29 de agosto de 2009 09:39 AM
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Falta capacidad frigorífica

Además de las circunstancias coyunturales adversas, el sector de la fruta fresca de Mendoza no termina de resolver problemas estructurales cuyos efectos se hacen sentir en determinados momentos de la temporada.

El informe final del Censo de Galpones de Empaque Frutícola y Frigoríficos fue realizado por profesionales del Instituto de Desarrollo Rural (IDR) de Mendoza. Si bien los datos habían sido relevados entre diciembre de 2007 y abril de 2008 (y la situación no ha variado en la última temporada), mejora sustancialmente la disponibilidad de información integral del sector, cuyos registros previos datan de 1996.

El trabajo cubre un amplio espectro de información que debería apuntalar la toma decisiones, no sólo de las empresas sino también del gobierno, si desde el estado se promovieran estrategias de desarrollo sectorial. Con seguridad la actividad lo amerita, considerando que Mendoza es la principal productora de frutas de carozo en fresco a nivel nacional y la segunda de pepita, según datos del Censo Nacional Agropecuario 2002.

Información variada

Según el informe del IDR, en Mendoza hay alrededor de 27.000 hectáreas implantadas con especies frutales para ser destinadas a consumo en fresco, distribuidas en los cuatro oasis productivos de la provincia. Frutas de pepita como manzana y pera y de carozo, como durazno, ciruela, cereza y damasco, ocupan la mayor superficie cultivada.

En el trabajo del IDR se indica que sólo peras y cerezas se presentan como las opciones de mejor desempeño económico, con un margen mayor de rentabilidad, lo que es atribuido a la tarea de posicionamiento realizada en los mercados internacionales. Se admite que el resto se encuentra en un estado poco favorable, por lo que se necesitan medidas inmediatas para su reactivación.

La importancia del censo realizado radica a en que, al igual que las tecnologías de transformación y conservación, las de producción primaria (como variedades implantadas, manejo del cultivo o lucha contra fenómenos climáticos), son factores fundamentales en la evolución del negocio de la fruta fresca y por lo tanto, su análisis cualitativo y cuantitativo aporta información estratégica para la toma de decisiones.

Asimismo, el correcto dimensionamiento de la disponibilidad de frío debería orientar las nuevas inversiones en capacidad frigorífica de manera de optimizar los recursos actuales y futuros.

El trabajo del IDR fue elaborado a partir de los datos relevados en 242 encuestas, de las cuales 14 corresponden a empresas que se dedican al servicio de frío, 2 a frigoríficos asociados a empresas conserveras, otras 99 a galpones de empaque y 127 a empaques con frigorífico en el mismo establecimiento. Se incluyeron 6 galpones (3 de ellos con frigorífico) que no tenían actividad desde hacía unos años, pero aún contaban con instalaciones y máquinas.

Los empaques

El número de galpones de empaque disminuyó en el Sur y en el Valle de Uco y aumentó en las zonas Norte y Este, que eran las de menor cantidad de empresas. La distribución por departamento muestra una importante participación (en cuanto a número de establecimientos) en General Alvear, Tunuyán, San Martín y Guaymallén.

En los galpones, ha sido evidente un avance sobre todo cualitativo, que ha permitido motorizar esa mejor performance en términos de productividad. Los empaques han multiplicado casi por tres sus posibilidades de trabajo desde mediados de los 90 y al mismo tiempo, se ha verificado que no varió significativamente el número de establecimientos con al menos una línea de empaque mecanizada.

Según el trabajo, el avance se debería, en mayor medida, a las mejoras tecnológicas, particularmente un mayor número de vías por línea y la incorporación de calibradoras electrónicas.

Del total de galpones relevados, 58 trabajan sin ningún tipo de maquinaria, muchos funcionan íntegramente en forma manual en la zona Este, lo que es atribuido al volumen de uva en fresco que procesan.

Se registraron asimismo, 168 empaques con línea mecanizada, apenas 3 más que en 1995, cuando se habían relevado 165. El total de galpones con al menos una línea de empaque mecanizada no ha variado sustancialmente, ni el número de líneas promedio por galpón.

Sin embargo, hubo una importante variación en cuanto a la capacidad de procesamiento promedio, explicado principalmente por la actualización en las maquinarias y el tamaño de las líneas medido en número de vías. El promedio provincial de la capacidad de procesamiento por galpón es de 3.699 kg/hora, más del doble de lo observado en el ciclo 1995/1996.

Los valores extremos corresponden a la zona Valle de Uco, que mostró una capacidad de 5.365 kg/h y a la zona Este y Sur con 2.692 y 2.684 kg/h respectivamente. Comparado con el censo anterior, las zonas Norte y Valle de Uco son las que más crecieron en esta variable, ya que cuadruplicaron su capacidad. El Este y el Sur, si bien aumentaron, lo hicieron en menor medida.

La distribución actual en cuanto a la capacidad de procesamiento ha variado sustancialmente respecto de mediados de los 90. El mayor número de galpones se encuentra en el rango de los 1.000 a los 3.000 kg/h, mientras que según los resultados del censo anterior, el mayor porcentaje se ubicaba en la franja de menos de 500 kg/h.

Capacidad frigorífica

La capacidad de frío se mantiene limitada y por lo tanto, sigue siendo uno de los factores que juega en contra, particularmente, del negocio de la fruta en fresco.

Después de la fruta para consumo en fresco, la fruta destinada a la industrialización es la que ocupa el mayor porcentaje de capacidad frigorífica. Su demanda se concentra principalmente en los meses de enero y febrero, compitiendo de esta manera con la fruta de carozo y peras en fresco.

Esta es una preocupación manifiesta del sector. Narciso Hisa, empacador y exportador de Tunuyán, plantea que “sobre todo entre fines de enero y febrero, el flujo de materia prima que recibe la industria suele superar su capacidad diaria de procesamiento y esa mercadería va al frío hasta que las líneas de proceso quedan liberadas”.
 
El empresario tiene frigorífico en su establecimiento, pero revela que, según la producción del año, le alcanza para conservar alrededor del 60% de lo que procesa.

En realidad, hay más establecimientos de frío que hace quince años. Inclusive están distribuidos más equilibradamente en los distintos oasis de la provincia, pero el número de nuevos túneles y cámaras que se han sumado es relativamente menor.

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