17 de enero de 2015 23:23 PM
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El trigo en quiebra, por mayores gastos y presión fiscal

•El cereal termina otra campaña para el olvido, con resultados negativos que sólo podrían revertirse con rindes extraordinarios o un repunte sustancial de las cotizaciones. Un campo alquilado cerca del puerto perdió este año U$S 230 por hectárea.

En un reciente trabajo realizado por la Sub-Directora de Informaciones y Estudios Económicos en Bolsa de Comercio de Rosario, Patricia Bergero, quedaron expuestos los efectos económicos en la empresa agropecuaria por “las penurias” sufridas en la comercialización de trigo: restricciones a las exportaciones; complicada y demorada -en tiempos de inflación- devolución de los derechos de exportación; diferencia entre el precio del mercado y el FAS teórico (bastante teórico últimamente desde el momento que sólo aparecen puntas vendedoras FOB); el nivel de los precios internacionales; los problemas para financiarse a tasas razonables -con mayor presión sobre la caja que solía ser el trigo- o el imparable aumento de costos, entre los más destacados.

“Todo esto puede resumirse en que el trigo es un cultivo que, tomado por sí sólo, arroja sustanciales pérdidas para el productor y el adjetivo no es casual. Si bien los ejemplos adolecen del defecto de ser una instantánea, para revertir pérdidas tienen que obtenerse rindes muy elevados o los precios deben aumentar radicalmente”, afirmó la especialista.

En un ejemplo efectuado por la Ing. Sofía Corina, del Departamento GEA (Guía Estratégica para el Agro), el margen del cereal es negativo con el rinde promedio de la zona núcleo (34 qq/ha) en un esquema de producción bajo arrendamiento, con nivel de tecnología media – alta, en la que el trigo forma parte de una rotación con soja y con una distancia a puerto de 180 kilómetros (ver cuadro). Con un precio de mercado interno de U$S 132 /t, el ingreso bruto asciende U$S 449 por hectárea. Deduciendo el total de costos por U$S 677 /ha (gastos de implantación -labores e insumos- por U$S 279 /ha, los de cosecha y seguro por U$S 46 /ha, los de comercialización por U$S 102 y el costo del arrendamiento por U$S 250), el margen bruto es negativo en U$S 230 por hectárea.

Sin embargo, en este ejemplo no se hizo una distinción de los impuestos, que son parte de las obligaciones de un empresario productor y, por lo tanto, parte de su estructura de costos. Este emprendimiento es parte de una rotación -el costo del arrendamiento está repartido con el cultivo sucesor-, por lo que “la producción unitaria de la soja y su precio es muy, pero muy importante para que el productor no se descapitalice”.

 

 

Inflación e impuestos

El incremento de costos, tanto en lo referido a los gastos propios asociados a la actividad como a los referidos a las obligaciones fiscales, ha sido notable en el resultado de la producción de granos en los últimos ciclos, tal como lo explicó Mario R. Arbolave en su artículo “Los impuestos que paga el trigo 2014/15”, publicado en la edición de diciembre de 2014 de la revista Márgenes Agropecuarios.

Ese trabajo detalla minuciosamente, a través de un ejemplo, el resultado de producir trigo en este 2014/15 y contrasta las pérdidas por hectárea (-U$S 287/ha) que sufre el productor con el impresionante ingreso fiscal (U$S 354/ha) que tiene asegurado el Estado. Además de efectuar un pormenorizado análisis de la cuestión tributaria, llama a la reflexión sobre la inestabilidad de una actividad productiva ante un sistema fiscal que merece un profundo y cuidadoso rediseño desde hace ya algún tiempo.

Más allá de que cada ciudadano argentino puede estar pagando 86 gravámenes (desde tasas municipales hasta impuestos o tributos nacionales) en cada producto que consume, la inequidad del sistema tributario argentino imprime un abrumador peso sobre la empresa agrícola. Muchos de los tributos que soporta no consideran el resultado de la actividad económica, a lo que se suman las elevadas alícuotas de derecho de exportación.

 

 

Descapitalizando

En el modelo que presenta Mario Arbolave se trabaja con una explotación de 500 hectáreas en la zona núcleo triguera (sudeste bonaerense), un nivel tecnológico aplicado medio alto, un rendimiento de 40 qq/ha y los precios del trigo vigentes en diciembre tanto en el mercado FOB como en el mercado doméstico.

Con un precio doméstico de U$S 132, Arbolave calculó que el productor tendría un ingreso bruto de U$S 528 /ha a partir del rinde de 40 qq/ha. Desde allí, se deducen los gastos comerciales por 129 dólares, los gastos de implantación por 325 dólares y los gastos de cosecha y el seguro por 64 dólares. Esto le deja a ese productor de trigo un margen bruto de U$S 11 /ha. Si se deducen los gastos de estructura y administración, el inmobiliario, la tasa vial y el impuesto al cheque, el resultado neto antes de ganancias es negativo; una suma nada despreciable de -223 dólares. Pero existen las otras obligaciones fiscales, como es el pago de ganancias (0 en este caso), del impuesto a la ganancia mínima presunta, el IVA recuperable y bienes personales, acciones, etc., con lo que la pérdida se profundiza y el resultado final es de U$S -287 /ha. Este productor triguero simplemente se descapitaliza. Esa pérdida equivale a un 5,2% de una hectárea valuada en el mercado de tierras en U$S 5.500 para la zona triguera.

Para verificar la aseveración de los incrementos en gastos y tributos, se ve lo que sucedió algunas campañas atrás. Ejemplos como el expuesto en el artículo de diciembre de Márgenes Agropecuarios, se han abordados reiteradamente en esa misma revista, por lo que se puede contrastar el modelo para el trigo campaña 2014/15 con el de la campaña 2009/10. ¿Por qué se elige este último ciclo? Por cierta similitud en los precios FOB, si bien el de la presente campaña resulta algo superior en la actualidad.

Comparando lo ocurrido 5 años atrás con el presente, medido en dólares, el precio de mercado interno muestra una disminución de un 6%, los distintos costos por hectárea (insumos, labores, comercialización, etc.) están entre un 25% y un 50% más altos y la suma de los impuestos se ha elevado un 33%.

 

 

Siempre perder

Aparte del derecho de exportación, que representa el 65% sobre el total de los gravámenes, hubo un incremento trascendente en los otros tributos, o mayor impacto por la no recuperación de los saldos fiscales a favor del productor. Mirados individualmente pueden representar poco, pero la duplicación de algunos impuestos provinciales (tasa vial e inmobiliario bonaerenses, entre los principales) y la cuadruplicación del peso de una serie de tributos nacionales (cargas sociales, bienes personales, saldo irrecuperable del IVA a favor del productor), hacen que su sumatoria en dólares por hectárea -sin el derecho de exportación- sea un 127% mayor al del cinco años atrás. Se reitera que este ejemplo es para Buenos Aires, pero es, en definitiva, la provincia en donde se concentra la mayor producción del cereal.

Existe, por otra parte, una significativa brecha entre el FAS teórico y el valor de mercado en trigo, si bien la actividad en el frente externo ha estado muy morosa por lo que esa diferencia no se “captura”. Pero sí es un costo para el productor al ver reducido notoriamente sus ingresos. Ese diferencial es el costo que deriva de una comercialización con serias restricciones para exportar y, por lo tanto, circunscripta en buena parte de la campaña comercial a los jugadores del consumo interno, molineros básicamente. Estos compradores tienen volúmenes de adquisición rígidos -además de requerimientos de calidad distintos entre un molino y otro- que distan de la flexibilidad de la exportación, con lo que tienen una gran oferta de trigo 2014/15 a su disposición. Retirada buena parte de la exportación, no existe competencia en el mercado, hay sobreoferta, demanda limitada temporalmente y los precios se ven presionados a la baja. Ahora bien, ¿qué pasaría si en lugar del precio de mercado existente, se lograse pagar efectivamente el FAS teórico? Igualmente, el resultado neto arrojaría pérdidas; en el ejemplo, equivalente a U$S -96 /ha para el caso del sudeste bonaerense.

 

 

Comparando lo ocurrido 5 años atrás, el precio de mercado interno muestra una disminución de un 6% en dólares, los distintos costos por hectárea (insumos, labores, comercialización, etc.) están entre un 25% y un 50% más altos y la suma de los impuestos se ha elevado un 33%.

 

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En el Centro Norte el clima recortó 300 kilos por hectárea, pero la calidad resultó aceptable

 

Al comienzo de la campaña, el Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) de la Bolsa de Comercio de Santa Fe calculó que la media para el trigo en los 12 departamentos del Centro Norte bajo estudio (Nueve de Julio, Vera, General Obligado, San Cristóbal, San Justo, San Javier, Garay, Castellanos, Las Colonias, La Capital, San Martín y San Jerónimo) sería de 29qq/ha. Sin embargo, la previsión fue recortándose a medida que el clima complicaba el cultivo. Los días de altas temperaturas y viento norte a fines de octubre dejaron consecuencias muy marcadas, al punto de terminar la campaña con un rendimiento promedio de 26qq/ha, con una superficie cosechada de 309.250 hectáreas y una producción de 804.190 toneladas. Los rendimientos mínimos obtenidos fluctuaron entre 8 y 12qq/ha y los máximos entre 26 y 30qq/ ha, con lotes puntuales de 40 qq/ha.

Al comenzar la campaña 2014 de siembra de trigo, los suelos presentaban buena disponibilidad de agua útil en los primeros 20 cm, sucesivas precipitaciones en todo el período permitieron mantener dicho patrón, el cual no presentó variación durante todo el desarrollo del ciclo del cultivo. Pero la ola de calor en octubre aceleró el proceso de maduración y secado de grano, acortando el período de llenado con repercusión directa en el peso de los mismos y en los rendimientos por ha esperados.

Por otra parte, en el Laboratorio de Calidad Comercial de la Bolsa santafesina se analizaron unas 7.000 muestras de trigo, que corresponden a unas 220.000 toneladas de la región centro-norte de Santa Fe, Chaco y de Santiago del Estero.

Algo más del 65% resultó de calidad estándar (grado 2 o mejor), con tenores proteicos promedios algo por debajo de la base: 10.7%

Si bien hubo zonas con proteínas menores a las señaladas -se indicó desde el Laboratorio-, el gluten de estos trigos resultó aceptable y de buena calidad para panificar, seguramente influenciado por la sanidad de los granos

En cierto estadio de la cosecha, hubo zonas en el centro de la provincia de Santa Fe caracterizada por granos de bajo peso hectolítrico, lo que se traduce en granos que darán bajo rendimiento en harina

Asimismo, puede decirse que en el norte de la provincia de Santa Fe, en Chaco y en Santiago del Estero, si bien al comienzo de la trilla hubo algunos defectos de calidad, principalmente por la prevalencia de granos panza blanca (exceso de almidón a expensas de una baja en el contenido proteico), con su avance, esta situación tendió a desaparecer y la calidad se afirmó en buenas características generales.

 

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Distorsión. Existe una significativa brecha entre el FAS teórico y el valor de mercado en trigo, pero aún cobrando ese precio el resultado neto arrojaría pérdidas.

 

 

El dato

La retención es mayor, casi 50%

Si bien el grano de trigo tiene un impuesto de exportación del 23%, en la práctica los compradores descuentan mucho más que eso. La retención efectiva en trigo alcanzó un récord en las últimas semanas gracias a la sobreoferta en el mercado interno que genera el “cepo” que implica la no autorización de embarques (ROE’s). Con un FOB oficial de 250 u$s/tonelada (a partir del cual se determina el derecho de exportación del 23%), el FAS teórico del trigo pan se ubica actualmente en $1.537 (u$s178,7 al tipo de cambio oficial). Sin embargo el contrato Trigo Buenos Aires Enero 2015 del Matba el miércoles 14 ajustó en 134,0 u$s/tonelada, por lo que la “retención efectiva” fue de 46.4%

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