26 de enero de 2015 15:00 PM
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Dólar en el agro colombiano : unos ganan y otros tropiezan

La maquinaria, los insumos agrícolas y fertilizantes ahora son más costosos, ya que se tienen que importar. Sin embargo, varios analistas consideran que con un dólar fuerte el agro colombiano puede ser competitivo y recuperar el mercado que había perdido ante la avalancha de productos extranjeros.

En menos de seis meses, el dólar pasó de $1.800 a $2.350, el promedio en esta semana. Esa devaluación de la moneda nacional es del orden del 25%, ya que supera los $500 menos frente a la divisa norteamericana.

Ante ese evento económico y sus efectos en el sector agropecuario, los expertos tienen dos posturas: si se toma en conjunto, salvo lo acontecido en el sector avícola, el sector agropecuario se verá favorecido; para otros, es una talanquera más para que el agro se modernice, pues todo equipo concerniente a tecnología de punta se queda, por ahora, en los anaqueles, debido a que se volvieron más costosas, lo que impide modernizar sus procesos productivos.

De acuerdo con Rafael Hernández Lozano, gerente de la Federación Nacional de Arroceros, Fedearroz, sin lugar a dudas las importaciones de maquinaria para el plan de modernización y los insumos agropecuarios se harán más costosos.

“Las importaciones que hicimos en diciembre fueron con un dólar de $2.350, pero las de enero se efectuaron con una divisa norteamericana en $2.400. El panorama cambia sustancialmente, pues hay que recordar que veníamos importando con un dólar de $1.800”, agregó.

Para el directivo arrocero, traer tractores, niveladoras de rayo láser y sembradoras de precisión, conllevará una inversión mayor, con el agravante que son sustanciales para buscar la competitividad del sector.

“Una sembradora podía valía hace unos meses atrás al menos $100 millones y un tractor $130 millones. Ahora se tendrán precios más elevados, y lo mismo acontecerá con los insumos agropecuarios”, aseguró.

 

Más costos

Según Andrés Valencia, presidente de la Federación Nacional de Avicultores, Fenavi, esa devaluación es un golpe muy fuerte para el sector, pues para nadie es secreto que la avicultura consume cuatro millones de toneladas de maíz amarillo, y cerca de 1,5 millones de toneladas de fríjol, soya y torta de soya que hay que traer del mercado externo.

Para el directivo, “la importación de materias primas podría estar en 40 puntos porcentuales por encima del panorama de hace un año, lo que inevitablemente se vería reflejado en el precio al consumidor. Con un dólar de $2.300 hubo un crecimiento de 25 puntos en los costos”, explicó.

Igualmente, para los avicultores sus programas de modernización se tienen que parar, pues toda esa maquinaria hay que traerla del mercado internacional y hoy es mucho más costosa.

 

A favor

Contrario a los avicultores, los cafeteros están de plácemes, pues al ser un sector exportador ese incremento del dólar se ve reflejado, de manera inmediata, en un mayor valor de su carga de café.

Según Néstor Serrano Capacho, presidente ejecutivo del Comité Departamental de Cafeteros, por cada $100 que el dólar se incremente, el precio de carga se incrementa en $40.000.

“Esa revaluación es del orden de $500, lo que significa que la carga de café se ha valorado en el mercado interno en $200.000. Es así, que hoy se tasa en promedio a $750.000 cuando se vendía tan solo a $500.000”, sostuvo.

 

Valor real del peso

En concepto de Hernán Hernández Peñaloza, presidente ejecutivo de la Sociedad de Agricultores de Santander, SAS, y miembros de la junta de la Sociedad de Agricultores de Colombia, un dólar costoso es lo mejor que le puede pasar al agro.

“Es cierto que los avicultores se ven desfavorecidos e importar maquinaria e insumos y fertilizantes será más costoso; sin embargo, la agricultura y la industria tienen la posibilidad de volverse competitivos y eso significa más producción nacional y mayor empleo”, agregó.

Hernández Peñaloza aseguró que el Gobierno debe implementar medidas urgentes para volver a reactivar las siembras, por ejemplo, de maíz que permitan abastecer las necesidades de los avicultores colombianos en todo momento, en especial en una coyuntura como la actual.

“Lo mejor para una industria es contar con materias primas nacionales, pues eso significa dinámica económica interna, muchos empleos y desarrollo en las zonas rurales”.

El directivo dijo que con el dólar costoso, además, las importaciones de alimentos y el contrabando dejan de ser un negocio rentable.

“El Gobierno ha dicho que el contrabando es la peor plaga del agro colombiano y con estos precios no es atractivo”, indicó.

 

Panorama desfavorable

Las proyecciones de crecimiento para este año, según la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC, tendrán un tropezón en sus surcos.

El ente rector del agro tiene proyectado un crecimiento de entre 2,5% y 3%, lo que significa casi un punto porcentual menos que lo acontecido en 2014 cuando se tasó en entre 3% y 3,5%.

Para la SAC, la tierra no está muy abonada para el desarrollo del agro este año, pues se tiene baja rentabilidad en la mayoría de los cultivos, altos costos de producción, poca infraestructura, bajos precios internacionales para algunos productos agropecuarios, condiciones climáticas desfavorables, incertidumbre jurídica en torno a la propiedad de la tierra, la reciente reforma tributaria y un dólar costoso con tendencia a seguir incrementando su valor ante la caída de los precios del petróleo.

Esa devaluación del peso, que ya es del orden del 25%, encarece de manera inmediata todas las importaciones que sean necesarias para la modernización del sector agropecuario.

El ente rector del agro estima que se debe analizar con el Gobierno el incremento en el precio de los insumos por cuenta del dólar

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