30 de julio de 2009 07:34 AM
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La actualidad de la cebolla en el contexto de Argentina

Un especialista elaboró un informe de situación de la hortaliza. Los precios de la temporada son bajos para los bulbos de guarda. La falta de empaques y de planificación de temporadas son puntos negativos. El consumo, con campañas de promoción.

La cebolla representa una de las hortalizas más importantes en el contexto provincial y en Cuyo. En estos momentos, la situación no es ajena a la crisis global que se vive, y si bien a repuntando esta semana hasta $ 6 la bolsa de 25 kilos, los valores han sido bajos y no compensan el trabajo que desempeña el agricultor y del que viven muchas familias.

Hace unos días, Claudio Galmarini, profesional mendocino realizó un informe del perfil exportador de la comercialización y la caracterización del sector, en el cual da a conocer aspectos elementales, indicando que la diversidad climática que permite la producción de diferentes tipos, la existencia de tecnología nacional y la disponibilidad de tierras en cantidad y calidad suficiente, surgen como las mayores fortalezas del negocio de la cebolla en Argentina.

En un mundo donde se nota una tendencia creciente de consumo (aunque el mercado internacional de alcanza sólo el 9 % de la producción mundial) los exportadores nacionales han logrado colocar en los últimos años entre 60 y 100 millones anuales fuera de las fronteras del país, su mayor parte en Brasil.

Pero la falta de políticas claras e integración, los inconvenientes económicos y financieros, ubican al sector en condiciones de vulnerabilidad importante.

Galmarini es coordinador del Programa Nacional de Hortalizas del INTA, con sede en la Estación Experimental Agropecuaria La Consulta, de Mendoza. El afirma que, junto con las fortalezas (que incluyen además, la presencia de productores que son propietarios y que desarrollan modelos hortícolas mixtos, y las buenas condiciones naturales para la producción de semillas), la cadena de la cebolla muestra algunas debilidades.

Entre ellas, la insuficiente organización de los productores para promover la comercialización, el destino concentrado de las exportaciones en Brasil, la escasa diversificación varietal y las oscilaciones de precios y de tipo de cambio que dificultan la comercialización interna y externa.

En Mendoza y San Juan se suma como una gran debilidad el escaso desarrollo del sector empacador.

En perspectiva

El ingeniero agrónomo piensa que la evolución del cultivo de cebolla en Argentina no ha tenido una planificación organizada, sobre la base de la demanda de los mercados existentes. El crecimiento del sector respondió a la formación del MERCOSUR y cuando existía una paridad cambiaria acorde con el Brasil (un real = un dólar = un peso) se aprovecharon las ventajas agroecológicas de nuestro país para producir cebollas de día largo (tipo Valencianas).

Debido a la devaluación del real, a fines de 1998, el sector entró en crisis y luego, a partir del la devaluación del peso en 2002, la situación tendió a revertirse.

Hoy, hay una tendencia creciente a aumentar la producción en el mundo y al abastecimiento nacional en la mayoría de los países. Además, los precios a nivel mundial tienen tendencia a bajar y algunos países competidores, en los mercados de contraestación, obtienen mejores rendimientos y organización para exportar.

Como puntos a resolver destaca, entre otros, la gran fragilidad de controles en los puntos de salida de la producción hacia Brasil, lo que permite el contrabando y la subfacturación; la intermediación de "compradores" que adquieren el producto a granel en finca; prácticas tecnológicas en producción, y fundamentalmente en acondicionamiento y empaque, que son "inapropiadas para alcanzar niveles adecuados de rentabilidad y calidad".

Además, identifica problemas fitosanitarios, especialmente los causados por los hongos del suelo en las principales zonas de producción del país, agravados por el monocultivo, especialmente en aliáceas.

Todo es posible

De todos modos, en el informe se asegura que el país cuenta con ventajas agroecológicas para la producción de cebolla de calidad y de semillas, y que la participación argentina en el mercado externo puede aumentar. Pero se advierte que para ello es necesario la integración, la organización y la especialización en exportación y diversificación de los mercados.

Apunta que una forma de ampliar la oferta es mediante la difusión de cultivares de cebollas blancas, rojas, de diferentes tamaños y épocas de cosecha.

Afirma que es posible aumentar el consumo de esta hortaliza aprovechando el interés por los llamados alimentos funcionales, ya que el consumo de cebolla está asociado con la reducción de lípidos en sangre, el colesterol y la actividad antiplaquetaria, factores que contribuyen a disminuir los riesgos de padecer enfermedades cardiovasculares, lo que bien podría ser aplicado como argumento de promoción.

Dice el profesional que es posible mejorar la competitividad del sector, con la participación y consenso de actores privados y públicos, aunque ello depende de nuestra capacidad de organización, de nuestra actitud hacia la integración y de la existencia de condiciones mínimas de estabilidad macroeconómica.

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