19 de octubre de 2014 17:25 PM
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Silo bolsa sus desafíos

Medio millar de personas participan del Primer Congreso Internacional dedicado al uso del embolsado de granos. Con 40 trabajos científicos y conferencias magistrales, la atención se puso en un mejor uso de esta tecnología.

Más de 500 personas de 30 países se dieron cita en el primer Congreso Internacional de Silo Bolsa, organizado por el INTA y el Ministerio de Agricultura de la Nación en la ciudad bonaerense de Mar del Plata. Del 13 al 16 de octubre, el encuentro ofreció más de 40 trabajos científicos, 16 conferencias magistrales, dos talleres, dos mesas redondas, un día de campo en la Unidad Integrada Balcarce, una capacitación específica para periodistas, otra para operarios y una ronda de negocios.

“En la Argentina el silo bolsa está absolutamente instalado en el sistema de poscosecha. El desafío está en cómo hacemos para utilizarlo mejor, de manera más eficiente, reduciendo riesgos y pérdidas”, expresó Ricardo Bartosik, especialista del INTA y presidente del congreso, durante la apertura.

En un contexto mundial caracterizado por una mayor demanda de alimentos a mediano plazo, la Argentina se destaca por su tecnología para almacenar granos en calidad y cantidad, con las posibilidades de reducir pérdidas e implementar estrategias de trazabilidad y segregación de productos, precisó Bartosik.

“En el plano internacional, observamos una creciente demanda de información y equipamiento para el embolsado de granos, tanto desde países vecinos como desde países remotos”, agregó el especialista. En esa línea, destacó que el congreso permitiría que “los participantes interesados en la tecnología de embolsado encuentren no sólo información técnica, sino también podrán encontrarse con los fabricantes y proveedores de equipamientos e insumos, para llevarse a sus países todo lo que necesitan para implementar de manera exitosa el almacenamiento en silo bolsa”.

 

Seguirlo de cerca

A medida que la tecnología del silo bolsa fue evolucionando, lo mismo hicieron las modalidades de monitoreo. Leandro Cardoso, referente de INTA Balcarce, explicó que esta tarea implica controlar tanto la integridad física de la bolsa como la del grano.

Una de las primeras técnicas consistió en el tradicional “calado hondo”, mediante el cual se extraían muestras de diferentes puntos de la bolsa y se conseguía un reflejo de cómo se comportaba la mercadería y cómo iba evolucionando. “Pero con el tiempo, cuando fue aumentando la cantidad de bolsas, hubo limitantes operativas”, ya que había que abarcar los 60 metros de bolsa, perforándola varias veces, además de no llegar a todos los lugares necesarios con el calador.

 

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A campo. En las instalaciones del INTA Balcarce se hicieron pruebas múltiples, como el test de hermeticidad. 

 

Por estos motivos se evaluaron nuevas técnicas. Primero midiendo la temperatura interior, a partir de los focos de calor que se generan donde hay algún problema con el grano. Sin embargo la temperatura se dispersa y también aumenta el riesgo de una evaluación inexacta. Así se llegó al método de medición de dióxido de carbono (CO2), “el que más ha prosperado y por medio de él podemos detectar y tratar cualquier inconveniente en cualquier parte de la bolsa”.

Al margen de la metodología elegida, en el congreso de Mar del Plata quedó claro que es de fundamental importancia que productores y acopiadores tomen conciencia de la necesidad que implica el monitoreo tanto de la bolsa como de los granos que ella contiene. Porque, a pesar de todo, la bolsa es un material delicado que está expuesto a las inclemencias del ambiente, como la caída de granizo o la ruptura por parte de animales. Incluso “por más que la bolsa esté en buen estado, hay procesos de deterioro que pueden darse en su interior si la llenamos con grano que total o parcialmente esté en condiciones no seguras. Para esto sirve el sistema de monitoreo, para que podamos controlar y tomar decisiones”.

 

De Argentina al mundo

Según Guillermo Lardíes, Gerente Comercial de Plastar el mercado interno de silo bolsas está completamente abastecido a tal punto que “podríamos satisfacer las demandas de todos los mercados del mundo”. Gracias a la eficiencia a la hora de almacenar granos secos por determinado período de tiempo que demostró la herramienta, afirmó que hoy el 40% de la producción nacional de granos es almacenada de ese modo. En valores absolutos “40 millones de toneladas son guardadas anualmente por los productores en silo bolsas”, aseguró.

Por su parte, Carlos Piuggari, director de IpesaSilo aseguró que “el productor argentino es, sin duda, de punta en comparación a productores de cualquier otro país y enseguida adopta las nuevas tecnologías”. Para él, la nueva técnica de almacenaje de granos demostró ser tan eficiente y rentable que su aceptación fue inmediata. “El silo bolsa nació con nosotros o nosotros con ella. En 1998, hicimos la prueba de almacenaje y, para nuestra sorpresa, nos encontramos que después de un año el grano estaba tal cual había sido embolsado”, recordó, y agregó: “esta técnica empezó a evolucionar y tomamos muy en serio el embolsado”. 

 

 

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Siempre más. “En la Argentina el silo bolsa está absolutamente instalado en el sistema de poscosecha. El desafío está en cómo hacemos para utilizarlo mejor”, indicó el presidente del congreso Ricardo Bartosik.

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