11 de febrero de 2015 12:36 PM
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Caída del oro verde preocupa las economías del Mercosur

En este febrero se está registrando un valor de la tonelada de soja en U$S 385,44 en Uruguay, valor que registra un descenso del 29% respecto a los valores alcanzados en el mismo mes del año pasado y por supuesto muy por debajo del pico de U$S 586,24 registrado en mayo de 2013 o los […]

En este febrero se está registrando un valor de la tonelada de soja en U$S 385,44 en Uruguay, valor que registra un descenso del 29% respecto a los valores alcanzados en el mismo mes del año pasado y por supuesto muy por debajo del pico de U$S 586,24 registrado en mayo de 2013 o los U$S 560,16 que se alcanzaron en junio del año pasado. Para nuestro país la soja significa el 15% del total exportado durante el año pasado y fue el segundo producto de exportación detrás de la carne vacuna, simplemente por el descenso en sus valores.

Este descenso en los valores de la oleaginosa han generado también un descenso en los ingresos de divisas de nuestro país y han marcado una desaceleración en la inversión agrícola aquí en Uruguay, más allá que nuestro país se ubique en el octavo lugar del ranking de exportadores a nivel mundial.

En la región están los países más afectados por el debilitamiento de la oleaginosa. El 52% de la producción mundial está concentrada en cuatro de los cinco países del Mercosur y en un quinto que está en proceso de sumarse al bloque, Bolivia. Brasil produce el 30% de la soja en el mundo, solo por debajo de EE UU. Lo sigue Argentina, que aporta el 17%. Paraguay, sexto productor mundial, cosecha el 3%; Uruguay, el octavo, el 1,2% y Bolivia, el décimo, el 0,8%.

En los países del Mercosur, al igual que en Uruguay, la soja está en su momento clave de llenado de vainas. Las lluvias en estos momentos están comenzando a ser nuevamente necesarias para poder alcanzar el potencial productivo necesario para garantizar un nivel productivo rentable.

Algunos analistas están señalando que el mayor impacto económico de la baja del “oro verde” se dará en la región y existe preocupación en los diferente gobiernos, porque claramente habrá un descenso muy cercano al 25% en los ingresos por las exportaciones de soja. Los descensos de la oleaginosa, no solo impactarán en la exportación directamente, sino que el menor ingreso en el cultivo significará una menor inversión en maquinaria y en otros insumos del sector.

El impacto más importante en la región se espera que sea más fuerte en Paraguay. Allí el complejo sojero aporta el 37,2% de las ventas externas. Argentina tendría un impacto menor, debido a sus restricciones en las exportaciones y Brasil deriva gran parte de su cosecha a la industrialización de aceites y o biocombustible. Uruguay depende en un 26% de las exportaciones de la oleaginosa y sus derivados.

China, el país que consume el 66% del comercio de la oleaginosa en el mundo, cerró sus importaciones en enero con un tono bajista. Según los datos del gobierno chino, las importaciones descedieron un 20% internanual. Las exportaciones chinas cayeróo un 3,3%.

Hablando puramente de la oleaginosa, las compras en el exterior cayeron con respecto al record alcanzado en el mes de diciembre, pero tuvieron un aumento del 16% comparados con enero del año pasado

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