24 de enero de 2015 13:34 PM
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¿Qué tendrán las petroleras que no tienen los chacareros?

Adiferencia de lo que pensaban los radicales de Leandro N. Alem es mejor que se doble antes que se rompa. El escenario económico ya no tiene viento de cola y necesita de una profunda revisión y de cambios antes de que comience la demolición del aparato productivo.

Adiferencia de lo que pensaban los radicales de Leandro N. Alem es mejor que se doble antes que se rompa. El escenario económico ya no tiene viento de cola y necesita de una profunda revisión y de cambios antes de que comience la demolición del aparato productivo.

A la inevitable pérdida de competitividad de una economía que padece las dosis más altas de inflación y presión impositiva a nivel mundial, se le suma la caída de los precios internacionales de las commodities, el derrumbe del petróleo y la revaluación del dólar.

Ante esta situación que lejos de despejarse tiende a complicarse según lo que estima la mayoría de los economistas, el Gobierno se mantenía inmóvil, apegado a su libreto. Daba toda la impresión de que no sabía doblar, frenar a tiempo o cambiar de dirección.

Pero llegó esta semana y se confirmó que sabe aflojar el lazo de la presión impositiva a las actividades y empresas que no les cierran los números. El ministro Axel Kicillof decidió subsidiar a las petroleras con 3 dólares por barril para que mantengan su producción. A fin de diciembre ya les había reducido el 1% las retenciones a las exportaciones del crudo. Mientras tanto a los exportadores de biodiésel les redujo las retenciones a la mitad, del 12,75% al 6,15%. Vale recordar que de biodiésel se exporta 1,5 millones de toneladas de los 2,6 millones de toneladas que se producen. Así que no es que el Gobierno tenga un problema de incapacidad de gestión, sino que algunos le tocan su sensibilidad más que otros. Lo cierto es que Exxon Mobil, Royal Dutch Shell, Chevron, Petrobras, YPF, a las que hay que sumar Vicentin, Cargill, Bunge o Dreyfus llegan al corazón del gobierno nacional y popular con más facilidad que los miles de chacareros, viñateros o fruticultores del Alto Valle que lo están pasando realmente mal. Carlos Garetto, ex presidente de Coninagro, se preguntó en un tuit: “Si el Gobierno accede al pedido de estímulo para compensar a las petroleras por la caída del crudo, ¿qué medidas similares dará al agro?”.

Las cuentas de esta campaña están lejos de cerrar. Al punto que para Santiago del Solar, protesorero de Aacrea, “es fracasar con maíces de 100 quintales”. Juega con la paradoja, y también con el disparate, de tener maíces de primera y segunda en la zona núcleo que “rajan la tierra y se los escucha crecer” y al mismo tiempo saber que va a perder plata. Muy simple: los 550 dólares por hectárea de inversión directa a los que hay que agregar los gastos de estructura e impuestos no se recuperan mientras siga en vigor el nivel actual de retenciones y el sistema de ROE.

En lugar de buscar soluciones concretas, el Gobierno la sigue emprendiendo contra el fantasma de la soja “amarrocada” en las silobolsas. Los mismos datos oficiales dicen que para esta época se vendió más soja que en las últimas campañas, algo más de 42 millones de toneladas. A ciencia cierta, lo que queda por vender nadie lo sabe con exactitud porque los cálculos se realizaron a partir de una estimación oficial de 51,4 millones de toneladas de la producción nacional, pero no de los datos reales de stock que debería tener la AFIP. Si se tiene en cuenta que hay 2 millones de toneladas de semilla a los que hay que agregar los 5 millones de stock remanente que pasan siempre de la campaña vieja a la campaña nueva, como los últimos 5 litros del tanque de nafta que nunca se usan, se puede entender que la batalla que emprendió el Gobierno está pérdida de antemano. Hay demasiado poco en el fondo de la olla como para cortar los créditos del Banco Nación por la tenencia, hasta el momento legal, de soja y enemistarse aún más con los productores.

La sensibilidad del Gobierno también excluye a los productores de peras y manzanas del Alto Valle que están sufriendo la peor crisis de los últimos 40 años. Nadie corre presuroso a quitar el 5% de retenciones a las exportaciones de frutas, alrededor de 20 millones de dólares, ni aumentar los reintegros a sus exportaciones, ni permitirles el uso del saldo del IVA técnico para la cancelación de cargas sociales y que este impuesto se transforme en un costo.

El que esta semana dobló a tiempo fue el gobernador Daniel Scioli, que dio marcha atrás con el adelanto de los vencimientos del Inmobiliario rural. Aceptó el reclamo de las entidades.

El año 2015 avanza con la consigna: lo que no se dobla se terminará rompiendo.

 

 

RESUMEN

8,79%

Baja el precio del maíz

Desde el pico de 164 dólares por tonelada del 26 de diciembre en Chicago a los 149 dólares.

 

LA FRASE

Iván Budassi

Director de ARBA

“Este acuerdo es una muestra de la voluntad de diálogo.”

Fuente:

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