22 de enero de 2015 18:17 PM
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Lucha contra malezas que arruinan la soja

Una gran variedad de ensayos destinados a mejorar el control de amaranthus palmeri, una de las malezas resistentes a herbicidas que más dolores de cabeza está provocando a los productores de la región se presentó en Córdoba. El encuentro organizado por FMC al que asistieron 150 técnicos y productores de todas las áreas agrícolas importantes […]

Una gran variedad de ensayos destinados a mejorar el control de amaranthus palmeri, una de las malezas resistentes a herbicidas que más dolores de cabeza está provocando a los productores de la región se presentó en Córdoba. El encuentro organizado por FMC al que asistieron 150 técnicos y productores de todas las áreas agrícolas importantes del país tuvo lugar en la estancia La Cucuca ubicada entre las localidades cordobesas de Vicuña Mackenna y Washington.

Se mostró la capacidad de control de CAPAZ MTZ, único herbicida registrado contra esa maleza en soja. Además, se analizaron estrategias de manejo como achicar la distancia entre hileras y la implantación de cultivos de cobertura.

Los técnicos Luis Lanfranconi (INTA) y Sergio Morichetti, magister en malezas por la Universidad de Florida, Estados Unidos, participaron en la jornada.

Al abrir las presentaciones, Lanfranconi destacó que el creciente problema de las malezas resistentes, que en el sur de Córdoba tiene su máxima expresión en el amaranthus, obliga a realizar un abordaje totalmente distinto al de los últimos años, dado que ya no se puede descargar toda la responsabilidad en un solo herbicida.

“Hay que trabajar integralmente sobre el sistema productivo”, afirmó, “aplicando mezclas de distintos principios activos y sumando la utilización de variedades de rápido crecimiento y sembradas a 35 cm, para acelerar el cierre del surco, y utilizando cultivos de cobertura que demoren el nacimiento de la maleza”.

Coincidiendo con Lanfranconi, el gerente general de FMC, Eduardo Pérez, advirtió que ante el problema de las malezas rebeldes, lo peor que puede hacer el productor es pretender ahorrar en tecnología.

“Estamos viviendo las campañas más difíciles de los últimos años y la única manera de sobrevivir es trabajando de manera eficiente. Hay que intentar llevar al máximo la producción, sin ahorrar costos, porque a medida que se ahorre con precios bajos para la soja, alta inflación y con un dólar bajo, la ecuación económica se complica bastante”, dijo.

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