28 de octubre de 2009 10:21 AM
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Control fitosanitario de frutales

De acuerdo con lo informado por las autoridades, en la provincia se incentivarán las tareas destinadas a alcanzar soluciones para los problemas que plantean algunas plagas que atacan a los frutales, como por ejemplo la carpocapsa y la grafolita.

Paralelamente, se intentará la erradicación de montes frutales en abandono o en riesgo fitosanitario, a los efectos de evitar que los mismos se conviertan en reservorios de ese tipo de plagas.

Durante muchos años Mendoza vivió de espaldas a las necesidades del cuidado de la sanidad de los frutales, situación que le generó problemas en la comercialización de los productos, especialmente con las prohibiciones para el ingreso de productos mendocinos a otros países.

Hasta que se decidió, como fue el caso de la mosca del Mediterráneo, iniciar una tarea exitosa a través del Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria de Mendoza (Iscamen) que ha logrado aislar a una importante zona de la provincia de los efectos de la plaga, no sólo con la siembra de ejemplares estériles sino también con los controles estrictos que se realizan en los ingresos a la provincia y hasta una labor similar que se desarrolla en el Valle de Uco y el Sur.

Paralelamente, se incentivan los controles cuando se recibe información sobre problemas que afectan a países vecinos, como sucedió meses atrás con el anuncio, por parte de Chile, del ingreso de la denominada “polilla de la vid”, que generó numerosos problemas a la exportación de ese país.

Ahora, la Provincia firmó un convenio con la Secretaría de Agricultura y Ganadería de la Nación, por el cual se destinarán 1,5 millones de pesos para la erradicación de montes frutales de pepita y de carozo en abandono o en riesgo fitosanitario y también para el empleo de técnicas de control biológico de plagas, incluyendo la utilización de cartón corrugado.

El financiamiento -según la información- se realiza dentro de un protocolo referido a la sanidad de los productos frutihortícolas y tiene por finalidad preservar el estatus sanitario de la provincia y asegurar la continuidad de los productos primarios. A pesar de ello, no se abandonará la tarea de buscar nuevas técnicas de control de plagas que realiza el Iscamen, a lo que se suma la utilización de agroquímicos, mientras las normas internacionales lo permitan, para lograr una producción que “responda a las exigencias de los consumidores”.

De todos modos, es sabido que a nivel mundial los consumidores se vuelcan cada vez más hacia productos orgánicos, rechazando el control con plaguicidas, por lo que surge la necesidad de incentivar los controles biológicos y naturales. Una situación que no se logra a corto plazo, sino que necesita de un tiempo para alcanzar una agricultura ecológica y sustentable.

En ese marco, resulta interesante la iniciativa destinada a fomentar la destrucción de los frutales con sospecha de ataque y la erradicación de los frutos que quedaron en la planta del año anterior, mientras por otra parte se aconseja la implementación de las denominadas “bandas trampa” como práctica estival, que consiste en la colocación de cartón corrugado para que las larvas que bajan del árbol se introduzcan en las canaletas de cartón, el que debe ser retirado y quemado entre fines de abril y el mes de junio.

Pero no se dejan de lado las tareas que puede de-sarrollar el Iscamen, que desde 2002 realiza relevamientos a campo, con el fin de colectar enemigos “naturales” de la carpocapsa y la grafolita, utilizando para ello un parasitoide que logra disminuir la población de carpocapsa. Ya ha procedido a liberar a campo el parásito en los oasis provinciales para que se establezca y colonice en los lugares donde es más fuerte la plaga de carpocapsa.

Resulta más que importante la iniciativa encarada a través del préstamo nacional, en razón de que es necesario atacar todo tipo de plagas que afecten a los bosques frutales mendocinos, que provocan pérdidas económicas importantes, especialmente para el productor, que ve disminuida su producción y sufre una baja de precios por las frutas afectadas.

Además, se trabaja a futuro, en razón de que, dentro no mucho tiempo, los países comenzarán con la aplicación de métodos destinados a la prohibición del ingreso de frutas que hayan sido curadas con plaguicidas. Es por ello que esta tarea debería ir acompañada por una suficiente campaña de información y concientización hacia los productores, a los efectos de que se sumen a la iniciativa.

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