16 de noviembre de 2014 02:14 AM
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“La apuesta debe ser a altos niveles de vacas entoradas por hectárea”, dijo Carlos Molina

URUGUAY : Los resultados finales del monitoreo de empresas ganaderas del ejercicio 2013-2014, llevado adelante por el ingeniero agrónomo Carlos Molina del Instituto Plan Agropecuario (IPA), “en donde lamentablemente los resultados se ajustaron en un 100% a la proyección que habíamos hecho en febrero, con un descenso en los resultados de los predios entre un 20 y 40 por ciento respecto al año anterior”, generan una alerta en el sector ganadero.

En diálogo con EL TELEGRAFO, previo a su charla con productores locales en las instalaciones de Copagran, Paysandú, el citado profesional citó el caso de un predio criador, “en donde se apuesta a altos niveles de vacas entoradas por hectárea, a excelentes niveles de marcación, con ajustes en los procesos, los que se logran más allá de los recursos. Obviamente los mejores recursos importan, como por ejemplo, si tenemos mejores suelos, pero no son determinantes”, aclaró.
La escala también importa para Molina, pero tampoco es una variable determinante. Para ello citó el caso de un establecimiento con 300 hectáreas que logra destacadísimos resultados y a pesar de que se cae el precio en este ejercicio –y en el 2008 lo afectó la seca– “siempre fue de los productores que logró mejores resultados, con esas 300 hás de un predio criador coneat 60”.
Sostuvo que la apuesta es a identificar “a cuál o cuáles predios sustentables les va mejor, no para copiar, sino para ver qué es lo que hacen para que los productores analicen qué pueden hacer de manera similar; si ese objetivo va hacia ese lado, que me permita armar ese sistema de ganadería de precisión”.
De todas maneras, reconoció que los predios de punta tienen diferentes formas de encarar su explotación. Explicó para los productores que llevan adelante ese sistema de ganadería de precisión, “el área mejorada en el predio va del 2 al 20 por ciento, lo que es muy diverso, al igual que la dotación, que va desde 0,70 Unidad Ganadera (UG) por hectárea a 0,80 UG”.
Lo que todos hacen “es darle prioridad, en invierno, a las terneras que son suplementadas, apostando a un buen desarrollo de sus recrías, que les permita tener vaquillonas prontas a los dos años para ser entoradas”.
En cuanto a la superficie, dijo que van “desde 150 a 400 hectáreas –ganadería de precisión criadores– además de poseer un rodeo de cría funcional a la cría: no tienen categoría de vaquillonas mayores de 2 años, pero es diversa la cantidad de vacas entoradas por hectárea”. Aclaró que es “diverso, pero alto, porque van desde 0,4 vacas entoradas por hectárea, cuando el promedio es de 0,3, llegando incluso a 0,7 vacas entoradas, que es un nivel bien alto, lo que está muy relacionado con el resultado final”, sostuvo.

 

VENTAS
Otra de las características mencionadas por Carlos Molina es qué venden y cuándo. “Algunos apuestan tanto a la cría que no venden vacas gordas, comercializando terneros, terneras y vacas para que otros invernen. En el otro extremo, venden terneros, terneras y vacas gordas a faena, por lo que la diversidad es muy grande”.
Al explicar cuándo es el momento de ventas, dijo que “en marzo o abril colocan los terneros cuando destetan, incluso algunos lo hacen un poco más tarde, en mayo o junio, comercializando también en primavera y en verano, dependiendo del refugo de vacas y las necesidades de caja”.
Aclaró que son recetas “flexibles, no es que hay una receta única y hay que hacer esto para que nos vaya bien. Depende de los recursos tanto naturales como suelos, pasturas, como de la mano de obra disponible y de los objetivos que ese productor tenga”.

 

PRECIOS
El descenso importante a nivel general de los resultados de la presentación de las “Carpetas Verdes”, se debe a la caída de los precios de las haciendas vacunas, explicó Molina. “Más allá de que los productores lograron incrementos en la productividad, lograron estabilizar los costos”. Entiende que ahí juega un rol importante el dólar que subió frente al peso, “pero también las decisiones de los productores al ver menos ingresos por la caída de los precios, achicando los costos que pudieran hacer, como mantenimiento de las instalaciones, conservación de mejoras, fertilizaciones o gastos en pasturas”. A pesar de esa estabilización de los costos y de ese incremento en productividad, “la caída de los precios es más fuerte y hace que los resultados caigan”, dijo el técnico del Plan Agropecuario.
A nivel particular, a los predios de la zona le caben las generales de la ley. Señaló que “cayeron los precios y los resultados bajaron. Habría que analizar predio por predio, pero la caída es similar en la mayoría”, precisó. Los productores más heridos son aquellos con énfasis en los ovinos de forma más importante. “En este ejercicio tienen un descenso algo mayor que los que poseen menos lanares porque el clima les jugó una mala pasada”, dijo.
Recordó que en setiembre de 2013 se registró un importante fenómeno climático adverso para las majadas, lo que llevó a bajas, aumento en la mortandad y menores niveles de productividad, produciendo menos kilos de producto ovino (carne y lana) que el año pasado.
“Si a eso le sumamos estabilidad o algo de descenso de los precios de la carne y lana, sumado al descenso en los precios de los vacunos, los productores con una relación lanar-vacuno importante frente a los otros fueron nuevamente los más golpeados en este ejercicio”.
En una reciente actividad en el Interior, Molina cuenta que “nos preguntaban qué puede pasar en el futuro y cómo veíamos nosotros la situación. Hay que estar atento al tema precios, al volumen de faena, al incremento de la dotación que viene aumentando en forma importante en los últimos cuatro años con una tasa del 2% anual, que no es menor”.
Sostiene que “mientras la primavera y el tiempo acompañen, esas elevadas dotaciones se resuelven de manera sencilla. Más allá de no saber qué va a suceder con estas variables (dólar, faena, precios), sí sabemos que si viene viento de cola o viento de la puerta, aquellos predios donde se apuesta a un sistema de ganadería de precisión, en donde se ajustan las perillas gruesas, pero también se ajustan las perillas finas, van a estar mejor preparados ante cualquier situación positiva o negativa”.
Si la situación es positiva, “van a aprovechar mejor el escenario favorable, pero si es negativa, van a resistir mejor el escenario adverso”. Acotó que “lo hemos constatado con los predios monitoreados”, pero aclaró que “como están en niveles más elevados de ingresos porque tienen ajustado el sistema ganadería de precisión, esa caída es de un escalón elevado, entonces se mantienen igualmente lejos de la línea de flotación”.

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