3 de noviembre de 2014 23:52 PM
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Investigadores de la UEx hallan soluciones para aumentar el selenio en los cultivos

Este elemento químico contribuye al buen funcionamiento del sistema inmune y regula los estados de ánimo o el tiroides.

mérida. Investigadores de la Universidad de Extremadura (UEx) han hallado soluciones para remediar las deficiencias de selenio en los cultivos españoles. Este elemento químico cumple una función «extremadamente importante» en el metabolismo del ser humano, ya que ingerido en las dosis normales, contribuye al buen funcionamiento del sistema inmune, a la regulación de enfermedades virales, el tiroides o los estados anímicos, por ejemplo.

Además, es un excelente antioxidante y antiinflamatorio natural contra la artritis reumatoide, la pancreatitis, o incluso, el asma, según informó la universidad extremeña en nota de prensa.

La principal vía de incorporación del selenio en el organismo es a través de la alimentación. Pero, a pesar de sus enormes beneficios, su presencia es escasa, debido principalmente a que los alimentos de origen vegetal, base de la dieta mediterránea, no contienen grandes cantidades de este elemento.

Esta carencia se debe sobre todo a los deficientes niveles de selenio disponibles en los suelos de muchos de los campos españoles. Como consecuencia, en el país existe una deficiencia severa en la ingesta de este micronutriente, que según los expertos podrían estar afectando a una parte importante de la población nacional, «predisponiéndola a padecer cierto tipo de enfermedades».

Para acabar con este problema, investigadores de la Universidad de Extremadura han puesto a punto un procedimiento, basado en la biofortificación agronómica, una técnica que consiste en la fertilización, en este caso con selenio, de cultivos vegetales muy consumidos, como el trigo, con el fin de dotar a sus productos derivados, como la harina, de la concentración necesaria para aumentar los niveles en el organismo.

«Para llegar a estos resultados, en los ensayos hemos realizado todo el proceso, desde el cultivo hasta el procesado final de sus productos derivados como pasta, garbanzos, cerveza, etc., para ver qué cantidad de selenio, del inicialmente incluido mediante fertilización, mantenía finalmente el alimento que ingerimos», detalló una de las investigadoras principales.

Como subrayó la profesora María José Poblaciones, también se ha analizado en qué forma química se produce, ya que no todas las fórmulas son igual de asimilables por el organismo. «Hemos visto que con sólo 10 gramos por hectárea de selenio aplicado como selenato sódico sería suficiente para llegar a esos niveles mínimos recomendables para la salud», indicó la profesora.

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