27 de enero de 2015 21:57 PM
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Inquietud de trabajadores por futuro de Costa Brava

Un grupo de 46 obreros bajo convenio 161/75 observa con preocupación el devenir de las negociaciones entre Francisco Di Leva y Guillermo Di Costanzo para que la empresa Costa Brava pase de manos. En realidad las deudas de Costa Brava, que son varias, eran el punto que al cierre de esta edición todavía mantenían la […]

Un grupo de 46 obreros bajo convenio 161/75 observa con preocupación el devenir de las negociaciones entre Francisco Di Leva y Guillermo Di Costanzo para que la empresa Costa Brava pase de manos.

En realidad las deudas de Costa Brava, que son varias, eran el punto que al cierre de esta edición todavía mantenían la empresa en manos de Francisco “Chicho” Di Leva y su hija Karina.

Costa Brava les debe a sus trabajadores el aguinaldo y el sueldo garantizado del mes de diciembre. Para el pago de vacaciones todavía tenía plazo, pero los pronósticos no eran auspiciosos.

Además del personal efectivo, mantiene un grupo de 5 obreros en negro, secuela de la cooperativa La Familia, que hasta no hace mucho procesaba pescado en el turno tarde.

La postal de plena actividad hace mucho que no se reedita en la planta procesadora de Costa Brava, ubicada a pocos pasos de la banquina chica. En el último semestre los obreros cortaron poco pescado, que se traía del sur.

Las negociaciones de Di Leva y Di Costanzo comenzaron el año pasado. Los obreros pasaron unas fiestas con incertidumbre. Unos días antes, Costa Brava envió el telegrama de despido masivo.

“En razón de causas económicas se torna imposible la continuación de la actividad empresaria, toda vez que se origina en causas ajenas a esta parte, se le comunica el despido en virtud de lo normado por el Art 247 LCT. La certificación de servicios le será entregada dentro del plazo legal de 30 días”, escribió y firmó Vicente Martorella, apoderado de la empresa.

Los obreros acudieron al gremio, que rechazó el telegrama y pidió la intervención del Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires. Los empresarios enviaron al Dr. Arona, del estudio Oscar Gerez, pero no avanzaron mucho. Todo está supeditado a la venta.

Costa Brava se concursó a principios de este nuevo siglo, pero los abogados de Di Costanzo advirtieron que la empresa tenía tres nuevos pedidos de quiebra postconcurso. Según dejaron deslizar en el SOIP uno de los acreedores es Salvador Pennisi, con quien Di Leva había celebrado un acuerdo por la sesión de un barco a cambio de pescado.

Si resuelven estos obstáculos, el nuevo propietario se haría cargo de la gente, la deuda millonaria que Costa Brava mantiene con el Consorcio y reactivaría los barcos “Omega”, “Pagrus II” y “Bonfiglio”.

Mientras seguían con atención estas negociaciones los obreros reclamaban el viernes un adelanto de dinero como condición para no ir a protestar y romper la calma de “Chicho”, en su residencia del Barrio Los Troncos.

Claro que hay otras preocupaciones para los trabajadores. Ya saben las intenciones de Di Costanzo de cambiar la relación laboral y pasarlos al convenio PyME. “Es gente con muchos años, que tiene factores altos de producción de pescado de banquina. Nadie quiere cambiar de convenio”, dicen desde el SOIP.

Luego de su paso fugaz por la gerencia de Alpesca en el 2013, Di Costanzo busca revancha.

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