20 de octubre de 2014 10:24 AM
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Expertos de la OIE descartan que le plasma porcino utilizado en los piensos transmita el vDEP

La bioseguridad es la base para evitar la diseminación de la diarrea epidémica porcina

La Organización Mundial de Sanidad Animal ha publicado una ficha técnica sobre el virus de la diarrea epidémica porcina en la cual se describen observaciones epidemiológicas, métodos de prevención y control y todo lo relacionado con las investigaciones llevadas a cabo sobre esta grave enfermedad del cerdo.

 

La OIE puso en marcha un grupo de expertos para elaborar una ficha técnica detallada de la diarrea epidémica porcina (DEP), en respuesta a las recomendaciones de la 82 Asamblea Mundial de Delegados, celebrada la primavera pasada.

 

Los expertos convocados por la OIE han determinado que el factor que tiene más influencia en la diseminación de la DEP es la bioseguridad: unas buenas prácticas en este sentido son fundamentales para evitar los contagios. El virus puede transmitirse por la ingesta de heces contaminadas o de forma indirecta mediante vehículos, personal, equipo u otros materiales contaminados por heces, como el alimento.

 

No obstante, parece quedar descartado que ciertos productos de la sangre de los cerdos que se utilizan en las dietas porcinas, como el plasma deshidratado, puedan ser una fuente de infección. Si se producen siguiendo unas estrictas normas de higiene, estos productos no contienen el virus y no colaboran en su diseminación.

 

La DEP es una enfermedad vírica contagiosa no zoonótica causada por un coronavirus, con una clínica similar a otros tipos de gastroenteritis porcina. En los países endémicos no tiene demasiadas repercusiones, pero en las poblaciones que llevan poco tiempo expuestas al virus puede causar elevadas morbilidad y mortalidad, lo cual comporta pérdidas económicas considerables. Desde 2011 se han descrito aumentos en la prevalencia de esta enfermedad en países que llevan poco tiempo infectados, y en 2013 y 2014 se ha registrado un gran aumento del número de casos, sobre todo en EE. UU., Canadá, Japón, México y Taipei.

 

Afecta a cerdos de todas las edades, pero de forma más grave a los lechones neonatos, en los que puede alcanzar morbilidades y mortalidades de hasta el 100 %, las cuales disminuyen conforme los animales tienen más edad. No se distingue de otras enfermedades gastroentéricas de los cerdos causadas por la gastroenteritis transmisible o rotavirus, por bacterias (Clostridium spp., E. coli, Salmonella spp., Brachyspira spp., Lawsonia intracellularis, etc.) o por parásitos (Isospora suis, Cryptosporidium spp., nematodos, etc.) por síntomas o lesiones, por lo cual son necesarias siempre pruebas de laboratorio para obtener un diagnóstico definitivo.

Como enfermedad emergente con tasas de morbilidad y de mortalidad considerables, los países miembros de la OIE están obligados a declarar todos los casos que se detecten. 

La nueva ficha de la OIE sobre la diarrea epidémica porcina puede consultarse en este enlace.

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