16 de noviembre de 2014 14:35 PM
Imprimir

Ganadería de precisión : El secreto que encierran los sonidos

•Investigadores locales desarrollaron un dispositivo que permite medir la cantidad de materia seca ingerida por las vacas mediante el sonido de la rumia y la masticación. El equipo permite avanzar en la medición de celo y otros usos.

Las ideas sencillas, muchas veces suelen ser las más geniales. Claro que para plasmarlas hace falta combinar el talento y la perseverancia que permitan transformar ese concepto original en un hecho concreto y palpable.

En este caso, la idea fundante pasó por intentar medir la información derivada del sonido emitido por los rodeos vacunos en los momentos de masticación y de rumia.

Se trata de un método desarrollado por el grupo de investigación en Ecología del Pastoreo de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario, junto con el Instituto de Investigación en Señales, Sistemas e Inteligencia Computacional (Sinc) de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la UNL; el que permite registrar información acerca del comportamiento y alimentación del ganado vacuno para mejorar la producción de leche y carne, entre otros aspectos.

Los responsables de la idea son: Julio Galli, docente investigador de la Cátedra de Sistemas de Producción Animal (UNR), Diego Milone, Leonardo Giovanini y Hugo Rufiner, docentes investigadores del citado Instituto.

Lo bueno no termina allí, porque el desarrollo pasó exitosamente la etapa experimental y ya es una realidad en el mercado, merced a la transferencia de la patente realizada a la empresa CTS Sistemas.

Días atrás se firmó un convenio entre la UNR, UNL, Conicet y dicha empresa, mediante el cual se licencia la tecnología que es objeto de una solicitud de patente, presentada a inicios de 2014 ante el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI). La solicitud se denomina “Procedimiento para el monitoreo, cuantificación y evaluación de actividades de pastoreo y rumia realizadas por rumiantes y dispositivo para ejecutarlo”.

 

Innovación t ecnológica

El método patentado es un dispositivo que ayudará a los técnicos y productores a obtener datos precisos acerca del comportamiento y la alimentación de los animales, permitiendo mejorar los diagnósticos y la toma de decisiones. “Particularmente, el método permite estimar con precisión la cantidad de materia seca consumida por los animales, a través del análisis de la energía, el espectro y otras variables complementarias de los sonidos que producen estos animales al masticar”, le dice a Campolitoral Julio Galli, responsable del trabajo de campo del desarrollo. “Asimismo, el reconocimiento automático de los sonidos permite determinar los tiempos y momentos de pastoreo y rumia, lo cual resulta de gran utilidad para analizar el comportamiento ingestivo de los animales y su incidencia en la alimentación y la salud, proveyendo indicadores para mejorar la producción de leche y carne”, agrega el investigador de la UNR.

 

9ABRE_DSC_0893.JPG

 

¡A comer! En el tambo, el equipo monitorea en tiempo real la manera de alimentarse del animal.

 

El sistema tiene una parte electrónica, que es la que registra el sonido. Ese registro se va almacenando en una memoria. “Luego ese sonido se analiza a través de un software que detecta donde empieza y termina cada actividad y evento masticatorio en particular, mediante los cuales se puede estimar con precisión qué, cuándo, cómo y cuánto consumieron los animales”. Tal como dijimos al comienzo: tan sencillo como genial.

En la práctica, se coloca un dispositivo de grabación en forma individual sobre la cabeza del animal y los registros obtenidos son subidos a un servidor que mediante el uso de algoritmos de detección devuelve los informes de tiempos de pastoreo, de rumia y el consumo de materia seca en un formato simple y muy sencillo de interpretar.

 

Paso a paso

Diego Milone es otro de los investigadores que llevó adelante el proyecto, aunque su trabajo estuvo centrado en la parte electrónica, que permite desentrañar los secretos de la rumia a través de los sonidos.

“La idea la compartimos con Carlos Cangiano del INTA Balcarce hace ya unos 7 años”, recuerda. “La intención era desarrollar un dispositivo que nos permita medir el consumo a través de los ruidos que produce el animal”, agrega.

Para eso, desde el Instituto de Inteligencia Computacional conformaron un equipo de 3 investigadores más 3 becarios que pusieron manos a la obra para procesar los audios que les mandaba Galli desde Rosario. “Nos llevó de 3 a 4 años hasta que finalmente anduvo, pudiendo elaborar un informe que permite saber el consumo de materia seca, las horas y momentos de pastoreo, la rumia y más detalles”. Pero esto no termina aquí. Con el tiempo, el equipo se podrá utilizar para obtener más información, “al incluirle un acelerómetro como el que tienen los celulares y poder monitorear el comportamiento del animal que permita una detección eficaz del celo”, se entusiasma Milone.

 

Al potrero

Tal vez lo más novedoso del proyecto está dado por la faceta comercial que se abre, la que ya fue aprovechada por una empresa local. Su titular, Diego Marcón, recordó con Campolitoral los inicios de este sueño. “Tomé contacto en 2012 con la UNL en una reunión de negocios de Fecol buscando algún acuerdo con la entidad. A raíz de nuestro interés, el área de extensión nos contó de un producto muy llamativo, nos reunimos con ellos y dimos con la investigación de este producto. Decidí hacer un estudio de mercado propio para analizar su potencial inserción en el mercado (por lo que consulté con veterinarios) y el estudio tuvo resultados muy positivos”, recuerda. En marzo de 2013 decidieron arrancar: en abril firmaron un convenio de vinculación tecnológica, recibieron el crudo y comenzaron a desarrollar la interfaz de usuario a nivel de producto y el soporte: un bozal que hace un talabartero de Esperanza que reúne características especiales.

La relación fue avanzando y hoy ya consolidan un plan de negocios. “En principio la estrategia es tener distribuidores y representantes con la gente que está en el campo, y en una segunda etapa buscaremos hacer un acuerdo con una empresa (sitio web) que cuenta con una plataforma digital que trabaja con los tambos y nos ofreció subir la información. Ellos llegan a 35.000 tambos, por lo que esa plataforma nos permite agregar un servicio premium a través de un intercambio con ellos, en una modalidad por servicio”. Para Marcón, en un establecimiento de 300 animales se calcula que necesita un muestreo de 30 a 40 animales. La idea es proveerle al productor los equipos en comodato con un contrato de 12 a 24 meses. “El procedimiento es muy sencillo: del bozal se extrae la tarjeta (micro SD), la cual se carga en la Tablet, laptop o PC de escritorio y se analiza. Desde allí la información es almacenada para comparar la evolución del animal y estos datos pueden exportarse a PDF, XLS o imprimirse directamente”, explica el empresario con un entusiasmo que no puede ocultar.

 

Etapas

En principio, el plan de negocios incluye varias etapas. En la primera, el equipo se usará para medir el pastoreo o la rumia. En una segunda, el celo. “El hardware está preparado para usarse con GPS y acelerómetros para monitorear la actividad del animal, el indicativo del celo menos rumia y mayor actividad, lo que permite una certeza de la detección del celo de la vaca a través de un aviso que nos dará el equipo”, anticipa.

En una tercera etapa trabajarán para medir la trazabilidad con respecto a la alimentación “y vamos a poder incluir mucho más información. Estimamos de 3 a 4 años para poder pasar del hardware a un chip externo y con otra parte interna o subcutáneo, que también podría ser una barrera para frenar el abigeato al colocarse en un lugar que solo conocería el productor, o en un bolo dentro de la vaca”, anticipa.

“Lo que se firmó la semana pasada es la punta del iceberg de un nuevo universo”, augura Marcón. Es que la empresa cuenta con el apoyo de un grupo inversor que apuesta al largo plazo. “Somos una Sociedad de Hecho con otras unidades de negocio que van desde la siembra directa a vehículos no tripulados con fines agropecuarios y para otros usos”, se ilusiona.

 

Estudio de mercado

Del estudio de mercado que realizó Marcón surge que las nuevas generaciones de técnicos y productores están buscando mejorar sus sistemas a través del uso de herramientas modernas que les permitan aprovechar los adelantos tecnológicos disponibles, facilitar y mejorar sus diagnósticos y hacer más eficientes los procesos productivos que utilizan. “Esta patente es exclusiva como innovación, es única por los datos e información que se pueden obtener a partir de los dispositivos y de los algoritmos que se han generado durante el trabajo de investigación y desarrollo, claramente interdisciplinario, llevado a cabo por las Instituciones participantes”, sostienen.

Además, la firma de esta licencia “es muy importante porque significa que el resultado de la investigación, oportunamente patentado, tendrá una aplicación definitiva como un producto en la sociedad. Esto contribuye a fortalecer el vínculo de la Universidad con el medio, basada en una de sus misiones fundamentales, como lo es la extensión y transferencia de los conocimientos generados”, afirmó Diego Milone, docente e investigador de la FICH y del Conicet, y director del mencionado Instituto.

La patente fue redactada y tramitada por un equipo del Área de Propiedad Intelectual, del Centro para la Transferencia de los Resultados de la Investigación de la UNL. “Esto le permitirá utilizar y comercializar con exclusividad la tecnología que es objeto la patente dentro de la República Argentina”, explico Daniel Scacchi, director del CETRI-Litoral.

Talento, perseverancia y olfato comercial se combinan en este proyecto que ya es una realidad. Surgido como una necesidad de contar con información de manera ágil y económica, abre una espectro ilimitado de variables a tener en cuenta para nuestros rodeos de leche y carne. Como todas las ideas geniales: sencilla y úlil a la vez.

 

 

 

¿Cómo funciona?

Particularmente, el método permite estimar con precisión la cantidad de materia seca consumida por las vacas, a través del análisis del espectro y otras variables complementarias de los sonidos que producen estos animales al comer. Asimismo, el reconocimiento de los sonidos permite determinar la composición de la dieta y los tiempos de pastoreo y rumia, lo cual resulta de gran utilidad para analizar el comportamiento ingestivo del animal y su incidencia en la salud, proveyendo indicadores para maximizar la producción de leche y carnes, entre otros aspectos. En la práctica, se coloca un dispositivo de grabación en cada animal y los registros son subidos a un servidor que corre los algoritmos de detección y devuelve los reportes de consumo en un formato sencillo.

 

 

9MILONE_PA281447.JPG

 

Enlace. Diego Milone coordinó desde Santa Fe el trabajo enviado por Galli desde Rosario: interpretar el sonido a través de un software que “traduzca” el sonido de las vacas.

 

“Del bozal se extrae la tarjeta (micro SD), la cual se carga en la Tablet, laptop o PC de escritorio y se analiza. Desde allí la información es almacenada para comparar la evolución del animal y estos datos pueden exportarse a PDF, XLS o imprimirse directamente”

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *