hectárea que necesitamos para cubrir los gastos que aún faltan de siembra y protección, obtendremos las toneladas que se necesitan para pagar dichos gasto. Si le restamos a esta necesidad de soja, el grano que aún tiene la producción, el resultado final es negativo”, aseguró Roulet. En números, “este saldo deudor negativo es de 4.788.880 toneladas, que llevada a dólares implica que la producción se debe endeudar en 1.123 millones de dólares”.

 

 

La clave

Maíz: baja por lo menos 16%

El último informe GEA sostiene la intención de superficie sembrada de maíz para la campaña 2014/15 en 3,7 millones de hectáreas, lo cual expresa una disminución del 16% sobre el área maicera nacional cultivada en el ciclo pasado. Esto obedece a que es factible que las siembras tardías en diciembre puedan sostener parte del fuerte retroceso en la intencionalidad de siembra del cereal de los productores. Sin embargo, en la medida que los márgenes para el cultivo sigan mostrando señales de deterioro el retroceso podría superar el porcentaje mencionado.

 

 

 

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Hay buenas condiciones para la siembra

En lo que respecta a la región pampeana, en general, según la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario, las condiciones agroambientales son muy favorables para la siembra de soja. Se observan buenos perfiles de humedad y los pronósticos de lluvias se vienen cumpliendo, con precipitaciones que van expandiendo hacia el oeste. El comportamiento del Pacifico Ecuatorial señala un escenario en el que habría un “Niño” desenvolviéndose con mayor gradualidad a la que se esperaba. Este sería más moderado y empezaría a ejercer su influencia sobre Argentina más tarde de lo que se presuponía, a partir de los meses de noviembre y diciembre. Las variables que modelan el comportamiento en los próximos meses prevén las mayores probabilidades que se expresen lluvias por encima de lo normal a medida que se desarrolle el verano en el trimestre diciembre, enero y febrero.

 

 

 

El dato

Habrá que cosechar más

A mediados de agosto, los rendimientos de indiferencia en soja superaban hasta en un 15% a los de la campaña anterior, prevaleciendo en muchos casos las productividades medias zonales. Un nuevo análisis de márgenes al momento de sembrar de la Bolsa de Comercio de Rosario muestran que los rindes de indiferencia en la oleaginosa aumentaron entre 1 y 2 qq/ha al tomar los nuevos precios a cosecha y considerando un alquiler promedio de 16 qq/ha.

Los actuales valores de rindes de indiferencia promedian los 18 qq/ha en campos propio y ascienden a 34 qq/ha en los alquilados en la zona núcleo. Por sólo poner algunos ejemplos y comparar los valores actuales con los de hace dos meses, se toman lotes de localidades como El Trébol (Santa Fe) dónde en situación de campo propio los rindes de indiferencia de soja subieron de 15 a 17 qq/ha. Bajo arrendamiento en Bigand (Santa Fe) el rinde de indiferencia subió de 34 a 35 qq/ha; en San Antonio de Areco (Buenos Aires) de 30 a 31 qq/ha y en Cavanagh (Córdoba) de 36 a 39 qq/ha.

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