27 de enero de 2015 23:39 PM
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Retroceso en las exportaciones del campo

Argentina es uno de los grandes proveedores de alimentos del mundo, afirman todos. Pero del dicho al hecho hay mucho trecho: por acá nadie parece estar enterado de esa misión. En los últimos años hay un visible estancamiento de los envíos de alimentos al mundo. Y si no fuera por la soja, todo sería un […]

Argentina es uno de los grandes proveedores de alimentos del mundo, afirman todos. Pero del dicho al hecho hay mucho trecho: por acá nadie parece estar enterado de esa misión. En los últimos años hay un visible estancamiento de los envíos de alimentos al mundo. Y si no fuera por la soja, todo sería un gran papelón.

Cerrado el año 2014, la Argentina exportó 59,4 millones de toneladas de productos de origen vegetal y animal (solo se excluyen los alimentos más elaborados, que no inclinan la balanza). Esto implica un retroceso de casi 4% respecto de los volúmenes embarcados un año antes, que sumaron 61,5 millones de toneladas. Los datos surgen de la certificación sanitaria que realiza el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). En 2012, ese organismo contabilizó exportaciones por 64,3 millones. Y en 2011 se había producido el récord de 66,9 millones. El retroceso exportador es evidente.

El resultado de 2014 hubiera sido mucho peor si no fuera por el complejo sojero, el más importante en cuanto a exportaciones. Sucede que el año pasado, los embarques de soja y sus derivados crecieron en más de 4 millones de toneladas, un 17%. Eso compensó a medias el fuerte deterioro que se produjo en el resto de los complejos exportadores de agroalimentos. En especial en el rubro cereales (maíz, trigo, sorgo y cebada), donde la caída interanual llegó a casi 25%.

En un contexto en el que la mayoría de los exportadores se quejan del retraso cambiario y la fuerte suba de los costos internos, la única que mantiene competitividad parece ser la soja. Las exportaciones de las economías regionales también mostraron rojos preocupantes. Siempre en volumen, las de maní cayeron 13%, las de azúcar 63%, las de tabaco 27%, las de té 8%, las de peras 7%, las de manzanas 12%, las de limón 46%, las de cebolla 40%, y así se podría seguir. Son honrosas excepciones los envíos de fibra de algodón (crecieron 175%), arroz (2%), yerba mate (1%), ajo (3%) y los productos del sector forestal (20%).

La situación no se modifica en los productos de origen animal, que cayeron un 16%, de 2,25 millones de toneladas en 2013 a 1,89 millones el año pasado. Aquí se destacan las menores exportaciones de leches (-13%), las de pescados (-12%), las de carne de pollo y huevos (-13%) y las de mil (-19%).

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