21 de enero de 2015 17:51 PM
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El manejo en la primera semana de vida del pollo de engorde

No se debe olvidar que la primera semana de vida del pollito representa hoy en día casi el 20% de su vida y que en ella puede quintuplicar su peso. ¡ increíble !

El manejo durante los siete primeros días de vida del pollito de engorde es muy importante. De la evolución de este período se verá influenciada tanto la salud como el desarrollo del ave. Fallos de manejo durante esta etapa crítica, afectarán al crecimiento, a la uniformidad, a la mortalidad y a la susceptibilidad a padecer enfermedades. No se debe olvidar que la primera semana de vida del pollito representa hoy en día casi el 20% de su vida y que en ella puede quintuplicar su peso. ¡ increíble !

 

Uno de los factores de manejo vitales a la hora de entrar los pollitos en las naves, es la temperatura y la humedad. El pollito recién nacido y hasta unos diez días de vida tiene muy escasa capacidad de termoregularse. luego va a depender muchísimo de los aportes externos de temperatura que se le den, para poder mantener su temperatura corporal.

 

Cuando los pollitos tienen un día de vida, requieren una temperatura ambiental de 30oC, con una humedad relativa del 65 % . Es muy importante que conozcamos la temperatura máxima y mínima a la altura de las aves, para conocer las oscilaciones de la temperatura.

 

los muchos experimentos realizados y la propia experiencia de campo, demuestran que cuando los pollitos se crían con temperaturas menores a las óptimas de crecimiento, aumentan los índices de conversión y de mortalidad. Es necesario tener una temperatura correcta de la cama al arranque de los pollitos. Esta debe ser de unos 28–30 oC, pues está comprobado que con una temperatura de la cama inferior, las aves recién alojadas se enfrían debido a su escasa termorregulación.

 

Una cama húmeda, sobre todo a la entrada de los pollitos, agravará aún más el problema del enfriamiento a través de las patas. Por tanto cualquier humedad en la cama, debida al derramamiento de agua, tiene que solucionarse urgentemente.

 

La cantidad adecuada de calor a suministrar en la zona de arranque de los pollitos debe ser de 970 BTU/ m2 ( unidades térmicas británicas ) que suponen 0,28 Kw / m2. Si se recuerda que 1 Kw = 3.400 BTU, se podrá saber conociendo la potencia de nuestros calefactores, si se tendrá suficiente aporte calórico para un correcto arranque.

 

Cuando el arranque se realiza en una parte de la nave – sobre todo en invierno -, habrá que dar un pequeño aporte calórico de unos 0,12 Kw / m2 a la parte sin aves, para evitar las condensaciones.

 

Las naves o las partes de ellas que se utilicen para recibir a los pollitos, deben precalentarse al menos 24 horas antes de llegar éstos. Este calentamiento debe ser progresivo en su incremento y resulta vital para conseguir una temperatura correcta de la cama.

 

El mantenimiento adecuado de la temperatura durante el inicio de la crianza es esencial. Sólo viendo el comportamiento de los pollitos con su distribución en la nave, frente a los focos de calor, nos va a indicar si el manejo de la temperatura se está haciendo bien. Es importante que a estas edades tan tempranas, no tengamos ningún tipo de corriente de aire sobre los pollitos. Hasta los catorce días de vida no debemos conseguir velocidades de aire de circulación superiores a 0,2 m/sec. entre los pollitos.

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