8 de septiembre de 2009 15:21 PM
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Chile   –   Ingeniero crea tomates que resisten las heladas

En Chile los procesos de siembra del tomate al aire libre comienzan después del 18 de septiembre por una razón muy clara: Las bajas temperaturas del invierno matan los cultivos o sencillamente no los dejan crecer.

Frente a esa problemática, el ingeniero agrónomo de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Eduardo Oyanedel, encabezó una investigación para mejorar la resistencia al frío de los cultivos chilenos.El método consistió en cruzar el tomate chileno, que se usa principalmente en la agroindustria, con una especie peruana que resiste al frío."El tomate cultivado chileno lo cruzamos con un tomate silvestre de Perú que crece a 3.000 metros de altura. Este tomate silvestre crece en un ambiente donde hace mucho frío, pero tiene una serie de características negativas, son chicos, verdes y no son dulces", expresó Oyanedel, quien además es doctor en Philosophy en Olericultura de la Cornell University de Estados Unidos.cinco cruzasComo sólo interesaba el material genético que garantiza la resistencia al frío, la variedad resultante fue cruzada cinco veces con el cultivo chileno. De esta forma aseguraron mantener la buena calidad del producto nacional, pero con la resistencia a los climas extremos que proporcionó la variedad peruana."El resultado final es un tomate rojo, pero con características genéticas de los tomates silvestres peruanos", acotó el académico.Fueron cuatro años de trabajo ininterrumpido donde el equipo liderado por Oyanedel comprobó que la cruza chileno-peruana daba excelentes resultados."La resistencia al frío la comprobamos en distintas etapas del proceso. En la germinación, que habitualmente se necesitan 25 grados, nosotros lo logramos entre 12 y 18 grados", explicó.EFECTOS EN AGROINDUSTRIAEl académico de la PUCV agregó que "una vez que la planta germina, el tomate cultivado necesita 12 grados para empezar a crecer. Nuestro tomates pudieron crecer incluso a 4 grados Celsius"."Mientras nuestros tomates crecían a bajas temperaturas, los otros murieron o simplemente no se desarrollaron, creciendo un mes más tarde, como si hubiesen sido plantadas después del 18 de septiembre", enfatizóSegún explicó Eduardo Oyanedel, para la agroindustria es muy importante extender la fecha de los procesos, "porque tienen una capacidad instalada que queda sin funcionamiento en meses donde no hay abastecimiento de tomates".Cabe destacar que este proyecto FONDECYT se extendió por cuatro años y está a la espera de nuevo financiamiento, para extender la investigación y desarrollar la semilla básica o variedades de la misma.

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