9 de febrero de 2015 15:40 PM
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El trigo y su década perdida

En promedio, en Tres Arroyos, en las últimas diez campañas el cultivo perdió casi 19.000 hectáreas por año. La tasa de disminución de la superficie sembrada a nivel país es similar. Con el precio actual del cereal, el productor necesita 10,26 quintales para comprar 100 litros de gasoil, un 256,5% más que en 2007. Esos son algunos de los datos del trabajo elaborado por el Centro Regional de Ingenieros Agrónomos y que fue presentado en los ministerios de Agricultura y Economía

 En los últimos 20 días, funcionarios municipales y entidades relacionadas con el sector agropecuario mantuvieron dos importantes reuniones, primero en el ministerio de Agricultura y luego en el ministerio de Economía (en esa oportunidad participó también el intendente José Martínez de Gonzales Chaves), para describir y explicar que el trigo atraviesa su peor momento de los últimos diez años.
En los encuentros, que se produjeron a partir de las gestiones que el intendente Carlos Sánchez realizó cuando el director ejecutivo de la Anses, Diego Bossio, visitó Tres Arroyos, la comitiva presentó un trabajo elaborado por el Centro Regional de Ingenieros Agrónomos de Tres Arroyos (CRIATA). En el mismo se puso en números la crisis del cereal. A partir de comparaciones, datos estadísticos y estimaciones de margen bruto, tomando desde la campaña 2004/05 hasta la 2013/14, se dejó en evidencia que para el trigo se trató de la década perdida.
El primer dato de peso que se destaca en el informe que fue presentado en ambas reuniones por el ingeniero agrónomo Fidel Cortese, presidente del CRIATA, es que la superficie de trigo en el partido de Tres Arroyos ha disminuido casi 19.000 hectáreas por año en las últimas 10 campañas, según los datos oficiales publicados por el ministerio de Agricultura. Así, mientras que el ciclo 2004/05 se cultivaron 265.000 hectáreas, en el ciclo pasado el trigo ocupó 115.700, un caída del 129%.
Al analizar las estadísticas de las últimas 30 campañas se observa que por cuestiones de mejoras y avances tecnológicos hasta hace diez años la tendencia del cereal, en general fue positiva. Es decir, más allá de algún ciclo en el que caía, iba ganando hectáreas. Fue en la campaña 2004/05 que la curva cambió el sentido y empezó descender. La soja RR y la siembra directa (una sociedad que bajó los costos y simplificó las labores) fueron las protagonistas principales del freno triguero.
El aumento del precio de los commodities también jugaría una papel fundamental para la suerte que correría el cereal. Tras dos años de valores firmes, el Gobierno de Néstor Kirchner decidió intervenir el mercado para divorciar el precio internacional con el precio doméstico. Guillermo Moreno, secretario de Comercio Interior, fue el encargado de comandar los destinos comerciales del trigo y, luego de ordenar el cierre de las exportaciones, nacieron los ROE -permisos de exportación-.
Los efectos de esa política, que aún hoy continua vigente, fue fulminante para el productor triguero. Al poderse vender trigo fronteras afuera a cuentagotas, no existe la competencia entre exportadores y molinos. Conclusión, las dos partes tienen el mercado cautivo y a excepción de un serio problema de escasez, no hay manera de que el precio tienda a subir.
Entonces, a pesar de habitar el corazón triguero de la provincia de Buenos Aires (Tres Arroyos sigue siendo el distrito en el que más cereal se siembra), el deterioro del factor comercial hizo que el descenso de área fuera continuo hasta llegar a su piso en el ciclo 2012/13 con sólo 63.300 hectáreas. Se trató de la campaña a nivel país con menos superficie triguera en más de 100 años, es decir, desde que se tienen registros.
El ciclo pasado se sembró casi un 100% más y en el actual hubo otro leve incremento: se hicieron 127.600 hectáreas. Un número muy corto aún si se compara con las 265.000 de la campaña 2004/05. A nivel nacional, la tasa de disminución de la superficie sembrada es prácticamente la misma.

 

 

El valor del kilo
Si bien la situación del trigo, está claro, venía mal desde hace casi una década, esta campaña se potenció la crisis por la baja del precio. Esto tiene que ver con que el cereal bajó a nivel internacional, a lo que hay que sumarle el 23% de retenciones y el descuento del orden de los 500 pesos que sufre por la distorsión del mercado. Eso viene acompañado de la inflación, al aumento de costos y el dólar oficial anclado. Entonces, el productor cada vez necesita más kilos de trigo para producir y vivir.
El trabajo elaborado por el CRIATA aporta tres ejemplos para mostrar lo descripto. Las comparaciones son tan odiosas como útiles: mientras que un productor necesitaba cuatro quintales de trigo para comprar 100 litros de gasoil, hoy debe vender 10,26 quintales. Se trata de un 256,5% más. En tanto, si la comparación se hace con el promedio de los últimos ocho años, el aumento es de 194% (5,28 quintales).
En el caso de un tractor de 100 HP, el costo actual es de 3615 quintales de trigo, un 154% más que en el promedio de 2007-2014. Ese número en el ejemplo de la tonelada de urea, un fertilizante clave para el trigo, creció un 143%.

 

 

En rojo
La otra pata del trabajo apunta al pésimo negocio que fue para el productor sembrar trigo en la actual campaña. Por un lado, el chacarero presupuestó la siembra con un precio mayor al que finalmente ofrece el mercado. Por otro, el clima excesivamente húmedo complicó más la ecuación, porque además de haberse perdidos muchos lotes, obligó a realizar tratamientos sanitarios para combatir plagas y enfermedades. Y el resultado final fue pobre en kilos y también en calidad. Factor este último que dificulta aún más la comercialización.
De todos modos, la cuestión que más pesa para que el número termine siendo rojo rabioso es el descuento que debe soportar por las mencionadas distorsiones de mercado. Según el precio FAS teórico que publica diariamente el ministerio de Agricultura, el productor debería cobrar por una tonelada de trigo 182 dólares. A ese valor, necesita haber cosechar 35 quintales por hectárea para salir empatado -son 3 quintales más que el rinde promedio histórico del partido-.
El tema es que hoy los compradores le ofrecen 135 dólares por tonelada. A ese precio, si cosechó 3500 kilos su margen bruto es de menos 152 dólares por hectárea (el cálculo se realizó en un campo promedio del distrito, asumiendo un alquiler de 180 dólares, un 10% de descuento por calidad y el dólar oficial de 8,60 pesos).
Con este escenario, y todavía sin cambios a la vista pese a los anuncios realizados por la presidenta Cristina Fernández el viernes de la semana pasada, para la mayoría de los productores haber hecho trigo esta campaña fue la peor decisión.

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