12 de noviembre de 2014 00:57 AM
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Asociación Rural reafirmó intención de mantener el libre mercado

El presidente de la Asociación Rural del Uruguay, Ricardo Reilly Arrarte, remarcó la necesidad de mantener el libre mercado y la libre exportación de ganado en pie "en su más amplio sentido". A la vez alertó por la pérdida de competitividad.

Como único orador, en el marco de la entrega de premios del Concurso de Novillos Gordos, Corderos y Vaquillonas, organizado por la ARU, cuya etapa en pie se desarrolló ayer en Melilla, Reilly Arrarte remarcó la necesidad de mantener el libre mercado, incluso con sus “imperfecciones”.

Según su visión ese libre mercado “ha demostrado ser la herramienta que mejor incentiva la inversión y la producción de los agentes económicos a lo largo del tiempo, y es el marco en el cual se realiza una mejor y más eficiente asignación de los recursos”.

Por eso, “luego de dos años de buenas pariciones y con un stock de vacunos récord, hoy más que nunca necesitamos contar con libre exportación de ganado en pie en su más amplio sentido”, remarcó el empresario, considerando que “es la mejor garantía para asegurar un mercado transparente, dinámico y con igualdad de oportunidades, donde el Estado debe de ser garante de la libre competencia, evitando distorsiones que perjudiquen a los más vulnerables”.

 

 

Alerta.

Para que los productores puedan seguir aprovechando los buenos tiempos, plasmándolo en más terneros, el presidente de la ARU consideró oportuno destacar “algunas señales de alerta”.

En ese sentido, recordó que “los resultados tanto de las carpetas verdes del Plan Agropecuario como de los análisis de la Federación Uruguaya de Grupos CREA (Fucrea), indican que hubo una caída significativa de ingresos en las distintas explotaciones ganaderas, principalmente explicadas por las caídas de los precios que los productores recibieron por su ganado en el ejercicio pasado”.

  

Reilly Arrarte no pasó por alto que la ARU, hace un año atrás en este mismo concurso de novillos había alertado sobre este problema.

Siguiendo con su análisis, dijo que “si tomamos como referencia los resultados ganaderos del año 2003, a la salida de la crisis provocada por la fiebre aftosa, los resultados económicos del último ejercicio presentados por el Plan Agropecuario muestran que el valor de la producción bruta se multiplicó por tres, los costos se multiplicaron por cuatro, en tanto el ingreso de capital —lo que le queda al productor para vivir y reinvertir—, se duplicó medido en dólares corrientes, pero en pesos constantes fue apenas 13% más alto que el logrado en aquellos tiempos de crisis”.

Por eso consideró importante que se comprenda que “el incremento en los costos es estructural, pero no así el incremento en los ingresos, que son dependientes de los mercados y las vicisitudes del clima. Esta realidad es tanto más cruda para productores criadores y peor aún más si son de escala familiar”, advirtió.

 

 

Avances.

En su discurso, el presidente de la ARU también reconoció la importancia de las políticas públicas y su incidencia en el crecimiento de la ganadería moderna.

Dijo que “nuestras políticas sanitarias nos hacen ser un país creíble. Decisiones acertadas tomadas en momentos difíciles, que en una primera instancia significaron quedar relegados de los principales mercados del mundo, hoy nos permiten estar aprovechando la oportunidad que nos da el mundo en el mercado de carnes”.

Por eso destacó la labor del servicio sanitario oficial, pieza fundamental en la conservación de nuestro estatus a nivel internacional.

“Eso sumado a nuestro sistema de trazabilidad, al trabajo conjunto de toda la cadena de valor, con una fuerte promoción de nuestras carnes llevada adelante por INAC, nos dan la llave de acceso a los mercados más exigentes, a cuotas especiales y a nuevos nichos de calidad, que ojalá en un futuro cercano sean otro motivo para obtener valores diferenciales que paguen más nuestra producción y el trabajo de los uruguayos”.

A la vez, consideró al INAC “una fortaleza del rubro, aportando información estratégica y objetiva que apuntala los procesos de toma de decisión de los productores”.

 

 

Un ejemplo.

Reilly Arrarte no pasó por alto la innovación generada a través de la puesta en marcha del único compartimento ovino, a cielo abierto, existente en el mundo.

Recordó que esta herramienta técnica es “una vieja inquietud de destacados técnicos de nuestro país que hoy es llevada a la práctica. Se trata de una figura reconocida por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) —a través de su código sanitario—, en la que también participan diferentes actores como el INIA, INAC y el MGAP, demostrando una vez más la importancia de la integración público-privada”.

Ayer, en el marco de la reunión de la OIE para las Américas, Uruguay exponía la experiencia del compartimento ovino y los primeros pasos recorridos, porque ya hay varios países interesados en conocer los detalles.

La Asociación Rural del Uruguay espera confiada que, en el corto plazo, “se sume a los mercados ya existentes, el ingreso con carne ovina con hueso al Nafta (Canadá, México y Estados Unidos), la Unión Europea y otros destinos. Esto abriría una posibilidad de precios diferenciales, con el consiguiente impacto productivo y social que tiene la producción ovina en nuestro país”.

Pero más allá de ese posible avance en cuanto a la conquista de mercados, Reilly Arrarte reconoció que no se debe perder de vista que “el compartimento puede llegar a replicarse para exportar carne bovina con hueso o en la exportación de animales en pie y material genético con destino a países que aún cuestionan nuestro status en fiebre aftosa por el hecho de vacunar los bovinos”.

 

 

Convenio.

En el marco de su discurso, el dirigente también destacó el liderazgo del INIA así como también los valiosos aportes de la Facultad de Agronomía a través de la Unidad de Producción Intensiva de Carne (Aupcin), ámbitos dónde se generan nuevas líneas de trabajo en el permanente proceso de la innovación tecnológica.

En ese marco, hizo alusión al “proyecto que procura identificar cuáles son los animales más eficientes en conversión de alimento a carne, en calidad de las mismas y luego seguir su genealogía hasta la identificación de los genes y su combinación que determinan la excelencia. Nuestra institución participa del mismo acompañando a la Sociedad de Criadores Hereford, además del INIA, el MGAP, INAC, el Instituto Clemente Estable y la Anii”, dijo.

 

 

Promover acuerdos de libre comercio para bajar aranceles

La creación de acuerdos de libre comercio que posibiliten bajar los aranceles para la tonelada de carne exportada por Uruguay, fue señalada por el presidente de la ARU, Ricardo Reilly Arrarte, como una de las necesidades inmediatas para valorizar más el producto y cuidar el trabajo de todos los uruguayos.

“En un reciente informe de la Cámara de la Industria Frigorífica (CIF) se indicó que nuestro país pagó en el año 2013 un total de US$ 223 millones por concepto de aranceles para ingresar a nuestros mercados compradores. Esto significa el 17% del valor total de nuestras exportaciones cárnicas”, subrayó.

Es más, profundizando las cuentas, remarcó que “distribuido el costo arancelario sobre el total de la faena de vacas y novillos sin importar destino significa US$ 114 por animal faenado”.

Si se quiere ver los mismos números desde otra óptica, lo que se pagó de aranceles en 2013 representó “el 23% del valor industrial de la totalidad de novillos faenados en ese ejercicio”, dijo.

Por eso, Reilly Arrarte consideró que “reducir estos costos de ingreso a los mercados externos requiere de una agresiva estrategia que nos permita consolidar acuerdos de libre comercio como lo vienen haciendo otras economías que compiten con nosotros en el mundo”.

El flamante presidente de la ARU, aclaró que firmar esos acuerdos de libre comercio con países estratégicos a los que le vendemos carne, “no se trata de abandonar el Mercosur”, sino de “buscar con inteligencia caminos de entendimiento con otras economías o bloques. El TIFA (tratado de libre comercio) firmado con Estados Unidos es un ejemplo de lo posible”, destacó.

En su discurso en el marco del Concurso de Novillos, Corderos y Vaquillonas Gordas que organiza la gremial cada año, el orador reconoció el “permanente esfuerzo que se realiza desde el Instituto Nacional de Carnes (INAC) procurando proyectar nuestras carnes en los mercados internacionales”.

Sin embargo, más allá de ese esfuerzo, consideró que “hay mayores desafíos para la colocación de nuestra producción” y reiteró que “las diferencias arancelarias son, cada vez más, un elemento determinante a la hora de exportar.

Reilly Arrarte destacó también que “la demanda mundial de proteínas y en particular el mercado de la carne, sigue firme”. Es más, alentó a los productores a continuar el camino de una mayor producción y dijo que “estamos frente a otra buena primavera desde el punto de vista climático, época del año en la cual, las decisiones que toma el criador son vitales para sostener una alta producción de terneros”.

Por eso alertó que “las señales que reciba el productor serán un elemento clave para el futuro de una cadena cárnica sustentable”, dijo tajante el presidente de la ARU, aplaudido con firmeza por los productores que participaron en el acto de la entrega de premios

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