15 de enero de 2015 23:49 PM
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Los ruralistas dicen que la soja no es rentable si Cristina no baja las retenciones

El campo se vio golpeado por la caída del precio internacional, pero el gobierno no tomó ninguna medida, a diferencia del sector petrolero

Cuando el precio del crudo comenzó a desplomarse y puso en riesgo no sólo la explotación de hidrocarburos en la formación Vaca Muerta sino a toda la actividad, el gobierno actuó con agilidad y tomó una serie de medidas para amortiguar el impacto en el sector petrolero, reduciendo las retenciones a las exportaciones a casi cero, y bajando los impuestos para aquellas empresas que mantengan el nivel de actividad.

Fue en ese marco que el gobernador de Chubut, Martín Buzzi, redujo en un 50% las regalías que cobra la provincia.

 

Los números hablan por si solos. Hace un año, el barril valía U$S94; hoy cerró en U$S46, un 50% por debajo de aquel entonces, luego de haber llegado a subir más de 5% en la jornada.

 

Sin embargo, el petróleo no fue la única materia prima que sufrió un retroceso durante el año pasado. En junio, el precio de la soja empezó a bajar (antes que el del crudo), desde el máximo de U$S550 alcanzado en abril. 

Hoy la tonelada de la oleaginosa volvió a caer un 1,8% y cerró U$S364. La baja acumulada fue del 36%.

Los productores están en alerta. Sostienen que con estos números el cultivo no es rentable y piden una reducción en las retenciones. Para colmo, los pronósticos no son para nada optimistas. Javier Buján, titular de la firma Kimei Cereales, reconoció hoy a través de las redes sociales que la oleaginosa ofrece una “fuerte caída en Chicago que repercute en Argentina: a mayo de 2015, opera a 238 dólares”.

 

El gobierno no tomó ninguna medida para los ruralistas para compensar el descenso en el precio, a diferencia de lo que hizo con el sector petrolero. Es que este último es un recurso estratégico, que se consume en el país, y el kirchnerismo no podía permitirse un recorte de la producción en medio de la crisis energética.

Por el contrario, la soja es una de la principal fuente de divisas, ya que se exporta prácticamente en su totalidad y no se utiliza en el mercado interno.

LPO consultó a especialistas en agro, que dieron su visión sobre la situación que atraviesa el campo y por qué el gobierno no tomó medidas como lo hizo con el crudo.

 

“Tendrían que haber bajado los derechos de exportación de todos los granos. En el caso de la soja, entre unos 15 o 20 puntos”, reflexionó Ernesto Ambrosetti, economista de la Sociedad Rural.

 

El analista de la SRA advirtió que “los márgenes brutos de la soja, el maíz y el trigo, el rinde promedio da negativo”. “Se pierde la posibilidad de diversificar en el interior”, explicó, y apuntó que “hubo campos que no se pudieron cultivar”.

 

En ese sentido, Ambrosetti planteó que “con los costos y este tipo de cambio, la soja debería valer 550 dólares la tonelada”, para que vuelva a ser rentable.

 

Por su parte, el titular de Agripac, Pablo Adreani resaltó que “estamos en un contexto donde la mitad de superficie de soja arroja márgenes negativos”. “Por primera vez en diez años, se inicia la siembra de soja con un precio de la cosecha con márgenes negativos. Hasta ahora, siempre daba márgenes positivos”, se lamentó.

 

El especialista calculó que si el precio de la oleaginosa no repunta, el sector se va a descapitalizar por la friolera de U$S2000 millones.

 

“Ante la baja del precio internacional, el gobierno debería compensar el aumento de costos internos o bajar retenciones”, propuso Adreani. “Una devaluación tiene impactos sobre toda la economía argentina. En cambio una baja de retenciones al trigo, al girasol o unos 5 ó 10 puntos a la soja, no produce un daño de ingresos al gobierno, y el sector podría financiar su campaña 2015-2016”, sostuvo.

 

Para el titular de Agripac, el problema es que “al gobierno no le interesa que el sector llegue sano al 2016”, y por eso “trabaja con la hipótesis de que los productores ya sembraron”.

 

Consultado acerca de la postura que tomó el gobierno con las empresas petroleras ante la baja del crudo, Ambrosetti consideró que fue “llevarlo a un precio más razonable para traer inversiones a largo plazo”, a diferencia del sector agropecuario, en donde el gobierno no tiene ningún interés en particular para que inviertan los privados.

 

En tanto, el titular de Agripac recordó que los ruralistas invierten unos 9000 millones de dólares por año, con una “respuesta” de entre 6 y 8 meses, mientras que el sector petrolero necesita por lo menos cuatro o cinco años para que sus inversiones maduren.

“Además, el público se entera más cuando cae el precio del petróleo que cuando cae el de otras materias primas”, concluyó Ambrosetti

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