30 de enero de 2015 12:02 PM
Imprimir

Desafío a la exportación cárnica: crecer en un mundo turbulento

La ganadería uruguaya enfrenta un ajuste de precios entre el aumento en la oferta local y las noticias atemorizantes que llegan desde Europa.

El precio del ganado empieza el 2015 en baja a pesar de que  se supone que debería ser uno de los sectores más firmes del agro uruguayo en este año que ya empieza turbulento.

Dado el empuje del consumo de carne vacuna en China y la poca oferta de EEUU, además con una suba fuerte del precio del ganado en Australia en este mes, la carne debería tener un soporte de estabilidad para todo el andamiaje productivo.

Pero el precio va en fuerte baja, especialmente por la vaca aunque también con una baja importante para los novillos. Por lo tanto, es inevitable el malestar o la preocupación a nivel de los productores.  Coincidentemente con ello el comienzo de 2015 reaviva las tensiones desde lo institucional.

La Federación Rural impulsa en el Instituto Nacional de Carnes la construcción de indicadores que en cierta forma dejen en evidencia cuando el precio del ganado se adecua a un margen industrial razonable y cuando no lo hace. La industria trabó la idea a través de cuestionamientos jurídicos.

Lo que sucede en estos días es visto como un deja vu de lo sucedido en el segundo semestre de 2013 y en el comienzo de 2014 cuando se procesó un fuerte ajuste de precios y en particular comercializar vacas se hizo casi imposible.

 Desde hace un tiempo el ganadero es un mercado que sube y baja sin que haya oscilaciones fuertes en el precio de exportación –estabilizado en US$ 4000 por tonelada promedio–. Eso da credibilidad a la hipótesis de que el mercado se mueve  más en base al poder de negociación de los actores de la cadena. Cuando la oferta sube, el precio baja, el margen sube para el industrial y se traslada asimétricamente en la cadena.

Eso preocupa a muchos productores. Porque la ganadería está ante un período récord en la cantidad de vacas en Uruguay, van varios años de retención de vientres, y tras una primavera de pasturas generosas, hay abundancia de vacas gordas prontas para la venta.

La presión sobre el precio de esta categoría se ha agudizado.

En las últimas semanas la caída del precio de la vaca ha sido fuerte y cuando este suplemento esté impreso puede estar ya por debajo de los US$ 3 por kilo de carcasa que apenas sostienen las mejores vacas al promediar esta semana.

Mantuvo precios de US$ 3,30 desde agosto a octubre. Cayó cinco centavos a  US$ 3,25 en noviembre. En diciembre aceleró la baja  a 10 centavos para cerrar el año en  US$ 3,15 y en la última referencia de los consignatarios quedó en US$ 3.

Tan importante que la baja en el precio es la demora en los embarques, los que se aceptan muchas veces sin precios para fines de febrero.

En la fuerte baja procesada entre mediados de 2013 y el otoño de 2014 la baja del precio de la vaca fue muy importante, de US$ 3,60 a mediados de año hasta hacer piso en US$ 2,75 en abril de 2014.

Si se repitiera una baja de esa magnitud sería un golpe importante para las expectativas ganaderas y la percepción de la marcha del negocio.

El novillo también ha bajado, pero lo ha hecho de una manera más gradual en la medida en que la oferta no es tan abundante. Desde octubre hasta esta semana la baja fue de 7% para el novillo y 15% en el pecio de las vacas.

Todavía la baja de precios  no tiene la magnitud de la anterior, pero el mercado por ahora no se estabiliza y así las dudas se mantienen.

Esto arriesga a generar un desánimo que puede impactar sobre el crecimiento futuro de la ganadería. Muchos productores, especialmente criadores, perciben que la industria domina en tiempos de alta oferta y que el mercado no tiene las garantías de estabilidad que da un buen precio de exportación.

¿Hay razones para la baja de precios? El mundo está realmente con un nivel de turbulencia tal en mercados clave para la carne como la Unión Europea y Rusia,  y con la posibilidad siempre latente de que Brasil devalúe, que la industria parece tener razones para estar tomando sus recaudos.

Además hay datos numéricos que permiten entender porque busca una baja de costos. El novillo tipo que mide INAC ha corregido levemente a la baja en los datos de noviembre y diciembre. El precio de exportación, aunque sigue alto, ha bajado en el último trimestre y el dato de la última semana quedó por debajo de los US$ 4.000.

El precio de exportación de la carne vacuna alcanzó un máximo de US$ 4.289 en octubre, bajó a US$ 4.045 en diciembre y la última semana fue de US$ 3.776 por tonelada, el dato más bajo desde julio.

Ciertamente el dato de una semana no es un indicador firme ni hacia arriba ni hacia abajo, pero el promedio de enero puede quedar por debajo de los US$ 4.000 y marcar un nuevo mes de precios en baja.

Las precauciones de corto plazo, el interés por acopiar carne comprada a un precio accesible, la percepción de que una oferta importante terminará llegando a los frigoríficos más temprano o más tarde, las precauciones ante un factible desbarranque del euro, todo parece poner un momento de renovada incertidumbre en el mercado ganadero.

Desde nuestro punto de vista el precio de exportación cercano a los US$ 4.000 se va a mantener este año. Las ventas a China y EEUU vienen a un ritmo aún mayor que el de 2014. La industria ya hizo ajustes fuertes el año pasado ante eventuales problemas del mercado internacional que no se trasladaron al precio de la carne uruguaya.

En cierta forma lo que está en juego es la producción futura de carne. Un productor que coloca bien a sus vacas cuando han finalizado su ciclo reproductivo está dispuesto a recriar mejor a sus hembras jóvenes, retenerlas, expandir sus rodeos. Y viceversa. Si percibe que está en un mercado muy volátil y que una mayor oferta significará un peor precio, su actitud será más cautelosa.

Mientras el mercado ganadero a la interna está en una etapa desafiante de inestabilidad, desde el punto de vista del desempeño externo, la estabilidad que ha logrado el sector cárnico uruguayo es notable.

El precio promedio al que se exporta se sostiene en torno a US$ 4.000 desde hace ya tres años. Como si fuera un dato ya establecido firmemente que Uruguay ha conquistado con independencia de los vaivenes que puedan mover a todos las demás materias primas.

En este comienzo de 2015 tan turbulento esa referencia estable será nuevamente puesta a prueba. Pero si el precio de exportación y el mercado interno se sostienen, las bajas en el precio de la hacienda se volverán injustificables. Eso está en juego en el mercado ganadero de este otoño. La oferta será abundante.

Para los productores eso puede ser un premio o un castigo.

 

 

 

La válvula brasileña 

Ante una baja de precios de la vaca y una dificultad de colocación que lleva las cotizaciones en muchos casos a precios menores a los US$ 3 por kilo de carcasa, aproximadamente US$ 1,50 por kilo vivo, el mercado de ganado en pie con destino a Brasil empezó a operar esta semana.

Varios escritorios están concretando negocios destinados al país vecino, donde a frigoríficos que trabajan principalmente con el mercado interno les cierra el negocio.

“Si Brasil no deprecia su moneda y el dólar queda por debajo de 2,60 reales los números cierran”, dijo a Blasina y Asociados un operador del negocio ganadero que embarcó unas 500 vacas esta semana.

Las compras permiten asegurar que se seguirá vendiendo al menos por dos semanas más.

Como ante cada baja, la exportación en pie se pone a prueba como mecanismo estabilizador, no solo de los precios, sino también y principalmente de las expectativas con que se desarrolla la cría en Uruguay.

Sostener los tres millones de terneros es lo que está en juego.

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *