20 de octubre de 2014 16:59 PM
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La soja en picada y el agua en subida: el campo, más complicado

CompartiremailFacebookTwitterMientras en la Legislatura provincial comienza por estas horas a discutirse el proyecto de Ley Impositiva para 2015, que contiene una propuesta de incremento del 30% en el Inmobiliario Rural, en el campo bonaerense se preparan para afrontar el cierre de un año lleno de sinsabores. El panorama está dominado por dos variables que impactan […]

Mientras en la Legislatura provincial comienza por estas horas a discutirse el proyecto de Ley Impositiva para 2015, que contiene una propuesta de incremento del 30% en el Inmobiliario Rural, en el campo bonaerense se preparan para afrontar el cierre de un año lleno de sinsabores. El panorama está dominado por dos variables que impactan fuerte en el ánimo de los productores y que marcarán la próxima cosecha: la caída abrupta en los precios de los cereales, que hace que hoy sólo sea redituable cultivar enormes superficies de soja, y las consecuencias de la inundación que dejó a media provincia bajo agua y que todavía se hacen sentir en los suelos cultivables.

“No es momento para que nos suban impuestos”, se queja Manuel Domínguez, presidente de la Sociedad Rural de Coronel Pringles, a propósito del proyecto de Ley que envió el gobernador Daniel Scioli a Diputados con un 30% de suba en el impuesto Inmobiliario Rural.

Pringles, como buena parte de la región del sur provincial, sufrió el impacto de una inundación con pocos precedentes. “Ha llovido de una manera que superó cualquier previsión. Entre 300 y 350 milímetros más de lo normal”, dice Domínguez, entre la resignación y el enojo. El clima, cuenta, puso a prueba la paciencia de los productores. “En abril, mayo y junio cayeron 170 milímetros de golpe, en un momento en que ya se encontraba sembrada buena parte del trigo, que fue barrido por el agua. Cuando mejoró el clima, los productores resembraron y ahí nomás cayeron 180 milímetros de golpe. Y otra vez lo mismo”, relata.

Hoy, aunque el agua se fue evaporando, el clima no da mucha tregua. “En las últimas semanas han vuelto a caer lluvias fuertes, de 70 milímetros. Y los suelos están muy cargados, no absorben. Llueven cinco milímetros y parece que hubiera llovido 30”. relata el dirigente agropecuario.

Como 54 otros municipios de la Provincia, Pringles está declarado por el gobierno bonaerense en estado de desastre agropecuario por las inundaciones. La lista se completa con otros 18 distritos en estado de emergencia. Eso les permitirá a los productores de esas 63 comunas, según el caso, estar exentos o pagar sólo el 50% del Inmobiliario Rural el año próximo. Pero eso no alcanzará para dar vuelta un balance anual negativo, dice Manuel Domínguez, por la disminución en la cantidad de hectáreas que pudieron cosecharse y por la caída en el precio de los cereales, que alcanza en global un 45%, afirma.

“De 120 mil hectáreas sembradas en Pringles, se han pasado este año a 75 mil hectáreas para la cosecha fina de trigo y cebada. Y el trigo ha pasado de valer 240 dólares la tonelada a los 150 dólares la tonelada que se proyectan para la próxima cosecha. La soja también ha sufrido una caída estrepitosa en el precio. Todos los cereales han caído al menos un 45%”, detalla.

“Ha sido un año durísimo para todas las regiones de la Provincia. Se ha hecho un combo de cosas, porque a las lluvias y la caída de los precios se suman las retenciones y al hecho de que nosotros debamos comprar nuestros insumos a un dólar a 15 pesos y exportar nuestros productos a un dólar a 8”.

PRECIOS

La soja es el producto es la fuente de divisas más importante del país en lo que va de la década, responsable de sostener el delicado superávit comercial. El precio del grano tocó un nuevo piso en las últimas semanas al cotizar unos 350 dólares la tonelada. Eso, en un marco en el que los especialistas aseguran que si las condiciones de oferta y demanda global mantienen su proyección a corto y mediano plazo, podría ubicarse en torno a los 300 y 310 dólares la tonelada.

La perspectiva de precios para la soja es mala, en principio, por uno de los principios básicos de la economía: mientras la demanda se mantiene y se mantendrá en 2015 estable, la oferta de ese cereal creció exponencialmente gracias a la supercosecha en Estados Unidos, con un récord de más de 110 millones de toneladas. De esta forma, la oleaginosa continúa en su menor nivel desde 2009 y en lo que va del año ya perdió más de 25% de su valor.

Pero, además, este año, toda la región del centro, la Cuenca del Salado y el sur de la Provincia sufrieron una inundación cuyas consecuencias todavía se sienten con fuerza en lo suelos productivos. Según los especialistas, la superficie apta para nuevos cultivos disminuyó un 20% y la recuperación demandará muchos meses.

Más allá de las pérdidas estimadas en 45 mil hectáreas sembradas de trigo y 35 mil de cebada sólo para la región del sudeste, los productores deben enfrentarse a la baja en los rindes de los cultivos, que pierden nitrógeno y son atacados por distintas enfermedades.

“Combinadas las dos cosas, el agua y los precios bajos, ha sido un mal año”, resume Eugenio Simonetti, presidente de la Sociedad Rural de Tres Arroyos, un distrito con producción eminentemente triguera y de siembra de maíz que en los últimos años incorporó fuerte la soja.

El agua ha bajado pero el efecto de las inundaciones todavía se siente con fuerza, dice el productor. “El área afectada se ha ido achicando, pero las calles quedaron todas rotas y es muy difícil que los camiones entren a los campos para fumigar, por ejemplo. Hay muchísimo barro y las napas están altísimas”, detalla Simonetti. La situación se completa con un panorama oscuro en lo que hace a la rentabilidad de las cosechas.

El mal horizonte en términos de precios no sólo afecta a la soja, que para algunos agoreros podría alcanzar los 300 dólares la tonelada, sino también al trigo. “El año pasado vendimos a cerca de 200 dólares la tonelada y ahora estamos cerca de 150 dólares”, afirma Simonetti. La explicación: como no se exporta, afirma, los molinos locales fijan el precio a su conveniencia. “Pasa lo mismo que con la carne. Hasta que no se exporte va a ser muy difícil que tome el precio que tiene que tener”, asegura.

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