31 de enero de 2015 17:16 PM
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Carne se afianza en el primer lugar

NICARAGUA : En el 2013 por primera vez en varias décadas el café dejó de ser el principal producto de exportación al ser desplazado por el oro. En el 2014 la historia se repitió pero esta vez fue la carne la que se ubicó en el sitio de honor de la canasta exportadora de Nicaragua.

En el 2013 por primera vez en varias décadas el café dejó de ser el principal producto de exportación al ser desplazado por el oro. En el 2014 la historia se repitió pero esta vez fue la carne la que se ubicó en el sitio de honor de la canasta exportadora de Nicaragua.

 

 

Nuevos mercados

La Cámara Nicaragüense de Plantas Exportadoras de Carne Bovina (Canicarne), tienen perspectivas de abrir nuevos mercados en el 2015.

Aunque esto dependerá de que Nicaragua cumpla con las “tareas pendientes del proceso de certificación de Chile, por ejemplo, para lo que se necesita su agilización por parte del IPSA (Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria)

Esto también dependerá de que se reactiven las subcomisiones de trabajo público-privadas de trazabilidad, laboratorio, establecimientos y otras que el año pasado estuvieron trabajando para solucionar las brechas existentes para el ingreso de la carne al mercado de la Unión Europea.

 

Más competencia
Contrario a lo que teme Faganic, que la entrada en operaciones de un nuevo matadero incremente la extracción en el hato, el director ejecutivo de Canicarne, Onel Pérez, estima que “la producción y oferta de carne dependerá de la disponibilidad de reses para el sacrificio” y “lo que ocurrirá será que la misma cantidad de ganado se dividirá entre más mataderos y habrá una mayor competencia por ese mismo volumen de ganado disponible”.

Todo indica que los productos cárnicos se afianzarán en ese primer lugar, pues el año pasado la colocación de carne, despojos comestibles y vísceras de bovino sumaron 483.78 millones de dólares, 105.08 millones de dólares más que el café, que durante la cosecha 2013-2014 colocó en el mercado internacional 2.30 millones de quintales que se vendieron en 378.70 millones de dólares.

Esta diferencia superior en más de cien millones de dólares se incrementará este año, ya que en los próximos días entra en operaciones el nuevo matadero de la empresa Ganadería Integral Nicaragua SA, filial de la mexicana Sukarne, cuyas exportaciones se sumarán a las que actualmente realizan las cuatro plantas industriales que operan en el país: Nuevo Carnic, San Martín, Macesa y Novaterra y que integran la Cámara Nicaragüense de Plantas Exportadoras de Carne Bovina (Canicarne).

Además, a finales del año pasado entró en operaciones un matadero más pequeño, está ubicado en Condega, Estelí, que fue adquirido por un grupo panameño. Ellos se llevan al país canalero toda la carne que producen las 3,500 reses que en promedio procesan cada mes, confirmó a LA PRENSA el presidente de la Comisión Nacional Ganadera de Nicaragua (Conagan), René Blandón.

 

 

SERÁN SEIS MATADEROS

“Los mataderos industriales procesaron unas 790,000 y los rastros municipales (para consumo local) unas 48,000. El incremento de la extracción se debió en parte a que los ganaderos de las zonas afectados por la sequía el año pasado tuvieron que enviar su ganado a sacrificio prematuramente”, detalló Onel Pérez, director ejecutivo de Canicarne.

No obstante, Pérez reconoce que en el 2015 “se prevé que el sacrificio de ganado bovino se ubicará en una cifra similar a la del 2014” y que “el crecimiento en la producción de carne se podría obtener en base a una reducción de las exportaciones de ganado en pie y en el nivel de éxito que tengan las operaciones que tanto la Policía, como el Ejército Nacional, desarrollan para controlar el contrabando de ganado, que en los dos últimos años ha afectado sensiblemente el sacrificio de bovinos en el país, a niveles estimados en 100,000 reses anuales”.

 

 

MÁS INGRESOS PARA EL PAÍS

El incremento del sacrificio de reses asegurará mayores ingresos al país por la exportación de productos cárnicos y afianzará al sector en el primer lugar de la lista de exportaciones. También, según Pérez, permitirá que el país diversifique su oferta, ya que por el sistema de engorde el nuevo matadero ofrecerá un producto diferente.

Pero aunque se reduzca la exportación de ganado en pie —que en el 2014 alcanzó los 38.98 millones de dólares según el Centro de Trámites de las Exportaciones (Cetrex)—, Canicarne estima que se generará una mayor competencia por la compra de ganado disponible.

Esto, para el presidente de la Federación de Asociaciones Ganaderas de Nicaragua (Faganic), Salvador Castillo, es bueno porque podría obligar a las plantas a pagar un mejor precio por el ganado. Pero también plantea un gran reto al sector, que tiene que velar por la estabilidad del hato nacional.

“Estamos obligados a producir más ganado, pero eso implica mejorar la productividad. Y para mejorar la productividad necesitamos una mejor genética, mejor sanidad de los animales, mayor asistencia técnica, transferencia de tecnología, que los animales tengan una alimentación más balanceada y lo más importante, los recursos económicos para financiar todas estas necesidades”, advierte Castillo.

Para el dirigente de los ganaderos, a pesar de los beneficios que implique el incremento de las exportaciones del sector cárnico, es urgente prestar atención a las necesidades porque de no hacerlo “nos podríamos comer el hato”.

El IV Censo Nacional Agropecuario (Cenagro 2011) detalla que en el país existe un hato de 4.13 millones de cabezas de ganado, aunque algunos representantes del sector indican que la cifra es mayor.

Según Castillo el crecimiento nacional de este oscila entre el 5 y el 7 por ciento anual. “Y el nivel de extracción que estamos teniendo está por encima de lo que estamos produciendo y eso puede ser peligroso”, advierte.

Faganic estima urgente la implementación de un plan de reconversión que garantice el incremento de la productividad a través de la reducción del tiempo de reproducción, el tiempo que necesitan para alcanzar el peso ideal para el sacrificio y para que alcancen un mayor peso promedio que el actual. “Entre más gorda estén, las plantas necesitarían menos animales para completar sus cuotas de exportación”, asegura Castillo

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