27 de octubre de 2014 18:07 PM
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El Campo habla . . .

CompartiremailFacebookTwitter … que, ya con la mira puesta en el fin de año, se siguen acelerando los tiempos al punto que, como nunca, hasta comenzaron las convocatorias empresariales para conmemorar el fin de 2014, aunque todavía faltan 8-9 semanas para terminar el año. Es que más que festejos, lo que parece es que todos quieren que […]

 … que, ya con la mira puesta en el fin de año, se siguen acelerando los tiempos al punto que, como nunca, hasta comenzaron las convocatorias empresariales para conmemorar el fin de 2014, aunque todavía faltan 8-9 semanas para terminar el año. Es que más que festejos, lo que parece es que todos quieren que termine este año de una buena vez, especialmente en el campo… Y no es para menos, el persistente debilitamiento de todos los precios agrícolas internacionales (y no sólo de la soja, como parecen estar descubriendo algunos recién ahora); la inestabilidad climática que a las lluvias intermitentes también le suma calores extraordinarios para la época (¿se repetirá lo de la temporada anterior de diciembre y de enero?), y especialmente la falta de respuesta oficial a los cada vez mayores reclamos del sector, entre otras varias cosas, por la caída de la renta, constituyen un cóctel previsible pero casi explosivo.

Es que la desaceleración de la actividad económica en general, pero más especialmente en algunas localidades fuertemente agropecuarias, ya es alarmante, aunque viene siendo alertada desde hace meses.

 
… que, mientras el ministro de Agricultura, Carlos Horacio Casamiquela, que ya cumplió 11 meses en el cargo, todavía no parece haber hecho la transición desde su cargo anterior en el INTA y se dedica a los viajes de cabotaje o por la región, su segundo, Gabriel Delgado, prefiere sumar millaje en serio, con viajes internacionales como China o el del SIAL, la extraordinaria feria mundial de alimentos que acaba de finalizar en París, aunque la Argentina pueda exportar cada vez menos productos. Naturalmente, ni hablar de declaraciones más “comprometidas” que den cuenta que, al menos, están al tanto de la situación de la producción local y, mucho menos, que tienen soluciones aunque sea para atenuar alguno de los problemas. Cómo será que la semana pasada el propio Casamiquela (que adopta estrictamente el relato de sus superiores), mientras destacaba que avanza la cosecha de trigo y, como siempre, muy optimista hablaba de un volumen para esta campaña de “unos 12 millones de toneladas”, reconocía que todavía “están estudiando” la apertura del mercado de exportación para lo que resta de este cereal. ¡De la campaña pasada! ¿Cuándo pensarán liberarlo, en 2015? ¿O lo dejarán para el próximo presidente? El caso es que, naturalmente, la plaza local sigue desinflada, y la caída de utilización de insumos es más que significativa.

“Lo que se ve verde, es por las malezas. Tenemos todas las plagas juntas”, señaló un productor, al tiempo que comentaba que una fumigación cuesta aproximadamente $ 1.000 por hectárea, así que al no tener buen precio el grano, directamente muchos la evitan con el consiguiente deterioro de la producción. Por eso, también, y contra las afirmaciones de Agricultura, los operadores del sector estiman que no habrá más de 8,5 millones de toneladas panificables. El resto quedará como trigo forrajero. Con lluvias y estos calores, además, no se descarta que aumente el porcentaje de granos brotados.

 

 

… que no fue la única complicación de la semana. Al paro bancario se sumaron los vaivenes que se suscitaron en el Ministerio de Industria, adonde fue a parar, nuevamente, el área de Alimentos (casi borrado ahora de Agricultura, su lugar natural), muy complicados también por los costos internos y por la pérdida de competitividad internacional (más las restricciones que les aplican a las exportaciones). Tanto es así, que hasta la ahora silenciosa COPAL, la entidad que nuclea a algunas alimentarias, destacó la abrupta caída registrada en las ventas al exterior. Las más destacadas: conservas, jugos, uvas, aceite de oliva, aceitunas, entre otras.

En el interior, a todo esto se agregó el agravamiento de la “guerra mapuche” y hasta un nuevo conflicto por apropiación de tierras en Salta, mientras en casi todos lados crecen los problemas por el monto de los fletes. De hecho, los trigos que se están cosechando en el norte, por los que se paga alrededor de $1500 la tonelada, tienen entre $500-$600 solo de gastos de flete a puerto; mientras que los transportistas de leche en Córdoba decidieron no recolectar más si no les mejoran las tarifas un 23%. Pero si los fletes son un tema controvertido (que saca directamente, de mercado a muchas producciones), el estado de los caminos y, más aún, de las obras hidráulicas, no va a la zaga. En la provincia de Buenos Aires, donde hubo 12 distritos inundados por las lluvias excesivas de este año, los productores nucleados en CARBAP se reunieron para reclamar las obras para que, al menos, disminuyan los daños. “Las obras de mantenimiento en limpieza de canales, como en puentes y ensanche de canales, son inexistentes”, sentenció la organización que comanda Horacio Salaberri. “Hay ausencia del Estado en áreas fundamentales”, señaló el ruralista dirigiéndose al Gobernador, Daniel Scioli. Mientras, tanto los empresarios reunidos en Mar del Plata en IDEA, como en otros encuentros como el de Consenso Republicano, que preside Guillermo Alchourón, en el Hotel Castelar, no ocultan la preocupación creciente sobre el futuro inmediato de sus actividades. Así quedó de manifiesto, por ejemplo, en una mesa del campo de la que, entre otros, participan los ruralistas Horacio Gutierrez y Luciano Miguens, y a la que se hasta se sumó el cordobés Gumersindo Alonso, de controvertido paso por Agricultura a fines de los ´90

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