24 de enero de 2015 13:32 PM
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Debe discutirse una política clara y concisa

En una mesa de diálogo se debe buscar cómo transformar la producción de granos en carne exportable con valor

“En vez de convocar a discutir cuál debería ser la política de carnes que nos permita poder exportar un millón de toneladas de la mejor carne vacuna, para poder hacer sostenible una políticas competitivas y, de esa forma, abastecer mejor el mercado interno, eligen siempre la confrontación con verdades a medias, para seguir confundiendo a los ciudadanos”, afirmo Arturo Navarro, consultor agropecuario.

El operador, en esa línea, apuntó a terminar con el “lamentable” debate político y definir qué hacer con una de las producciones estratégicas del país, como es la producción pecuaria, para poder ayudar a consolidar un proyecto de crecimiento y desarrollo planificado a largo plazo, basado en la transformación de granos en carnes -en plural-, y en la exportación a todos los mercados del mundo con mayor valor agregado.

“Cuando sucede esta incomprensible situación de mutua responsabilidad pública-privada, recuerdo la definición de un ex presidente de Estados Unidos (EEUU) a su gabinete diciéndoles: ‘¡estúpidos!, es la economía’. En este caso podríamos decir: ¡estúpidos!, es por falta de políticas de estado de largo plazo, que nos obliga a discutir sobre los paupérrimos índices de producción y exportación de carne que nos debería avergonzar ante el mundo!”, añadió el consultor.

En 2005, cuando comenzó la intervención oficial en el mercado ganadero, las exportaciones argentinas de carne vacuna eran de 775.000 toneladas, lo que representaba un 25% de la producción nacional de carne. Como el mercado internacional era de unos 6,5 millones de toneladas, nuestro país representaba el 12% del comercio mundial, relató. Desde ese año, el mercado mundial experimentó una fortísima expansión, tanto en volúmenes como en precios: se pasó de los 6,5 millones en 2005 a 10 millones de toneladas estimadas para 2015; mientras que el precio internacional pasó en el mismo período de U$S 1.500 a U$S 4.000 por tonelada.

La participación argentina, que fue de ese 12%, no pasa hoy del 2% del comercio global, pasando del puesto número tres entre los exportadores en 2005 a la ubicación 12 en la actualidad. Esa posición es amenazada por México, país que, aunque es importador neto de carne vacuna, intenta aprovechar las inmensas posibilidades que da el mercado al que está dispuesto a exportar, contó Navarro. “Como hemos dicho reiteradamente, el valor del comercio mundial de carne vacuna pasó de los U$S 12.000 a los U$S 40.000 millones en los últimos 10 años”, subrayó.

El jefe de Gabinete nacional, Jorge Capitanich, salió a defender el incremento de las exportaciones de carne vacuna de un 6,8% en 2014, respecto de 2013, lo que representó 211.000 toneladas vendidas al exterior. “Capitanich se olvidó de decir que el país, en 2007, había exportado 775.000 toneladas y que la venta al exterior actual es casi la más baja de su historia. De la nada, a cualquier cifra se le puede llamar crecimiento”, enfatizó.

En un análisis comparativo de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) sobre el desempeño de los principales países ganaderos, entre 2007 y 2014, se señaló que Argentina es el país con peores resultados en materia de stock, exportaciones y producción.

“Ello fue producto de la política económica argentina mantenido en los últimos 10 años, y sobre todo, en los últimos siete años; mientras que crecía el stock ganadero en Brasil (20%), Uruguay (3%), Australia (3%) y Paraguay (44%), Argentina fue a contramano y mostró una fuerte contracción (-11%), no logrando recuperar hoy el stock al inicio del período”, comentó.

En línea con el comportamiento del stock bovino, Argentina fue el único país (dentro de las naciones competidoras seleccionadas) que contrajo fuertemente su producción (-15%), cuando Brasil (0%); Uruguay (2%); Australia (19%); y Paraguay (32%) crecieron en su oferta de carne o bien se mantuvieron estables.

“El único país que retrocedió fue la Argentina, por culpa exclusiva de las políticas aplicadas por el actual gobierno. El contexto internacional ayudó a crecer a todos los otros países competidores. Por lo tanto, es urgente que el Gobierno nacional y los provinciales cambien su actitud con el campo y promuevan los cambios que sean necesarios para poder concretar una política de carne que sea sostenible en el tiempo, dar trabajo al tejido social que está parado en todo los rincones del país por causa de la crisis actual de las economías regionales”, destacó.

Según el consultor agropecuario, se presenta una oportunidad inédita para que la ganadería vuelva a zonas que eran propias, tras emigrar por falta de rentabilidad para poder competir con la agricultura en ese momento. “No hay mal que por bien no venga. La crisis de rentabilidad de la agricultura en el actual momento, le abre las tranqueras en muchas zonas del país al desarrollo de una nueva y pujante ganadería”, subrayó.

“El país tiene condiciones naturales, genéticas, con recursos humanos y de gestión para pegar un salto de productividad. Si se concretan las políticas de estado que venimos reclamando, con normas institucionales permanentes que regulen las relaciones de los protagonistas en la producción, la transformación, la comercialización y la exportación, la ganadería no puede esperará 2016”, finalizó.

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