18 de noviembre de 2014 12:46 PM
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“Impresentables”

La multinacional norteamericana The Red Chamber Co. no figura en el contrato de arrendamiento de bienes y charteo de buques de Alpesca que la semana pasada firmó el gobernador de Chubut, Martín Buzzi, con Mou Yu Shon, a quien desde el gobierno le atribuyen llamarse Marcelo Mou.

Quien alquiló los barcos y la planta pesquera de Puerto Madryn fue la empresa Adalia SA, que tiene sede social en la calle Buenos Aires 473 de la ciudad de Trelew.

Adalia se constituyó como sociedad anónima el 22 de mayo de 2014 y el 18 de julio se publicó el edicto con los datos de los socios: Felipe José García Melano, DNI 18.065.361 y Marcela Alejandra Millatureo, DNI 24.744.718 fijando la empresa en la calle Buenos Aires 473. El capital social es de cien mil pesos.

Vale recordar aquí que Felipe García Melano se apersonó en la Inspección General de Justicia en Rawson el 23 de enero de este año y se presentó como “apoderado” de Federico Otero, quien el 6 de enero le había comprado las acciones a Omar “Cura” Segundo.

El contrato de arrendamiento de los bienes de Alpesca tiene una “cláusula gatillo”, la décimoquinta, que tiene que ver con el otorgamiento de cinco nuevos permisos de pesca para la explotación de langostino y centolla. “El presente contrato entrará en vigencia una vez otorgados los permisos en su totalidad”, condiciona. Y, tal vez está allí el meollo de la cuestión.

Adalia SA quiere cinco nuevas licencias de pesca. La pregunta se impone: ¿Qué barcos aparecerán para explotar esas licencias que se pretenden como condición sine qua non para poner en marcha el proyecto?

Es importante tener en cuenta que la semana pasada, cuando se firmó el contrato de alquiler de los bienes de Alpesca, el asiático Mou Yu Shon estuvo acompañado por un asesor y casi su mano derecha, quien hasta fue invitado a sentarse a la mesa; se trata de Emiliano López, sobrino de Franco Barillari, que sería quien ‘aportaría’ los barcos.

En ediciones anteriores REVISTA PUERTO reveló que en Chubut había varios barcos sin permisos de pesca operando con cupo social, entre los cuales se encontraba el Ambition de Barillari. Así y de esta manera comienza a correrse el velo de quiénes son los que realmente están detrás de esta operación.

Por si algún desprevenido no recuerda, vale mencionar que la empresa Barillari dejó a cientos de empleados en la calle en Comodoro Rivadavia, y también tomó un crédito multimillonario con el Banco del Chubut, y a las pocas horas de acreditado se presentó en concurso de acreedores. Por aquel hecho hay aún una causa sin definición que mantiene imputados a ex directivos del banco provincial.

 
Antecedentes y solvencia

El contrato en cuestión fue firmado por “la Provincia y Adalia S.A representada por su presidente, Mou Yu Shon. Pasaporte de los Estados Unidos de América N° 4619060421, con domicilio legal en Buenos Aires N° 473 (la casa de Felipe García Melano, quien ofició oportunamente de apoderado de Federico Otero).

El documento firmado por el gobernador Martín Buzzi señala expresamente que “la Empresa acredita antecedentes en la materia y solvencia económica resultando la persona jurídica adecuada para llevar a cabo la explotación, satisfaciendo los motivos de urgencia y especialidad que justifican la presente contratación directa”, indica. Adalia SA oficializó su constitución el 18 de julio de este año, no tiene planta, no tiene barcos y nunca desarrolló actividad comercial ni industrial alguna. Y su capital social es de apenas cien mil pesos, menos de lo que vale un auto usado.

 
Compensaciones

Otro dato revelante del contrato que consta de 17 cláusulas, es la Sexta, donde se fija el monto del alquiler. “Las Partes establecen un precio locativo por el conjunto de los bienes en la suma de Pesos Trescientos mil ($300.000) mensuales, iguales y consecutivos”, pero Adalia SA tendrá el beneficio extraordinario de no pagarlos ya que “podrán ser compensados por el gasto que demande la reparación de los buques para habilitar su navegación y aquellas refacciones y modificaciones en planta estrictamente necesarias para asegurar su operatividad”, agrega. A nadie escapa que los barcos, varios de ellos, tirados literalmente en la costa de Puerto Madryn deberán ser reparados, con lo cual la empresa de Trelew se evitará pagar el alquiler.

 
Trabajadores con examen de ingreso

La Cláusula Décimo Primera fija un filtro para el personal. Los trabajadores serán sometidos a exámenes de ingreso tras capacitaciones, y quien no lo apruebe no será parte del proyecto, ni tampoco tendrá derecho a subsidios. Y otro condicionante excluyente es que se desvinculen totalmente de Alpesca. “La Empresa incorporará al personal en relación de dependencia una vez que estos acrediten su desvinculación con la firma Alpesca SA a los fines de iniciar una relación laboral nueva. En caso de que no se presenten los empleados de la firma Alpesca SA o que de la presentación y posterior aprobación de los cursos de capacitación, el número de trabajadores no alcance a ocupar la totalidad de los puestos de trabajo, ello liberará a La Empresa a la contratación de trabajadores libremente hasta cubrir sus necesidades laborales. Se notificará a La Provincia del llamado a la capacitación y de los resultados del origen y del personal a contratar”, añade.

Asimismo, “La Empresa deberá mantener a La Provincia indemne de cualquier reclamo de naturaleza laboral que realice el personal mencionado y restituir los bienes a la finalización del presente convenio en las mismas condiciones, libre de pasivos laborales originados en el plazo de duración del Contrato”, explicita el texto firmado por Buzzi y Mou, éste en representación de Adalia SA (la firma domiciliada en un barrio de Trelew) y no de la norteamericana The Red Chamber Co.

 
Festival de permisos de pesca

Con todo, y analizando en profundidad el contrato, la Cláusula Décimo Quinta parece contener una de las cuestiones centrales y determinantes de todo este proceso, en el que hay gente a la luz, y otros en bambalinas sin mostrarse del todo.

“A fin de sostener un plan de trabajo sustentable en el tiempo que permita la generación inmediata y sostenida de la explotación y del empleo, La Provincia otorgará a La Empresa, previo cumplimiento de los requisitos estipulados por la normativa aplicable vigente, un total de cinco permisos de pesca provinciales para embarcaciones menores de 21 metros de eslora y dos autorizaciones de captura experimental de centolla. Tres de los permisos mencionados se encuentran condicionados a la ampliación del número de embarcaciones establecido para este estrato de flota mencionado por parte de la Legislatura de la Provincia del Chubut. Para el procesamiento de la captura La Empresa deberá ingresar un total de 50 (cincuenta) empleados por cada uno de los permisos provinciales para embarcaciones menores de 21 metros de eslora, sin incluir en el cálculo de los mismos al personal de mantenimiento de planta, personal embarcado, personal de vigilancia y demás tareas auxiliares”, indica uno de las cláusulas más extensas.

Asimismo, todo el proyecto anunciado y festejado a rabiar, incluso por los sindicatos, está condicionado por este punto. “El presente contrato entrará en vigencia una vez otorgados los permisos en su totalidad”, indica.

 
Todo vuelve

En octubre del año pasado, Buzzi calificó de “impresentables” a los empresarios de Guigus SA de Mar del Plata. Al día siguiente anunció que Alpesca tenía nueva novia y presentó a la suizo belga Food Partners Internacional, pero a las pocas horas se supo que no eran si suizos ni belgas, sino una sociedad anónima con nombre parecido, Food Partner Patagonia, que compra pescado en Caleta Olivia.

Ahora, dijeron que la multinacional The Red Chamber Co. desplegaría una millonaria inversión en dólares, pero el alquiler se hizo con una sociedad anónima armada en julio en Trelew y con cien mil pesos de capital.

Las miradas deben fijarse en el otorgamiento de los cinco nuevos permisos de pesca. Allí está una de las claves.

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