13 de noviembre de 2014 12:50 PM
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Inmunidad en avicultura

El sistema inmune de las aves se puede diferenciar del mismo modo que los mamíferos en dos tipos básicos: la inmunidad innata y la de adaptación.
  • La inmunidad innata la componen las barreras de protección del ave frente a los agentes patógenos como es la piel y los epitelios respiratorios y digestivos. Es la primera barrera que pone el organismo ante el ataque de los microorganismos y como tal carece de especificidad, es decir, no se orienta hacia un solo patógeno, sino que es un paraguas contra todos ellos.
  • Por contra la inmunidad adaptativa se desarrolla cuando un agente patógeno invasor ha conseguido flanquear las barreras físicas y ha penetrado en el organismo. La inmunidad adquirida se basa en el reconocimiento de este agente invasor de manera específica y su eliminación mediante una respuesta humoral y celular.

 

La Inmunidad innata tiene en los diferentes epitelios su primera línea de defensa que se basa en la presencia de uniones muy estrechas entre las células que conforman el epitelio, es decir la piel y las células del digestivo y aparato respiratorio, apoyadas por la presencia de ácidos grasos, pH bajo y enzimas que limitan la supervivencia y multiplicación de estos agentes patógenos así como la presencia de una flora microbiana que coloniza la piel creando competencia con los patógenos. Al ser una barrera general no tiene memoria ni especificidad, por lo que no sirve para afrontar procesos infecciosos repetitivos si su agente patógeno tiene capacidad para esquivarlos.

 

En cambio en la inmunidad adquirida obtenemos un reconocimiento del agente patógeno en concreto siempre y cuando haya tenido un contacto previo con el, generalmente muy específico, aunque se dan casos de inmunidad cruzada cuando los patógenos son muy cercanos, y la memoria es suficientemente larga habitualmente para permitir afrontar a infecciones recurrentes y persistentes.

 

 

Métodos de inmunización.

Existen dos métodos básicos para conseguir la inmunización de un animal frente a un agente patógeno, la inmunidad pasiva y la inmunidad activa.

 

La inmunidad pasiva fue muy importante en su tiempo y aún se utilizan frente a algunas bacterias. Se basa en la administración directa de anticuerpos frente a un agente patógeno que se han obtenido de un animal donador. Se administra directamente al animal receptor y se confiere inmunidad inmediata. Realmente se obtienen antisueros frente a un enfermedad determinada y se utilizan principalmente contra enfermedades que cursan con procesos toxigénicos como son habitualmente los procesos por Clostridios.

 

La inmunización activa es la más utilizada actualmente ya que presenta una serie de ventajas muy importantes sobre la pasiva, entre ellas el periodo prolongado de protección y la posibilidad de recordar y reestimular las respuestas protectoras frente al proceso mediante la aplicación repetida de la vacuna.

 

La vacuna ideal debe proporcionar una inmunidad poderosa y prolongada, debe conferirse al animal vacunado y a su descendencia (en el huevo en nuestro caso, evidentemente). Además, y como parametro imprescindible, no debe causar efectos secundarios desfavorables. Para acabar de obtner una vacuna ideal, esta debe ser económica, estable y adaptable a la vacunación de grandes cantidades de animales, que estimule correctamente la inmunidad frente al proceso y que la respuesta inmunitaria obtenida sea diferenciable de la causada por infección natural, y así permitirnos avanzar en la erradicación del proceso.

 

Las vacunas se pueden realizar con microorganismos vivos, ya sean atenuados o heterólogos (diferentes del proceso pero con respuesta inmune cruzada) o con microorganismos muertos. Preferentemente deberían ser obtenidas con microorganismos muertos para evitar riesgos en lo que se denomina virulencia residual, pero gracias a la gran tecnología utilizada en la obtención de las vacunas esta practicamente es inexistente.

 

Habitualmente nos encontramos que la utilización de vacunas fabricadas con microorganismos muertos presentan una inmunización inferior frente a las realizadas con microorganismos vivos, y por ello cuando se puede optar entre ambas es aconsejable que el plan vacunal refleje el equilibrio entre riesgo y eficacia recomendado por el veterinario de la explotación.

 

 

Más información en:

http://www.produccion-animal.com.ar/produccion_aves/enfermedades_aves/50-Inmunomodulacion_Inmunoestimulacion.pdf

http://www.wpsa-aeca.es/aeca_imgs_docs/dr._oscar_robin.pdf

http://profesorchong.info.ve/pasantes/Elsistemainmune.pdf

http://es.scribd.com/doc/36594595/INMUNOLOGIA-AVES

Fuente:

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