23 de octubre de 2014 10:29 AM
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¿Se abre el “canuto” de sojadólares?: los exportadores prometen liquidar u$s5.700 millones antes de fin de año

Un comunicado oficial de la Cámara de la Industria Cerealera afirmó que, luego de las reuniones con funcionarios del Gobierno, se llegó a las condiciones para aumentar la liquidación de soja. El anuncio parece confirmar que habrá un bono "dollar linked" para los exportadores

Una bocanada de oxígeno para el Gobierno, en medio de su crisis por escasez de divisas: los exportadores de soja prometen oficialmente que aumentarán su liquidación antes de fin de año.

Un comunicado emitido por la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), indica que, como consecuencia de las conversaciones mantenidas con funcionarios del Gobierno, se llegó a un acuerdo para incrementar el ritmo.

De esta manera, el sector cerealero aportaría u$s5.700 millones antes de fin de año, una cifra que supera en u$s1.200 millones al monto con el que se venía especulando en el mercado en los últimos días.

La noticia sorprende, dado el cruce de acusaciones entre el Gobierno y el principal sector exportador de la economía nacional.

Los sojeros están reteniendo, según las estimaciones, una cifra equivalente a más del 40% de la última cosecha, una actitud que funcionarios han calificado como “desestabilizadora” y orientada a forzar una devaluación.

¿Qué fue lo que los llevó a cambiar de actitud? Ocurre que luego de la asunción de Alejandro Vanoli como titular del Banco Central, se exploraron medidas para apurar la liquidación.

En el mercado se especula que influyó la promesa del Gobierno de agilizar los trámites para la exportación de trigo y maíz, que llevan meses de acumulacióin por las trabas oficiales.

Distintos operadores del mercado confirmaron la decisión oficial de avalar la exportación de trigo por 400.000 toneladas,
con embarque inmediato, y a los que podría seguirle en breve nuevas autorizaciones.

Pero, además, surgió la posibilidad -todavía no confirmada oficialmente- de que el sector sojero reciba, a modo de incentivo, un bono ajustable por el tipo de cambio.

A juzgar por el comunicado de los exportadores, esa gestión resultó convincente.

“Como resultado de las reuniones mantenidas con funcionarios del Ministerio de Economía, el Banco Central y la Jefatura de Gabinete de Ministros, en las que se efectuaron minuciosos análisis sobre la venta potencial de soja por los productores hasta fin de año, en el marco de la estabilidad cambiaria actual y la perspectiva a la baja de los precios de las commodities, se concluyó que es factible un ingreso de divisas de 5.700 millones de dólares para el último trimestre del año”, dice textualmente el comunicado.

La cifra es, en este momento de la economía, significativa por demás. Las reservas del Banco Central, que vienen bajando a diario y ya están en un nivel de u$s27.300 millones, tienen malas perspectivas, dada la acumulación de obligaciones financieras para los últimos meses del año.

Luego de los u$s250 millones que debió pagar por el Bonar X la semana pasada, deberá desembolsar otros u$s142 millones por el Bonar 2024 y u$s151 millones por el Boden 18 en noviembre.

Y mientras tanto, claro, seguir atendiendo la demanda del público minorista, que en lo que va de octubre ya lleva vendidos cerca de u$s250 millones.

La liquidación “extra” de soja sería un bálsamo.

El año pasado, en un fin de año también complicado, el sector sojero había liquidado u$s4.000 millones. Es decir que este año, con un precio significativamente más bajo, se lograría un ingreso de divisar un 42% superior.

La batalla del “canuto sojero”
Las últimas semanas, y en particular las previas a la aprobación por la ley de abastecimiento, tuvieron como centro del debate la política de “encanutamiento” que, según el Gobierno, varios grupos de empresarios estaban llevando adelante con ánimo conspirativo.

Y en esa “guerra contra el canuto”, muchos ven a la nueva ley de abastecimiento como la excusa legal para intervenir los stocks de soja que los productores mantienen guardado en las silobolsas.

“Por cómo está redactada la ley, todo apunta a que sea usada para esto. Porque se prevé castigar a quien acumule más allá de lo necesario. Y como, de toda la producción de soja, sólo se consume el 1,5% para hacer las milanesas, entonces todo lo demás se puede exportar y resulta innecesario que sea guardado”, observa el analista Nicolás Dujovne.

Para este ex economista jefe del Banco Galicia, son erróneos los análisis que consideran a la ley de Abastecimiento como una forma de intervenir en la industria y cadena de producción. “Creo que el mensaje es otro, es como decirle a los importadores ‘miren que esto no es contra ustedes, sino que es para ayudarlos, vamos a conseguir los dólares que necesitan para importar'”, agrega.

Según Dujovne, la cercanía de las elecciones, y el hecho de que haya candidatos que estén prometiendo una baja en las retenciones a la soja o una unificación cambiaria, actúan como incentivo a guardar el producto.

De parte de los productores, lejos de rechazar la acusación de estar “encanutando” la soja, se reivindica esa actitud como una legítima defensa.

“Disponemos reservas por la mitad de la cosecha de soja. No por especulación voraz, sino porque la economía va mal, porque no hay confianza, no se puede invertir, no se sabe qué va a pasar con el dólar ni con con la inflación. Entonces, el productor reserva su cosecha en defensa propia y no en una actitud devaluacionista”, argumenta Eduardo Buzzi, titular de la Federación Agraria.

Su sospecha de que el Gobierno iría por la soja parece reforzarse por el hecho de que la AFIP haya pedido a los productores dar la ubicación georeferenciada de los stocks, algo que permite la inspección mediante dispositivos GPS.

Según Salvador Di Stefano, un consultor de fuerte prédica en la zona núcleo de la producción sojera, hay unos 25 millones de toneladas de soja guardadas en silobolsas.

“Es un stock muy superior al de un año normal. El producto que tiene cierto resto económico no va a vender, porque sabe que el precio internacional está en su nivel más bajo en cuatro años y porque tiene un tipo de cambio real similar al de febrero”, observa Di Stefano.

Y confirma que, desde el punto de vista técnico, la guarda en silobolsas puede mantenerse durante muchos meses, con lo cual la posibilidad de especular incluso hasta un cambio de gobierno es posible.

Los incentivos se alinean
Para el Gobierno, intervenir es todo una tentación: al precio de hoy, implicaría sumar unos u$s10.000 millones a las reservas del Central y $30.000 millones para la caja fiscal.

Pero no es el único incentivo que tiene el Gobierno para tratar de llevarse el contenido de los silobolsas: hay allí, además, un reclamo político por parte del ala izquierda del kirchnerismo.

El tema suele aparecer en la lista de medidas pendientes para un gobierno progresista, que además cuenta entre sus “derrotas” el revés parlamentario de la legendaria Resolución 125.

“La debilidad en que se encuentra el Estado para actuar frente a la presión de las grandes cerealeras que impusieron la devaluación, señala la imperiosa necesidad de adoptar medidas que avancen en el control estatal sobre la oferta de exportación”, remarcaban los intelectuales de Carta Abierta en su última proclama pública.

Para este grupo, liderado por Ricardo Forster, este tipo de medidas están inscriptas en el marco de una pelea más abarcativa, una verdadera batalla cultural.

No por casualidad, Forster había celebrado, cuando reestatizó YPF, que el Gobierno hubiera recuperado para el lenguaje político términos como “expropiación” -“una palabra cara a los intereses populares”-.

El clima se enrareció todavía más luego de la aparición de silobolsas cortadas en hechos de vandalismo.

Sin embargo, hasta el momento no ha habido señales de que el Gobierno estuviera dispuesto a dar el paso de intervenir sobre el stock sojero.

Más bien, da la impresión de que se está intentando por la vía de la negociación, dándole a los productores una herramienta que los cubriría de una eventual devaluación.

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