20 de octubre de 2014 04:09 AM
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Las señales tras el presupuesto 2015

CHILE : En el área social crece fuerte el trabajo con las comunidades indígenas, que tendrán $21.000 millones en transferencia y equipamiento. Carlos Furche apunta a realizar una cirugía mayor al SAG, con más recursos para el próximo año para enfrentar la Lobesia y la trazabilidad ganadera. El ministro admite el interés por sacarle los programas de desarrollo productivo.

Bastaron siete meses de gobierno. Con la presentación del Proyecto de Presupuesto para 2015, quedó claro que en el Minagri cohabitan dos almas. Por un lado está el énfasis social que desea asignarle el gobierno de Michelle Bachelet, con un aumento del presupuesto del Indap y los 2.300 millones de pesos adicionales para comunidades indígenas.

Sin embargo, el Minagri está bajo el mando de Carlos Furche, que desarrolló su carrera gubernamental de la mano de la apertura de mercados, llegando a ser director de la Direcon en la primera administración bacheletista. Furche movió sus fichas para lograr una inyección de 11,3% a los recursos destinados a protección del patrimonio sanitario, una de las demandas más requeridas por los gremios exportadores de alimentos. La cifra más que duplica el promedio de crecimiento del presupuesto general del Minagri.

Así, la maraña de cifras, porcentajes y partidas presupuestarias del proyecto de ley que contiene las platas para el Ministerio de Agricultura para el próximo año, el primero de la actual período presidencial, es también una declaración de principios y una orientación de cómo vendrá la mano para los distintos sectores en los próximos cuatro años.

 

Minagri crece menos que el promedio

Carlos Furche se pone serio. En su oficina del noveno piso, con vista a La Moneda, no le gusta la afirmación, respaldada por los datos contenidos en el proyecto de ley, de que el presupuesto del Minagri crecerá solo 4,2% en 2015, bastante lejos del 9,8% que lo hará el resto del presupuesto gubernamental.

“Hay un detalle técnico en la información que se da a conocer en el gasto fiscal. Efectivamente existe un incremento de 4,2%. Sin embargo, hay que agregarle lo que se eleva por la vía de créditos de Indap y que es parte de la operación del Minagri. Eso lleva el incremento a 6,2%. Además, en la partida del Tesoro Público hay recursos muy importantes para el agro. Básicamente, son los recursos para el Fomento al Riego, la Ley 18.450 o los recursos previstos para el Fomento Forestal, que no están considerados en las partidas presupuestarias del Minagri. Me parece que hay recursos suficientes para poner en ejecución lo que hemos señalado como las prioridades en el Minagri”, afirma Furche.

Desde su oficina en la Facultad de Agronomía de la U. Católica, Gustavo Rojas tiene una visión un poco menos optimista que la de Furche. Rojas fue el jefe de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa) del Minagri durante la administración de Sebastián Piñera.

“Para el sector exportador no son buenas noticias el crecimiento de 9,8% del presupuesto del Gobierno, aunque puede ser bueno para el resto de la economía. La diferencia para el agro es que el Estado va a contratar créditos en el exterior para solventar parte de esos recursos, lo que presionará a la baja el dólar. Por otra parte, más allá de agregar partidas que vienen de otros ministerios, lo cierto es que esa eventual desventaja para el sector no se compensa con un aumento sustancial para el Minagri”, explica Rojas.

El actual académico aprovecha de mandar un mensaje: “Me llama la atención que no hay grandes modificaciones, no existen programas diferentes a los que habían en el gobierno anterior”.

 

Preparando cambios en el SAG

En el último par de años el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) quedó en tela de juicio ante los exportadores de alimentos por la llegada de la Lobesia botrana a los viñedos y su salto a los huertos de arándanos, como también por la inoperancia del Sipec Web, el registro de trazabilidad ganadera. En el primer caso, la presencia del insecto en ese berry estuvo a punto de provocar que EE.UU. paralizara los envíos de esa fruta al país; mientras que en el segundo, la falla ha impedido aprovechar la cuota de importaciones de carne vacuna que ofrece la Unión Europea y llevó, en su momento, a una suspensión de los envíos para evitar que ese conglomerado los paralizara.

Furche avanza en ese diagnóstico. “Encontramos un SAG en que se había deteriorado el trabajo en su función primera, que es el control fito-zoosanitario. En Lobesia botrana, que es el caso más emblemático, se disminuyeron los recursos. El 2010, los fondos para combatir esta plaga eran $10.500 millones, y el presupuesto que encontramos para 2014 era de $3.500 millones. La disminución de los recursos está en directa relación con el aumento de la plaga. Tuvimos que reasignar recursos en el presupuesto de ese año de una manera muy significativa, para llegar a $7.500 millones. Para 2015 están considerados $9.500 millones contra la Lobesia”.

El ministro no tiene claro todavía , eso sí, cuál será el objetivo final de la política contra la polilla. La anterior administración del Minagri privilegió la contención a la erradicación.

“Esa es una conversación que está en marcha con los sectores productivos. Tuvimos una reunión con representantes de la Asoex y Vinos de Chile. Prefiero mirarlo como un proceso, en el que la primera tarea es la contención y disminución de la plaga. La estrategia considera erradicar la plaga en algunas regiones con menos incidencias: fundamentalmente Atacama y Coquimbo, por el norte, y Biobío y La Araucanía por el sur”, afirma el titular de Agricultura.

En cuanto a trazabilidad animal, Carlos Furche agrega que su compromiso es que en dos a tres años el sistema ganadero ya cuente con un “funcionamiento regular” del Sipec.

“Al terminar este Gobierno toda la masa ganadera debería estar con el DIIO -Dispositivo de Identificación Individual Oficial- electrónico”, promete Furche.

Advierte que no se trata solo de inyectar más recursos al SAG, sino que de delimitar las funciones que debe cumplir ese organismo. “Hay tareas y funciones que podrían ser localizadas en otras áreas del Minagri (…). Cosas más vinculadas al fomento productivo, que no necesariamente debieran estar en el SAG. Eso está en evaluación”, afirma.

Si se analiza el presupuesto 2015, el área más importante de apoyo productivo que hoy maneja el SAG es la mejora de los suelos, en la que también tiene responsabilidad el Indap. Esos dos organismos manejarán $33.370 millones el próximo año en ese ámbito.

 

Indap con giro indígena

A través de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi), la administración de Michelle Bachelet quiere marcar un giro en el conflicto mapuche. Su presupuesto subirá en 60% para 2015. La parte del león irá a la compra de tierras. En total, serán $78.000 millones los destinados al Fondo de Tierras.

Aunque la Conadi depende del Ministerio de Desarrollo Social, tiene una relación estrecha con el Minagri a través del Instituto de Desarrollo Agropecuario (Indap), el organismo encargado del fomento de la agricultura campesina. Cuando a las comunidades que reciben tierras les interesa recibir apoyo estatal, el Indap actúa como el principal instrumento gubernamental.

Eso explica por qué una de las áreas que más crece en el presupuesto del Indap, y de todo el Minagri, en el próximo año es el Programa de Apoyo a los Pueblos Originarios, que sumará $21.000 millones, 12,3% más que en 2014.

“El tema indígena tiene un ámbito claramente productivo, desde capitalización hasta transferencia tecnológica”, afirma Furche.

Frente a las dudas de los gremios agrícolas sureños, que apuntan a una ineficiencia en el objetivo de sacar de la pobreza a las comunidades que reciben tierras y apoyo productivo, el ministro evita entrar en la discusión sobre la real efectividad de dichas políticas. “Creo que es lo que se debe hacer. Hay que hacer mucho más de lo que el Estado de Chile ha hecho”, menciona.

Furche sí se extiende en las prioridades que él le asignó, en términos generales, al Indap: fomento productivo, desarrollo de organizaciones campesinas, financiamiento de productores y mejor acceso a los canales de comercialización. Esos cuatro elementos explican que el presupuesto del Indap crezca 7,4% en 2015.

En todo caso, a Gustavo Rojas le llama la atención que los programas de Fomento Productivo, entre los que están las Alianzas Productivas, permanezcan casi estáticos, con un incremento anual de solo 0,1%. Esa política, que apunta a acercar a campesinos con empresas exportadores y cadenas de retail locales, ganó un importante impulso durante el gobierno de Sebastián Piñera, cuando Ricardo Ariztía se hizo cargo del Indap.

“El encadenamiento productivo no es un invento del gobierno anterior. Viene de hace muchos años, antes se llamaba Programa de Desarrollo de Proveedores. Es una política que valoramos. Dicho eso, tenemos que acortar los circuitos de comercialización, para que los productores tengan un acceso más directo, para que haya más presencia de los productores”, argumenta Furche.

 

Los parientes pobres

El presupuesto de 2015 no será recordado como uno generoso por el sector forestal. La línea programática de protección, conservación y gestión en ese rubro en el Minagri tiene un aumento de solo 0,8%.

La situación es aún más preocupante si se examinan otros programas estatales con cargo al Tesoro Público, pero que son administrados por el Minagri. La bonificación forestal normada por el Decreto Ley 701, que permitió el auge de plantaciones, tendrá una caída de 48,4%, llegando solo a $2.034 millones. En comparación, a los llamados a concurso para cuidado del bosque nativo, les va mejor, pero el crecimiento de solo 1,1% para el próximo año no es para descorchar una botella de vino espumante.

“El presupuesto forestal se ve disminuido frente al resto. Todo esto sucede en momentos en que se tiene que resolver el estatus futuro de la Conaf”, advierte Gustavo Rojas.

Al académico y ex funcionario del Minagri también le llama la atención que los temas medioambientales no hayan sido destacados en el presupuesto ministerial, teniendo en cuenta la sensibilidad del gobierno de Bachelet. Rojas apunta a que el Sistema Incentivos Sustentabilidad Agroambiental quedó en $36.332 millones, el mismo monto de 2014.

Una situación similar a la que enfrenta Cotrisa, según Rojas, que vio su presupuesto prácticamente congelado. “Se abre la inquietud de que si el actual Gobierno realmente está pensando en que Cotrisa intervenga el mercado abriendo poderes de compra de granos o no”.

 

Oficinas regionales de riego

La escasez hídrica en algunas zonas y franca sequía en otras regiones, como la IV, están poniendo una fuerte presión al agro y a las autoridades.

De ahí que el ministro reconozca que “otra prioridad son los recursos hídricos, el riego fundamentalmente. Allí tenemos un incremento de la CNR para su operación que incluye la posibilidad de abrir una oficina adicional regional”. Comenta que se inauguró la tercera oficina regional de la CNR, esta vez en Temuco, la que debe atender desde esa ciudad al sur, y que busca facilitar el acceso de los agricultores.

“Espero que en 2015 abramos una cuarta oficina regional. Lo que a uno le piden es más recursos para riego, adaptados a las necesidades rurales. Además, hay aumento de recursos para la ley de fomento al riego en 5,8%. Nos permitirán reponer el convenio Indap-CNR, el que va a tener una cantidad significativa, de 2.000 a 2.500 millones de pesos, para favorecer el acceso de los pequeños productores”, comenta.

Adicionalmente, Furche destaca los recursos que ingresan vía otros ministerios, como los $70 mil millones que tendrá la Dirección de Obras Hidráulicas, del MOP, para infraestructura hídrica.

Furche se ve cómodo. “Mi evaluación es positiva. Tengo la tranquilidad de saber que contaremos con los recursos necesarios”.

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