10 de febrero de 2015 17:47 PM
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Herramientas para el control de la coccidiosis aviar

Se estima que la coccidiosis cuesta más de 2.400 millones de euros anuales a la industria avícola mundial. De estas pérdidas algunos estudios estiman que casi un 70% de estas son debidas a la coccidiosis subclínica.

Es un desafío que nunca desaparece y que sigue causando pérdidas significativas tanto en tasa de crecimiento como en índice de conversión. Por ello es responsabilidad de la industria el utilizar las herramientas disponibles de la forma más racional: anticoccidiósicos ionóforos, químicos y vacunas.

 

 

Teniendo en cuenta que los anticoccidiósicos y las vacunas son las principales herramientas de control, no debemos olvidar que precisan de otros aspectos para asegurar su eficacia con prácticas enfocadas a mejorar la salud intestinal, crucial para el control de la coccidiosis y para el óptimo rendimiento de las herramientas de control.

 

 

La coccidiosis, incluyendo la forma subclínica, reduce la eficiencia digestiva y la absorción

 

 

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Si tomamos la dieta por ejemplo, una nutrición saludable es clave para muchas funciones fisiológicas, pero ciertas dietas pueden afectar negativamente la microflora del intestino, permitiendo a la coccidiosis incidir más fuertemente. Así debemos considerar claramente la interacción entre ciertos factores nutricionales y el impacto que la coccidiosis y los problemas asociados tienen sobre los lotes.

 

 

Cuando ésta ocurre en aves que ya presentan un desorden intestinal inducido por la dieta (especialmente pollos de engorde de crecimiento rápido), predispone a las aves a infección por Clostridium perfringens y a enteritis necrótica.

 

 

Aves alimentadas con dietas completamente de origen vegetal, particularmente aquellas que utilizan a la harina de soja como la principal fuente de proteína, tienen más probabilidad de presentar desórdenes digestivos comparados con aves que reciben dietas mixtas con proteínas de origen vegetal y animal.

 

 

Este impacto adverso de las dietas vegetales puede ser contrarrestado por la adición de enzimas. Otras opciones para disminuir la probabilidad de desórdenes digestivos es la de incluir aditivos en el pienso que mejoren la microflora, tales como los prebióticos y probióticos.

 

 

  • Factores clave de un buen manejo: Garantizar digestibilidad

 

 

El pienso debe ser digestible para una buena salud intestinal. Si utilizamos soja (especialmente en dietas vegetales), es de crucial importancia asegurarse que la harina no haya sido tostada en exceso o muy poco. Mientras mayor sea el porcentaje de soja en la dieta, más importancia tiene esto.

 

 

Dietas basadas en cereales de granos de textura grosera como trigo o cebada pueden ser poco digestibles y generar mayor viscosidad ralentizando el tránsito digestivo y puede favorecer el desequilibrio por crecimiento del C. perfringens, resultando en enteritis necrótica.

 

 

Este efecto adverso puede ser contrarrestado con la adición de enzimas. De hecho la adición de enzimas en estos casos es esencial. En el caso del trigo, la xilanasa debe estar presente y para dietas basadas en cebada se necesitan β-glucanasas.

 

 

  • Factores clave de un buen manejo: Manejo de la cama

 

 

Otro aspecto de un buen manejo es la humedad adecuada de la cama. Esto es vital para un buen manejo de la coccidiosis. Los coccidios necesitan humedad para esporular y reproducirse. Si la cama está demasiado húmeda, se acelerará la esporulación y esto generará un mayor desafío de coccidiosis. Variables que pueden afectar la humedad de la cama son la densidad de crianza en las naves en relación con el tipo y peso de las aves a producir, así como el manejo y mantenimiento de los bebederos y de la ventilación

 

 

 

¿Qué es la coccidiosis aviar?

 

La coccidiosis aviar es unacoccidiosis enfermedad parasitaria causada por protozoos pertenecientes al género Eimeria. Se produce por la ingestión de ooquistes esporulados de distintas especies de Eimeria, que se caracterizan por ser patógenas para especies aviares específicas.

 

Esta especificidad de hospedador es una característica importante ya que cada especie aviar sufre la infección por determinadas especies de Eimeria. Además cada Eimeria presenta también una especificidad en la presentación de las lesiones, debido a que afectan determinadas zonas del intestino.

 

Esta especificidad de localización, junto a las características de las lesiones, permite que el clínico de campo pueda realizar un diagnóstico rápido a nivel de granja. Las especies más importantes involucradas en la producción de pollos de engorde son la E.acervulina (lesiones blanquecinas en la porción proximal del intestino), E. maxima (lesiones de puntos rojizos en la porción media del intestino), E. tenella (sangre en el ciego y en las deyecciones cecales), y las especies E. mitis y E. praecox, que no producen lesiones típicas pero tienen un siginificativo impacto en el rendimiento.

 

 

En aves de más edad como las gallinas ponedoras comerciales y reproductoras, existen otras dos especies importantes adicionales como E. necatrix y E. brunetti (figura 1).

 

 

Figura 1. Afectación intestinal según el género de Eimeria.

 

 

Los coccidios necesitan invadir las células intestinales para replicarse. La siguiente generación de coccidios se libera destruyendo a la célula hospedadora.

 

 

Esta invasión de los coccidios genera una respuesta inmune, la cual conlleva un costo en nutrientes que estamos desviando de su objetivo de convertirse en carne, que es la meta final de la producción de pollos de engorde.

 

 

Cuando solo unos pocos parásitos infectan al ave, el daño causado no genera enfermedad clínica, sin embargo cualquier destrucción de células intestinales conllevará a una pérdida de energía y proteínas, y reducirá el poder de absorción de nutrientes causando un mayor índice de conversión alimenticia y una pérdida para el productor.

 

 

Es importante entender que cualquier nivel de coccidiosis causa una disminución en el rendimiento, aunque a veces es difícil de cuantificar.

 

 

SI SE PRODUCE UNA INFECCIÓN MASIVA, LA DESTRUCCIÓN DE CÉLULAS INTESTINALES PRODUCIRÁ LESIONES SEVERAS, DIARREA Y CON CIERTAS ESPECIES, INCLUSO LA MUERTE DE LAS AVES

 

 

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Figura 2. Ciclo biológico de Emeria

 

 

 

 Coccidiosis clínica y subclínica

 

 

Así es importante resaltar que no todas las especies en las aves causan mortalidad o enfermedad clínica severa, pero todas causan perdidas de rendimiento.

 

 

Cuando hablamos de coccidiosis en términos generales, haciendo una analogía podemos verla como un iceberg, donde la pequeña fracción que visualizamos desde la cubierta del barco representa a la coccidiosis clínica, que está en gran medida controlada, pero la mayor fracción que está sumergida representa a la coccidiosis subclínica, que nos está robando pequeños beneficios en cada lote, pero que a lo largo del año representan una gran pérdida económica.

 

 

LA COCCIDIOSIS DEBEMOS VERLA COMO UN ICEBERG, DONDE LA MAYOR FRACCIÓN (OCULTA) ES LA COCCIDIOSIS SUBCLÍNICA CON UN ALTO COSTE

 

 

La coccidiosis subclínica origina estas pérdidas en los beneficios como consecuencia de un funcionamiento intestinal alterado, por desequilibrios intestinales debidos al escape de proteínas plasmáticas hacia el contenido intestinal y a remanentes de pienso pobremente digerido disponible que pueden generar un excesivo crecimiento bacteriano (Figura 3).

 

 

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Figura 3. Mucosa intestinal

 

 

Diagnóstico

 

 

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Aparte de que las eimerias son parásitos muy efectivos, una de las principales razones por la cual la coccidiosis sigue siendo un gran problema es la dificultad en su diagnóstico.

 

 

Los métodos parasitológicos clásicos requieren muchas horas/hombre y por lo tanto son costosos. el contaje de ooquistes por gramo (OPG) en heces o cama, muchas veces presenta una pobre correlación entre el impacto del parásito y el desempeño del lote.

 

 

La identificación de las diferentes especies basada en la morfología de los ooquistes es un desafío y requiere gran experiencia.

 

 

La valoración de lesiones (Lesion Score en inglés) es una interpretación basada sobre las lesiones macroscópicas visibles causadas por las eimerias, usualmente siguiendo un sistema de valoración de cero a cuatro (0-4) dependiendo de la severidad de las lesiones.

 

 

Se recaban los valores individuales para las principales especies en un número de aves (generalmente cinco o seis) por lote, resultando en un valor medio total de lesiones (Total Mean Lesion Score, TMLS en inglés).

 

 

Este método requiere tiempo de trabajo y la objetividad del mismo depende de la experiencia del técnico que lo realiza. Se considera que la correlación entre la valoración de lesiones y el rendimiento es superior que con el contaje de OPG, aunque sigue siendo difícil correlacionar el nivel de lesiones con el impacto sobre el rendimiento, especialmente en niveles subclínicos.

 

 

El Test de Sensibilidad Anticoccidial (TSA) es una técnica muy conocida que valora la resistencia de aislados de coccidios específicos a distintos productos anticoccidiósicos.

 

 

Por las características del test que requiere gran cantidad de aves vivas para hacer las réplicas de los estudios con distintas eimerias y productos anticoccidiósicos, es costosa, pero nos da una buena imagen del perfil de resistencias en las poblaciones de los coccidios estudiadas

 

 

 

Control de la coccidiosis

 

Como se comentó al inicio, las medidas de manejo enfocadas a una buena salud intestinal al mantenimiento de una buena condición de la cama en las naves de pollos de engorde poseen un valor estratégico en el control de esta enfermedad.

 

 

Sin embargo, la prevención de la coccidiosis se fundamenta principalmente en la administración de productos anticoccidiósicos en el pienso. las vacunas son otra herramienta de valor en el control de la misma.

 

 

No podemos olvidar que no hay noticias sobre nuevas moléculas anticoccidiósicas en desarrollo, y ésta es una preocupación que aflora al hablar de incrementos en las resistencias a los compuestos disponibles, por lo que es esencial para la industria avícola preservar la eficacia de los productos aún disponibles aplicándolos correctamente.

 

 

Anticoccidiósicos

 

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En la UE, solo están disponibles un limitado número de drogas anticoccidiales. Como ionóforos: Lasalocid (Avatec®), salinomicina (Salinomax®, Sacox® y Kokcisan®), robenidina (Roben®), diclazuril (Clinacox®) y nicarbacina (Nicarb®), monensina (Elancoban®, Coxidin®), narasina (Monteban®), maduramicina (Cygro®), semduramicina (Aviax®), como químicos: decoquinato (Deccox®), halofuginona (Steronol®) y un producto mezcla de bajos niveles de nicarbacina y narasina (Maxiban®). Todos ellos están disponibles para el control de la coccidiosis, ya que su eficacia ha sido probada para realizar su registro, pero por supuesto, existen diferencias.

 

 

Debemos diferenciar los llamados “químicos” o anticoccidiósicos producidos sintéticamente (diclazuril, robenidina, nicarbacina, decoquinato y halofuginona) de los “ionóforos”. Las principales diferencias yacen en la actividad antibacteriana adicional de los ionóforos y en la mayor eficacia (potencia) de los químicos.

 

 

Esta elevada eficacia de los químicos conlleva un peligro: debido a que solo los coccidios resistentes sobrevivirán, la selección de la población resistente es mucho más rápida que con los ionóforos.

 

 

Esta es la razón por la cual los químicos son utilizados por períodos más cortos, en los llamados programas de “limpieza en full”, con una duración máxima de 3 meses (en programas con un solo anticcocidiósico) y en los programas tipo “shuttle” o “duales” por 5 meses (donde se utilizan un anticoccidiósico químico seguido de un ionóforo o viceversa). Los químicos reducen la presión de infección y ayudan a prevenir las pérdidas generadas por las infecciones del tipo subclínico.

 

 

Figura 4. Programas anticoccidiales de rotación

 

 

Los ionóforos comparados con los químicos, tienen un modo de acción distinto, permitiendo que una pequeña fracción de los coccidios escape a su acción. Esto a primera vista puede parecer como una característica negativa, pero tiene una ventaja real que es la lenta selección de resistencias o de cepas con sensibilidad reducida.

 

 

Los ionóforos podemos clasificarlos en tres clases distintas, los llamados monovalentes (salinomicina, monensina, narasina), los monovalentes glicósidos (maduramicina, semduramicina) y el divalente (lasalocid).

 

 

ROTAR LAS MOLÉCULAS DE UN MODO RACIONAL NOS LLEVA A LOS MEJORES RENDIMIENTOS ECONÓMICOS EVITANDO LA APARICIÓN DE RESISTENCIA

 

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Figura  5. Tipos diferentes de ionóforos

 

 

Todos los ionóforos alteran el balance osmótico dentro de los coccidios causando su muerte, pero las distintas clases de ionóforos producen esto de diferentes maneras.

 

 

Los ionóforos de diferente clase tienen una selectividad distinta por los cationes, por ejemplo los ionóforos monovalentes tienen la mayor selectividad para na+ y K+; los ionóforos divalentes para ca++, por lo tanto las resistencias cruzadas entre moléculas de diferente clase son limitadas.

 

 

Por otra parte, las resistencias cruzadas entre ionóforos de la misma clase han sido probadas en diversos trabajos científicos y son reportadas regularmente en el campo. Teniendo esto en cuenta, es posible seleccionar ionóforos diferentes para realizar las rotaciones en la medida que no pertenezcan a las mismas clases (figura 4).

 

 

De esta manera el riesgo de seleccionar coccidios resistentes en una explotación donde un ionóforo en particular ha sido utilizado, puede ser disminuido por una rotación racional a tiempo con otro ionóforo de una clase distinta o de un químico para una “limpieza”.

 

 

UN ERROR TÍPICO ES CREER QUE SE ESTÁ REALIZANDO UNA ROTACIÓN ENTRE IONÓFOROS DE UNA MISMA CLASE EN LUGAR DE REALIZARLA CON IONÓFOROS DE DISTINTA CLASE

 

 

La regla simple y lógica pero crucial con los ionóforos para evitar la selección de cepas resistentes, es la rotación de una clase de ionóforo a otra antes que el desarrollo de resistencia ocurra.  Esto asegurará la viabilidad en el tiempo de todos los productos. Errores típicos son el creer que se está realizando una rotación entre ionóforos de una misma clase en lugar de realizarla con ionóforos de distinta clase.

 

 

 

Vacunas

 

Una alternativa para el control de la coccidiosis es la vacunación. Actualmente existen varios tipos de vacunas disponibles en el mercado mundial para la industria avícola:

 

  • vacunas vivas no atenuadas no disponibles en Europa, pero si EE.UU. y otros países. Su principal desventaja es que se asocian a mayores problemas en campo de disbacteriosis y/o enteritis necrótica.
  • Vacunas vivas atenuadas están disponibles en Europa, su principal desventaja es que son bastante más costosas que las no atenuadas debido a costos inherentes a la atenuación de estas cepas. Otra desventaja es que al igual que las vacunas no atenuadas, según reportes, pueden disminuir el rendimiento.

 

La principal ventaja de ambos tipos de vacunas vivas es que, cuando las cepas utilizadas son sensibles a las distintas moléculas anticoccidiales, su empleo ayuda en la restauración de la eficacia a los productos anticoccidiales tradicionales. Por esto podemos considerar que las vacunas pueden ser parte integral de un programa racional de rotación.

 

 

 

Conclusiones

 

Por la características biológicas de los coccidios, debemos contar que son y van a continuar siendo un desafío constante para la producción avícola, especialmente para la avicultura de carne, cada vez más competitiva y donde cada vez los márgenes son menores, por lo que pequeñas disminuciones en los beneficios de los lotes llegan a ser cruciales para mantener la competitividad y asegurar la rentabilidad.

 

Todo esto debe hacernos reflexionar sobre la importancia de aprovechar al máximo y de la manera más racional las herramientas de control de la coccidiosis que tenemos disponibles.

 

No debemos pensar en productos buenos o malos en cuanto a su eficiencia para controlar o prevenir la coccidiosis, hay productos con mecanismos de acción distintos que dependiendo de su utilización estratégica, nos permitirán tener un mejor o peor control de la misma, sobre todo desde el punto de vista del perfil de resistencias de la población de eimerias que tengamos en nuestras explotaciones.

 

Las rotaciones racionales son la mejor herramienta para un eficaz control de la coccidiosis

 

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