5 de noviembre de 2014 18:32 PM
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En EE.UU. la carne libre de antibioticos gana adeptos

El año pasado, ante las preocupaciones sobre el auge de bacterias resistentes a los antibióticos, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) solicitó a las farmacéuticas y las procesadores de carne que pusieran fin a la práctica de suministrar antibióticos a los animales para acelerar su crecimiento.

Brandon Glenn ya había ido más allá. No a pedido del gobierno, sino de un productor de carne para el cual cría pollos.

“Yo estaba bastante receloso”, reconoce el productor de Kentucky acerca de las instrucciones que recibió hace tres años de Perdue Farms Inc. de que eliminara casi por completo el uso de antibióticos. “¿Cómo vamos a hacer para mantener estos pollos vivos sin darles su medicamento? Pero Perdue dijo: ‘Allí es donde se dirige el mercado’”.

Perdue forma parte de un creciente grupo de productores de alimentos que han tomado medidas para limitar el uso rutinario de antibióticos en la cría de ganado, no tanto en respuesta a la acción de los reguladores, sino ante la presión de los propios consumidores.

Su competidor Tyson Foods Inc. lanzó el año pasado una marca de pollo sin antibióticos y también vende carne de res libre de estos medicamentos.

Estos productos también se pueden encontrar en grandes cadenas minoristas como Wal-Mart Stores Inc.

La carne vacuna, porcina y de pollo sin antibióticos representa apenas alrededor de 5% del mercado en EE.UU., según estimaciones de la industria, pero su cuota está creciendo rápidamente.

Las ventas de este tipo de pollo en los minoristas estadounidenses crecieron 34% en términos de valor el año pasado, según la firma de investigación IRI.

Los precios de estos productos en los supermercados son mucho más altos, lo que compensa a los productores por sus mayores costos, pero también hace que sean menos asequibles.

La transición de los productores hacia este nicho es vista con buenos ojos entre los defensores de la salud preocupados por el auge de algunos tipos de bacterias resistentes a los antibióticos. Consideran que los cambios debido a razones comerciales son un gran avance después de años de vacilación por parte de los reguladores.

“Estamos viendo que las compañías toman medidas debido a la presión del público de una forma que no habían hecho”, dice Susan Vaughn Grooters, analista de políticas de Keep Antibiotics Working, una coalición de grupos medioambientales, de salud y de defensa de los animales. Señala que la FDA “está quedando rezagada frente a los microbios y la industria”.

La FDA considera que su estrategia de buscar cambios voluntarios es la forma más efectiva de reducir el uso de antibióticos en los animales y argumenta que una prohibición podría dar lugar a largas batallas judiciales.

Más de dos millones de estadounidenses al año contraen infecciones bacterianas resistentes a los antibióticos, de los cuales al menos 23.000 mueren al año, según un informe de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades publicado en 2013. Las autoridades lo consideran una crisis de salud global y atribuyen parte de la culpa al amplio uso de medicamentos por parte de la industria.

“Hasta la mitad del uso de antibióticos en los humanos y gran parte del uso de antibióticos en los animales es innecesario e inapropiado y hace que todos estemos menos seguros”, indicó la agencia.

El temor es que la cría de animales en espacios reducidos y el reiterado suministro de antibióticos crean millones de placas de Petri en las que las bacterias dañinas pueden mutar para evadir los medicamentos.

Las bacterias luego pueden pasar a los humanos si la carne no es cocida por completo o si en las frutas y verduras quedan partes de excrementos utilizados para fertilizar cultivos.

“Es claro que el uso agropecuario de antibióticos puede afectar la salud humana”, señaló el Consejo de Asesores de Ciencia y Tecnología del Presidente de EE.UU. en septiembre. “Lo que es menos claro”, según su informe, es la contribución del sector al problema, comparado con el abuso y mal uso de antibióticos en los humanos.

La industria cárnica ha sostenido desde hace mucho que el suministro de antibióticos en los alimentos de los animales o el agua es seguro, en parte porque muchos de ellos no se usan en los humanos.

No obstante, muchos consumidores ya han tomado una decisión.

En una encuesta de la revista Consumer Reports en 2012, 72% de la gente dijo estar extremadamente o muy preocupada por el amplio uso de antibióticos en la alimentación de los animales.

Este año, un sondeo de la firma de investigación Midan Marketing halló que 88% de los compradores de alimentos estaba al tanto del uso de antibióticos en los animales y 60% estaba preocupado.

La FDA aprobó el uso de antibióticos para estimular el crecimiento en los años 50, después de que investigadores descubrieron que los animales que recibían pequeñas dosis regulares de estas sustancias parecían crecer más rápido. Las razones no se conocen por completo, pero muchos científicos creen que las medicinas mejoran la absorción de nutrientes.

En 2012, los cerca de 8,000 millones de pollos de engorde, 66 millones de cerdos, 89 millones de vacas y otras clases de ganado consumieron 14.6 millones de kilos de antibióticos, un alza interanual de 8%, según la FDA. Es más de cuatro veces la cantidad de antibióticos vendidos para uso humano, si bien la agencia advierte que las cantidades no son directamente comparables.

Aproximadamente 60% de los tipos de antibióticos que se usan en los animales también se utilizan en los humanos.

Algunos defensores de la salud pública dicen que la amenaza de la mayor resistencia a los antibióticos es demasiado grande como para esperar que las fuerzas del mercado limiten su uso en los alimentos de los animales.

No obstante, la FDA sostiene que imponer restricciones obligatorias sobre casi 280 productos de antibióticos agropecuarios demoraría años.

Glenn, el productor de Kentucky, cuenta que un poco después de que se pasó a la producción exenta de antibióticos, una enfermedad respiratoria mató hasta 2.5% de sus pollos. “Fue ensayo y error para nosotros, y para Perdue”, observa.

No obstante, el productor de 34 años, que cría 160,000 pollos en sus seis instalaciones casi del tamaño de dos canchas de fútbol, ha pasado de ser un escéptico del menor uso de antibióticos a un entusiasta.

La primera vez que vio sus pollos criados sin antibióticos en una tienda, con el nombre de su padre, Wayne Glenn, en el empaque, compró uno, le sacó una foto y la publicó en Facebook.

“Todos quieren un estilo de vida más saludable”, afirma. “Básicamente se reduce a eso”.

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