9 de febrero de 2015 15:10 PM
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En tiempos de ajuste, le sacan ADN al suelo

Lo normal es estar familiarizado con el estudio del ADN de las plantas que permitió la confección de semillas a medida según el terreno y el clima. Pero la tierra donde se siembran aloja en su interior una gran diversidad de microorganismos como los hongos, bacterias, algas y virus que tienen una intensa actividad y […]

Lo normal es estar familiarizado con el estudio del ADN de las plantas que permitió la confección de semillas a medida según el terreno y el clima. Pero la tierra donde se siembran aloja en su interior una gran diversidad de microorganismos como los hongos, bacterias, algas y virus que tienen una intensa actividad y posibilidades de favorecer el rendimiento de los cultivos. En estos tiempos de vacas flacas, con precios internacionales de los granos que han perdido 50% en un año, el estudio genético del suelo adquiere otro valor. Más aún, Mario Aguilar arriesga que el genoma del suelo es superior al humano.

Aguilar dirige a científicos que estudian el ADN del suelo sincronizados con la Universidad Nacional de la Plata, la de California, el Conicet y empresas que pertenecen a cientos de productores como Bioceres. En lo que es todo un desafío, la biología del suelo busca que sus microorganismos movilicen nitrógeno y fósforo para fertilizar naturalmente y eliminar contaminantes con un impacto directo en los rindes. Aguilar destaca a las cianobacterias, capaces de realizar fotosíntesis y que predominan en aquellos suelos manejados con siembra directa, que evita la erosión.

Este investigador es parte de esa generación con doctorados fuera del país que regresaron al compás del retorno de la democracia liderada por Raúl Alfonsín. Hoy es director del Instituto de Biotecnología y Biología Molecular (IBBM). Y resalta que fue la gestión de Alfonsín la que sentó las bases para el florecimiento de la industria biotecnológica en el país. Hoy hay más de 130 empresas biotecnológicas, pequeñas en su mayoría, que se especializan en salud humana y animal, fertilización asistida de semillas, inoculantes para el campo y hasta el desarrollo del biodiésel. Un aspecto poco difundido de la relación con China es, precisamente, la exportación de este conocimiento en el que Argentina lleva la delantera.

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