15 de noviembre de 2014 00:24 AM
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La rentabilidad del negocio se acerca en varias regiones a la soja

Ocurre en situaciones donde se compara la producción en campo propio y alquilado

El productor y socio de Openagro, Guillemo Villagra, realizó una comparación de rentabilidad entre soja y ganadería, en pesos. Consideró producción en campo propio con una hectárea agrícola y que sobre ella un productor debe decidir si hace soja, cría o recría.

Si bien la ganadería demanda un capital invertido (vacas, instalaciones, etcétera) más alto para ingresar, la conclusión es que al analizar el negocio hoy la renta de la ganadería se acercó a la soja e, inclusive, en algunas zonas es superior.

En el oeste bonaerense, tomó un rinde de 3200 kilos de hectárea y un costo operativo total de 4973 pesos por hectárea. Allí, para la soja Villagra calculó la rentabilidad sobre la inversión en 41,81 por ciento.

En el sur de Córdoba evaluó un rinde de 3000 kilos y un costo total de 4828 pesos. En esa región la retanbilidad da 36,24 por ciento.

Para el norte de Buenos Aires/sur de Santa Fe consideró un rinde de 3800 kilos y un costo de 5349 pesos por hectárea. Allí estimó la rentabilidad sobre la inversión en 60%, siempre en campo propio.

En tanto, si en lugar de agricultura en la hectárea agrícola se hace ganadería, Villagra proyectó en 39,1% la rentabilidad de la cría y 54% en recría. “Hay un punto donde convendrá realizar agricultura que ganadería o bien complementar las actividad. En mi opinión, teniendo un campo donde puedan hacerse ambas actividades tenemos el equilibrio perfecto entre riesgo y rentabilidad”, subrayó.

En Globaltecnos también hicieron una comparación planteando un negocio anual para el sudeste bonaerense. En este caso, incluyeron el alquiler. Allí la rentabilidad en pesos de una soja de primera después del impuesto a las ganancias es del 10%. En tanto, la renta del negocio de invernada da 21 por ciento.

Al margen de esta situación que parece más ventajosa para las vacas, Matías Amorosi, de Globaltecnos aclaró: “En ganadería es un negocio en pesos que con una devaluación no necesariamente implica que el precio de venta se vaya a incrementar. Por lo tanto, el negocio ganadero versus el agrícola puede llegar a ser peor dado que el agrícola sí se beneficia con la devaluación”.

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